Ni la sobredosis de frio que quiso acabar con el verano cada vez que parpadeaba el sol, pudo con la música. Y es que, ya lo dijo Lichis, “somos carne de canción” y ese es nuestro mayor abrigo. Gigante Festival, más que pasos, ha volado desde su debut del pasado año, las 15.000 personas que han llenado de vida las calles de Guadalajara y el Estadio Fuente de la Niña (el doble que en 2014), son prueba de ello. Con poco esfuerzo que haga para la siguiente edición, se afianzará como referente en su género en tiempo record.

El viernes, cuando los últimos rayos de sol se colaban entre vasos de cerveza y tintos de verano, Chivo Chivato dio el pistoletazo de salida al buen rollo con su rock n’roll desenfadado. La gente bailó descalza en el césped y cantó cada una de sus canciones, y aunque era aún temprano, calentaron el ambiente y demostraron con creces que podían haber tocado en el Escenario Gigante en vez de en el Escenario Guadalajara. Y ya calados por temas como “Sigo echándote de menos”, “Champagne en la nevera” o “Pobrecito corazón”, nos mudamos al escenario principal, donde Juan Zelada sorprendía con su buen hacer a algún despistado y hacía contonearse, con su nu-soul, a los primeros indies que iban dándole color al festival. Con Jero Romero aumento la afluencia de público y no defraudó a sus incondicionales. Se vació sobre el escenario y alcanzó junto a su banda algunas de las mayores cotas de intensidad de la noche, terminando por arrojar su guitarra acústica al foso. Lichis y los suyos nunca dan un mal concierto, y si encima está en estado de gracia y el ambiente acompaña, el show deja huella. Desgranó gran parte de su sobresaliente último disco, y nos regaló himnos intemporales como “Valientes”, “Carne de canción” o una contenida y efectista “Felicidad”, la misma que se palpaba en el aire y se reflejaba en las caras de todos tras el concierto. Mientras Rufus T. Firefly firmaba otra gran actuación, llegó la hora de la garra y el desenfreno con esa fusión de Arizona Baby y Los Coronas que siempre es diversión asegurada, Corizonas. Vielba y compañía hicieron temblar los cimientos de la ciudad con temas como “I wanna believe”, “Run to the river” o con su sureña versión del “Wish you were here” de Pink Floyd. Mención especial para David Krahe, que aunque estaba recién operado y con un aparatoso artilugio en la rodilla, salto y disfrutó tocando como el que más. Los Enemigos no dieron su mejor concierto, pero Josele sigue siendo el jefe allí donde va. Por problemas de salud faltó Manolo Benítez, y aunque siempre se le echa en falta, fue bien sustituido por Santiago Campillo a la guitarra. Sonaron casi todos los clásicos, como “Septiembre”, “Cuenta atrás”, “Desde el Jergón”, “John Wayne”, el siempre presente “An-tonio” o el “Señora” de Serrat. Puro rock n’ roll y todos tan amigos.

gigante-2015-corizonas

Cuando la helada era ya insoportable y más de uno buscaba (sin suerte) en los puestos de merchandising camisetas de manga larga o sudaderas (si alguien hubiera estado vendiendo mantas no habría tenido que trabajar durante el resto del año), salió L.A. al escenario y eclipsó al frio. Es una de las bandas españolas en mejor forma y tienen clase y potencia como pocas. Repasaron su flamante “From the City to the Ocean Side” y pararon relojes con un buen puñado de temas que matarían por tener en su repertorio más de una banda extranjera de primerísimo nivel. Fueron unos de los triunfadores de la noche, lástima que la temperatura y el cansancio hubiera hecho ya tanta mella a esas alturas. Bastante reseñable también el show de lentejuelas y brillantina, con pedida de mano incluida durante el concierto, de Varry Brava en el escenario pequeño. Y con Estereotypo nos despedimos del viernes y nos fuimos a descansar un rato para arrojarnos poco después al sábado.

gigante-2015-dover

Gigante Festival salió por primera vez a la calle y llenó de música la Plaza Mayor de Guadalajara con Los Nastys, The Noises (Dani Marcos subió al escenario y se marcó dueto) y Correos, los que dieron más guerra. Volvimos al Escenario Gigante y allí nos esperaba Ángel Stanich, que con temazos como “Carbura!” o “Metralleta Joe” se metió en el bolsillo al publico y marco el rumbo del día. Full caldearon el ambiente, pero fueron Dover los que le dieron el primer gran bocado a esa media luna que ya nos volvía a acompañar. Las hermanas Llanos abrieron con “Too late”, pero no, no era demasiado tarde para mirar por el retrovisor y recordar aquella primera vez que las vimos hace ya dos décadas… Saltaron, se empujaron y se mezclaron generaciones sobre el césped. Compartimos piel erizada y recuerdos mientras sonaban tan potentes como siempre “Devil come to me” o “Serenade”. Uno de los grupos más esperados de la noche era Dorian, que con sus hits “A cualquier otra parte”, “Los amigos que perdí” y “La tormenta de arena” más lluvia de confeti final, hizo las delicias de sus fans.
Y cuando la pista de césped estaba llena casi hasta los topes, el suelo comenzó a temblar anunciando que se acercaban los Gigantes del festival. Vetusta Morla siguen dándolo todo sobre el escenario como si fuera la primera vez. Abrieron con la “Deriva” y perdimos el timón en el minuto cero. La gente se desgañitaba cantando cada tema, tanto los de su último disco como los de siempre, y hasta hubo piques y apuestas entre el público para ver quien se sabía más canciones. El festival tocó techo y el difícil papel de salir al escenario tras los cabezas de cartel le tocó a El Columpio Asesino. Colocaron en el cielo una bola de espejos e hicieron bailar a los que quedaban en pie. Nos despedimos con Neuman, que pagó injustamente los platos rotos, ya que aunque dio un concierto correcto, el horario programado para su actuación y el cansancio acumulado del público jugó en su contra.

gigante-2015-dorian

A pesar de algunos pequeños detalles a mejorar (mayor número de baños para evitar colas kilométricas y mejor conexión Guadalajara/Madrid con algún autobús más), la organización ha aprobado con nota muy alta en esta segunda edición, y Gigante se ha convertido ya en el espejo donde se miraran tanto festivales emergentes como otros ya consagrados.