Segunda edición del Gasteiz Calling y parece que la respuesta del público avala la apuesta de la sala JimmyJazz de Vitoria-Gasteiz por consolidar un festival de punk rock de referencia en el estado. Esta edición se vio ampliada con actividades paralelas en diferentes puntos de la ciudad como: Vermouth Sessions con conciertos acústicos, exhibiciones de skate, el concierto de víspera encabezado por Angelic Upstarts y sesiones de punk rock y hardcore para cerrar la noche. La producción mejoró el sonido del difícil recinto del Iradier Arena y corrigió algunos errores lógicos de la primera edición.

Abrieron fuego G.A.S. Drummers. A pesar de que los rayos del sol daban directos en ese momento en sus cabezas, los andaluces ofrecieron una actuación sólida y compacta que subrayó su peso en la escena punk de nuestro país con un repertorio que, ahora mismo, apuesta más por su última etapa que por los años del melódico. Los más madrugadores les aplaudieron merecidamente. Los estadounidenses The Interrupters empezaron ya con bastante más público. De hecho, vista la cantidad de gente que coreaba sus canciones, estaba claro que muchos llegaron pronto al recinto para verles. Y la verdad es que mereció la pena. Recogiendo el testigo de los Rancid más ska, el cuarteto capitaneado por Aimee Interrupter demostró que no solamente su juventud es una gran ventaja, sino que su batería de hits (desde “Family” a “She Got Arrested” o “A Friend Like Me”) merece un ascenso de categoría ya mismo.

Publico-vitoria

Anti Nowhere League, grupo británico de largo recorrido y seminal influencia en muchas bandas vascas en décadas pretéritas, con un Nick Culmen (Animal) al frente, con look de antidisturbios sin casco, repasaron su lista de clásicos de su época dorada en los ochenta. Punk de filiación rockera que aguanta bien el tipo, a pesar de cierta falta de pegada, pero que todavía en temas como “Streets Of London”, “Woman”, “I Hate People” o “We’re The League” consiguen resucitar sus mejores momentos. Acusados de homófobos por su canción “The Day The World Turned Gay”, recogieron una nota manuscrita (en la que podía leerse “Fuck The Homophobic Crap”) y una bandera arco iris ofrecida por el público para adornar su escenario y cerrar polémicas.

A continuación Lendakaris Muertos ofrecieron su habitual sesión de letras descacharrantes ante el asombro del público extranjero y la militancia de sus seguidores “Simpatia por el de Bildu”, “Veteranos de la kale borroka” o “Estamos en esto por las drogas” certificaron la representación del punk con label vasco del festival.

Youth Brigade son fieles representantes de la juventud como estado mental y del famoso “do it yourself/hazlo tu mismo”. Sin disco nuevo desde hace décadas y en fecha europea exclusiva, recorrieron su cancionero de los ochenta y noventa, demostrando que, aun sonando energéticos, su directo es algo plano. Eso no impidió que empezase el stage diving desde la plataforma frontal del escenario, y se desatasen los primeros pogos.

Al hardcore metálico de los californianos Ignite, que presentaban “A War Against You”, no le benefició la falta de otra guitarra y un setlist algo confuso con unas innecesarias versiones, aunque contentaron mayormente a sus fans.

Gorilla Biscuits, una de las formaciones referenciales del hardcore neoyorquino, eran un potente reclamo para muchos de los asistentes al festival. Sonaron secos, contundentes, alejados de la “amabilidad” del hardcore de la otra costa de su país. Con píldoras de dos minutos como “New Direction” encendieron de nuevo el pogo y las zambullidas.

Pennywise (en la foto superior) empezaron embarullados, con un sonido deficiente, que no consiguieron enderezar. Aún así, poseen artilleria suficiente “Fuck Authority”, “Revolution” o “Bro Hymn” para que su corto concierto vaya de menos a más, se apoye en su habitual versión del “Stand By Me”, en la suma de “Blitzkrieg Bop” de Ramones y termine por todo lo alto con parte del público cantando con Jim Lindberg.

Turbonegro

Turbonegro

Cock Sparrer, nativos del este de Londres, carácter “cockney” y formados antes del estallido punk británico del 77, protagonizaron probablemente el mejor concierto del festival. Injustamente encuadrados y limitados como banda Oi!, su concierto dejó claro que su fórmula de punk-pub-rock conecta con el público al instante a base de rock, himnos de taberna y también de estadio. Sonaron claros y contundentes, con músicos talluditos cantando a la juventud (“Because You’re Young”), a la identidad (“England Belongs To Me”), pero sobre todo recuperando un arsenal (“Riot Squad”, “Take Em All”, “Argy Bargy”…) que les erigió en grandes triunfadores. No había más que ver las caras de satisfacción de los músicos para ver el grado de complicidad alcanzado. Hubo pogos, bailes, singalongs, algún katxi volando y hasta bengalas. Mucho peor lo pasaron otros clásicos de finales de los setenta, Angelic Upstarts, que cerraron la noche previa al festival, para defender su repertorio. Sus canciones mantuvieron la energía, pero Thomas ‘Mensi’ Mensforth dificilmente pudo mantener el tipo interpretándolas más allá de la mitad del concierto.

Cerraron la noche Turbonegro que, en su nueva versión, mantienen la imaginería y la guitarra de Euroboy, pero están muy lejos del peligro que desprendian antaño aunque siempre nos quedará un “Age Of Pamparius” o un “Sell Your Body” para hacernos vibrar.