“Tonight: Franz Ferdinand” verá la luz en enero del próximo año. No defraudará, porque sus doce piezas no hacen sino subrayar que el cuarteto de Glasgow sigue por buen camino, aunque en esta ocasión haya apostado por dotar de algo más de protagonismo a la electrónica. Un protagonismo que, sobre el escenario, se vislumbra en dos o tres casos bien concretos. En todo caso, lo que sí dejó clara la nueva actuación de los escoceses en Barcelona es que ganan, y mucho, en un escenario de dimensiones medias. La energía que desprenden empapa mucho más, los bailes y las poses premeditadas (pero no por ello menos divertidas) de Alex Kapranos contagian sin esfuerzo, la puesta en escena de Nick McCarthy y los ritmos de Paul Thompson y Bob Hardy ganan en presencia, con lo que la excitación se traslada con facilidad desde las primeras a las últimas filas. Si a eso le sumamos la rotundidad con la que sonó la actuación, la innegable eficacia de clásicos como “Take Me Out”, “The Dark Side Of The Matinee”, “Do You Want To” –¡que cayó ya como segundo tema de la noche!- o “This Fire”, la partida estaba ganada. Y como nunca antes en la ciudad. Fue la noche de Franz Ferdinand, y la nuestra. Se atrevieron también con varias de sus nuevas piezas como el single “Ulysses”, “Turn It On”, “No You Girls”, “What She Came For” –contiene los minutos más duros de guitarra de toda su trayectoria- y “Bite Hard”, con la que abrieron fuego segundos después de salir al escenario, que obtuvieron desigual respuesta, pero que sin duda acabarán acomodándose por méritos propios en sus futuros conciertos. Su rítmica menos directa, sus cambios de tempo o sus pasajes algo más psicodélicos desconcertaron por momentos, algo que desaparecerá con las escuchas. Aun así, los cuatro escoceses consiguieron metérsenos en el bolsillo con la facilidad, sencillez y espontaneidad de siempre.