Oscuridad y expectación ante una sala repleta de gente con ganas de fiesta y de bailar la fusión de electrónica + flamenco + libre albedrío de Fuel Fandango. Nadie quiere perderse el penúltimo amanecer de su gira “Aurora”. Una intro de lo más discotequera presagia una velada de continuos “¡Arriba esas palmas!”, saltos y taconeo cañero. Ale Acosta empieza a hacer de las suyas a los sintes (después del concierto continuará deleitando al público como Dj), Carlos Sosa a la batería y Pablo Pérez al bajo. Pero no empezamos a crepitar hasta que la cantante Nita hace acto de presencia, con la oportuna “Burning”, de su último álbum (“Aurora”, Warner, 2016).

Con vestido negro de volantes, se deshace en halagos hacia Bilbao y su gente: “Es nuestra ciudad fetiche desde que tocamos en el BBK. ¿Quiénes estabais en aquella carpa que casi se viene abajo? ¡Muchas gracias!”. Estética cuidada donde predomina el rojo y negro como uniforme de la banda, que se desenvuelve con soltura sobre un escenario adornado con flores. El espectáculo de luces conforma un elemento más en una puesta de escena deslumbrante. La agradable “Talking” adquiere tintes más rockeros con Ale a la guitarra. El poderío cordobés de Nita maneja al público a su antojo; un simple gesto alentador es suficiente para ponernos a bailar y a corear sus letras, sea en inglés o en castellano, pues el dúo también fusiona ambos idiomas en sus temas. Si bien en su último trabajo dicen haber “perdido el miedo” a componer en castellano, durante el concierto se escuchará bastante inglés.

Un apagón de luces precede “Trece Lunas”, de su anterior disco homónimo (Warner, 2013). La profunda carga lírica acaricia una base electrónica minimalista y delicada. Nita es sinónimo de ritmo y plenitud de voz. Sus clases de taconeo están surtiendo efecto, pues a lo largo del concierto se subirá a un pequeño tablao para repartir duende a taconazos, baile de abanico incluido. El público responde con una gran ovación a cada una de estas muestras de arte flamenco. La cantante también hace filigranas con sus brazos, como en la detonación controlada “Today”, una gema engarzada de forma sublime con “La Primavera”, cuya comunión armónica entre Ale y Nita cantando a dúo es pura carne de cañón para festivales y garitos que brotan al alba.

Interludio necesario para calmar semejante eclosión de temazos, con una base electrónica introspectiva, acompañada de luces envolventes que emulan ondas que nos mecen (y atrapan).
Vuelven arrolladores con “El Todo y la Nada”, en cuya versión de estudio participa El Niño de Elche. “¿Tenéis ganas de bailar o qué?”, incita Ale, quien construye una base electrónica más groove para este tema. Nita tampoco da tregua: a la mínima que el público no se desata lo suficiente, anima la fiesta al grito de “¡Vamos Bilbaoooo!”. Especial mención merece otra fusión en “Toda La Vida Soñando”: sincronización perfecta de taconeo, batería y base de percusión a los sintes.

Temas como “New Life” o “I Say No” son fiables termómetros de una fiesta ferviente. Es difícil no dejarse llevar por este torbellino de estilos: del modo rave al tablao flamenco, de bases house a zarpazos rockeros a la guitarra, sin olvidar el rollazo funky de “Shiny Soul”, por ejemplo. Un hilo conductor lo une y le da sentido a todo: la pasión. De hecho, durante el discurso de agradecimiento de rigor -sí, es muy importante dar las gracias-, Ale se emociona. Son muchos sentimientos a flor de piel, se aproxima el fin de gira. “Es una mezcla de tristeza y alegría; por un lado no queremos terminar, pero por otro queremos vivir más experiencias y pensar en nuevas canciones”, se sincera el músico y productor. Una atenta Nita se acerca al rescate cuando ve asomar las lágrimas en su compañero: “¡Tenemos que dejar de llorar! ¡Es que somos muy sensibles!”, anima con ese característico desparpajo andaluz.

La calidad es otro de sus sellos, como demuestran con la melodía exquisita de “Nature” o la elegancia soul de “Fragile”, donde una exultante Nita derrocha clase con su aterciopelada -aunque nada frágil-, voz. El apogeo de la fiesta llegará con las más que pegadizas y sumamente bailables “Always Searching” y “Salvaje”, con las que se despiden emocionados (ahora es la propia Nita quien se seca las lágrimas con disimulo). Investigadores sin complejos ni fronteras, el ocaso parece improbable. “Ya llega la mañana/La primavera en tu mirada…”.