Los grupos feos son mejores. Es una ley empírica creada por Stooges, heredada por Ramones y llevada a categoría de mito por los que unas horas antes en el Palacio nos habían recordado de qué va este negocio: AC/DC. Se volvió a demostrar el viernes. Después de que los guapísimos Mando Diao animaran a la chavalada apoyados en nuevos hits como “Dance With Somebody”, los caretos de los Ferdinand recordaron a los suecos por qué después de cinco discos siguen haciendo de teloneros. Desde que abrieron con “The Fallen”, quedó claro que aunque el señor Kapranos no tiene de Freddie Mercury más que la piñata, a su banda le sobra elegancia y cojones para realizar un concierto memorable. En un escenario austero, la rabia y las ganas que pusieron los de Glasgow para ir tirando de temazos (que no son pocos), fue la clave para que desde arriba el suelo del Palacio se viese como una continua marea. “¿Os gusta bailar?”, pregunto Álex, y desde “Michael” a “Jacqueline” aparecieron todos los nombres que han marcado una carrera que no ha hecho más que mejorar. Además, según avanzaba el metraje nuevos sustantivos como “Ulysses”, “No You Girls” o “Turn It On” tomaban de la entrepierna un concierto de hora y media que no dio tregua. Acabaron con “This Fire”, y después de cantar que iban a quemar la ciudad dieron un paso al frente, saludaron y se fueron con la cabeza bien alta. Hace unos días en el mismo lugar, al guapete Brandon Flowers le habrían hecho llorar como una nena.