El sábado el Shake nos proponía el evento musical más interesante de la jornada con la primera visita a Bilbao de los alicantinos Futuro Terror, trío postpunk que venía presentando su último largo, “Precipicio” (Bcore, 2017), que los confirma como una de las bandas más interesantes del underground estatal. Les acompañaron los locales Aihotz, combo oscuro donde se juntan músicos de diversas bandas de la escena bilbaina.

Ya se congregaba numeroso público en la sala sobre las 9 de la noche para ver a la primera banda, que cuenta con miembros de grupos como Serpiente, Fiambre o Motorastola. Aihotz se movieron entre un punk acelerado y otros pasajes más pesados y oscuros, con una puesta en escena llamativa con la vocalista cantando desde el suelo.

En esta banda predominan los riffs con bien de distorsión y la voz con todo tipo de efectos, que luego tornaba en gritos sobrecogedores. En definitiva, un concierto cañero, compacto y preciso con reminiscencias a bandas como Parálisis Permanente, al que acompañó el buen sonido en todo momento.

Un rato más tarde y con algo de retraso salieron al reducido escenario del Shake los Futuro Terror (aprovechamos la demora para fijarnos en el singular ampli de bajo que llevaban). Y, sin más miramientos, entraron a piñón fijo desde la primera canción “Ectoplasma”, de su segundo álbum “Su nombre real es otro”.

Los alicantinos, que en disco suenan más pausados y con fuerza contenida, en vivo se aceleran notablemente a base de píldoras cortas y concisas que hicieron las delicias de los presentes. Como ejemplo tres temas que sonaron al principio: “Insectos”, que nos recordó a Biznaga; “Se encerró”, de ritmo frenético; o “Veneno”, tirando más al punk clásico.

El bajista y el guitarrista/vocalista se afanaban en seguir el ritmo endiablado del batería, un auténtico fuera de serie que marcaba el tempo de todas las canciones con su peculiar estilo. Continuaron el show bromeando con el mal tiempo de Bilbao antes de tocar “El paso Dyatlov”, que relata la muerte en extrañas circunstancias de unos excursionistas en la Rusia soviética. Sin apenas arreglos y florituras siguieron con “Precipicio ” y con el tema titulado igual que el grupo. “Sí que hay futuro, pero es aterrador”, cantaron.

Lamentablemente el sonido no les acompañó en algunos momentos. En primera fila donde estábamos nos costaba oír la voz, que al parecer sí se escuchaba bien más atrás. Y delante oíamos bien la guitarra, que detrás no se distinguía. “Subid el ampli de la voz”, bromeó un asistente.

El sonido mejoró en los últimos temas y, como no podía ser de otra manera, la gente reclamó más temas, que los alicantinos concedieron encantados. “¿Qué queréis, una bonita o una rápida?”, preguntó el guitarrista. La respuesta general fue obvia. Así, cayeron por el final trallazos como “Aburrimiento sin ti” y “Toda la noche”. Salimos de allí muy contentos, con intensos pero agradables pitidos en los oídos.