Pelle Almqvist, vocalista y magnánimo frontman de la banda de rock sueca The Hives, había anunciado horas antes de su concierto el pasado sábado en Logroño que todo iría bien si el público le hacía caso. Y su vaticinio se cumplió: Almqvist derrochó energía y carisma sobre el escenario; el público entró en su juego desde el primer minuto, saltando, coreando y siguiendo a rajatabla las directrices del líder de The Hives; y el resultado fue un gran concierto.

Su actuación se enmarcaba en el ciclo “El Rioja y los 5 Sentidos”, un programa de actividades lúdicas y culturales en torno al vino que se celebra cada septiembre: teatro, catas temáticas, exposiciones, proyecciones… y música. En su XIX edición, este festival ha contado con las actuaciones de Dover, Ismael Serrano y, como plato fuerte –de hecho, el mayor de la historia de “El Vino…”–: The Hives. Precisamente, Almqvist y los suyos aprovecharon su visita a Logroño para disfrutar con todos los sentidos de la ciudad, y el viernes se dejaron ver por la mítica calle Laurel degustando caldos y exquisiteces de la gastronomía riojana.

Y ya el sábado, quienes disfrutaron a gusto a merced de los suecos fueron los 2.000 asistentes que se citaron en el Palacio de los Deportes de La Rioja –otrora sede musical del festival Actual– en una velada que arrancó con un entrante de auténtico lujo: el soul garagero y feroz de Lisa & The Lips. Integrada por el núcleo duro de The Bellrays, además de por músicos españoles procedentes de formaciones como The Right Ons, Sex Museum, Diamond Dogs o los True Loves de Eli Paperboy Reed, esta banda hispano-sueca brindó un espectáculo excitante, puro nervio rock y sensualidad soul-funk. Comenzaron el show con media hora de retraso, pero compensaron esta espera desde el escenario, derrochando energía y baile mientras desgranaban los temas de su álbum homónimo de debut. Un directo muy divertido, con sección de viento incluida, donde brillaron especialmente Bob Vennum a la guitarra y Lisa Kekaula al micro, una leona de voz prodigiosa y actitud de guerrera. A pesar de que el público no se llegó a soltar del todo, fue una verdadera fiesta antes de la fiesta.

Y es que, tras Lisa & The Lips, The Hives protagonizaron un concierto memorable. No podía ser de otra forma. Cuando confluyen buenas canciones, músicos solventes, una puesta en escena efectista y un frontman sobrado de carisma, el cóctel es idóneo para convertir un directo en un bolazo.
 

Como es habitual en sus actuaciones, los integrantes del quinteto sueco se presentaron vestidos de impecable etiqueta, todos con chaqueta blanca y pantalones negros. Y comenzaron con fuerza, con ese himno frenético y ultra breve que es “Come on”; pura velocidad y buen rollo, y el Palacio entero en el bolsillo de Almqvist. A partir de ahí, el grupo repasó las cinco referencias de su discografía, especialmente “Tyrannosaurus Hives” (2004) y su más reciente “Lex Hives” (2012), demostrando que dos décadas de trayectoria dan para un buen puñado de hits como “Walk Idiot Walk”, “I Want More”, “Tick Tick Boom”, “Take Back &The Toys”, “Go Right Ahead”, “Won’t Be Long”, “Main Offender” y, por supuesto, “Hate To Say I Told You So”.

Los suecos ofrecieron una función contundente, eléctrica y elegante, con un sonido entre el garage punk y el rn’r. Secundado por las descargas de guitarra de Vigilante Carlstroem y Nicholaus Arson, y la batería de Chris Dangerous, Almqvist ratificó la fama que le precede ejerciendo de hiperactivo maestro de ceremonias. Se subió a los altavoces, bajó del escenario, no dejó de soltar parrafadas en castellano e inglés, empujó al público a agacharse, a brincar, cantar, bailar y disfrutar hasta la extenuación. A juzgar por la energía derrochada en Logroño, nadie diría que se trataba del último concierto de la gira estival de The Hives.