Jueves 4
El Fib se abría con una fiesta de presentación repleta de nombres ilustres que será recordada por el debut en nuestras tierras de The Polyphonic Spree. Tim Delaughter y compañía (quince personas con sus habituales túnicas) ofrecieron un concierto para el recuerdo, reivindicando la validez de su gospel-grande-pop a base de emoción y buen gusto. Antes de los norteamericanos apareció en escena Xoel López para presentar las canciones del nuevo álbum de Deluxe. El gallego estuvo correcto y a ratos a buen nivel, pero le sigue perdiendo una vena épico-mesiánica que afea su discurso. Acto seguido unos The Posies que parecían salidos de una discoteca de Lloret de Mar (Ken Stringfellow acabó en calzoncillos), convencieron a ratos. Cerraron la jornada unos apáticos The Tears defendiendo su aburridísimo debut y Underworld ofreciendo un concierto, a ratos garrafero, de hits que tuvo su mejor momento cuando enlazaron la legendaria “Rez” con “Cowgirl”.

Viernes 5
A primera hora de la tarde aparecían Standard (ganadores del Proyecto Demo 05). Se les echaba en cara lo escaso de su rodaje, pero en su primer FIB demostraron estar a la altura de las circunstancias. Ya bien entrada la tarde The Kills tomaron el escenario Hellomoto para demostrar, en un concierto errático, que su propuesta se empieza a agotar por mucho que ahora quieran parecerse a Suicide. Tras huir del escenario Verde para no sufrir a unos Athlete (nuevos émulos de Coldplay, y van…), llegamos a tiempo de disfrutar gran parte de la actuación de Fischerspooner. El dúo sorprendió por optar por un concierto más rock que electrónico (llevaban toda una banda de apoyo con corista incluida) y donde brillaron especialmente canciones como “Emerge”, la tremenda “Never Win” y “Just Let Go”. The Cure ofrecieron dos horas de concierto en las que hubo tiempo de todo, dejando claro que en un escenario siguen dando lo mejor de sí mismos. Cuando más conectaron con el público fue al interpretar sus tonadas más conocidas, y esa noche cayeron unas cuantas. Antes de los británicos, y tras un cambio de horario que a muchos les pilló por sorpresa, Yo La Tengo ofrecieron una actuación libre y difícil de encajar que deja bien a las claras su tremenda personalidad y sus ganas de ir a contracorriente. Cerraron el escenario grande Basement Jaxx con un concierto muy disfrutable repleto de hits discotequeros, que contó con varias voces invitadas, entre ellas la de la antes insobornable Lisa Kekaula (The Bellrays). Una vez finalizada la actividad del escenario grande era obligado acudir al FIB Club para disfrutar de algunos de los artistas del sello Wall Of Sound. Mención especial para los Infadels, curioso combo de pop nuevaolero a medio camino entre Elvis Costello y Gang Of Tour.

Sábado 6
La tercera jornada del festival fue inaugurada por Souvenir. A su elegancia natural le añadieron –sin quererlo- aires de amateurismo que les mostró como lo que realmente son: una banda de pop fresco y desenfadado. Carencias que se tornaron virtudes a pesar de todo. Muchos se sorprendieron al escuchar al norteamericano de origen venezolano Devendra Banhart hablando en castellano con tanta fluidez y dando un recital de las mismas características. “Oh Me, Oh My…” y “Niño Rojo” brillaron. Kings Of Convenience también convencieron. Poco tiempo después la cosa se empezó a calentar con la presencia de Kaiser Chiefs en el Hellomoto. Los ingleses divirtieron y la liaron gorda encima del escenario (con un Ricky Wilson encaramado a una de las torres de luces) pero no lograron transmitir totalmente la frescura que despide su notable disco de debut. En el escenario grande, The Raveonettes realizaron uno de los sets más encantadores del FIB 05, con Sharin Foo deslumbrante vestida a lo Shangri-Las. Sus nuevas canciones, en especial “Ode To L.A.”, con la voz invitada de Ronnie Spector (The Ronettes) que sonó pregrabada esa noche, valen un imperio. Mientras Keane demostraban que siguen teniendo todas la papeletas para arrasar comercialmente aún más el sentido común obligaba a acudir a una de las citas de la noche, el concierto de !!!. Nic Offer y su milicia punk-funk volvieron a dejar boquiabierto al respetable con un show lleno de nuevas canciones (todas ellas espléndidas) que igualó, por momentos, al ya legendario bolo del Primavera Sound. Sobre el retorno de The Lemonheads mejor correr un tupido velo. Soporífero. Menos mal que luego Dinosaur Jr. con la formación original de sus primeros discos (con J. Mascis y Lou Barlow a la cabeza) nos levantó la moral con su indie-rock visceral que a más de uno le hizo recordar tiempos mejores. Tras ellos Radio 4 mejoró su pasada presencia en el Primavera Sound (muy floja) con un concierto vibrante y con garra repleto de rompepistas. Cerrábamos la jornada con The Robocop Kraus. Los alemanes mostraron de forma notable, ante un público sorprendentemente entregado, los aciertos de su último disco “They Think The Are…”, un fibroso tratado de pop ochenteno.

Domingo 8
Maxïmo Park abrieron muy fuerte la jornada del domingo y casi rozan el cielo al interpretar “Apply Some Pressure”. Infinitamente menos hooligans que Kaiser Chiefs el día anterior, pero igualmente explosivos. Por su parte, Wedding Present han vuelto con tantas ganas que fueron varias las cuerdas que no aguantaron. A guitarrazo limpio repasaron toda su carrera, desde una “My Favorite Dress” que se acerca a la veintena y hasta “I´m From Further North Than You”, casi en pañales, pero que ha venido con un pan bajo el brazo. No se puede decir lo mismo de la nuevas canciones de Hot Hot Heat, visto lo que ofrecieron en su concierto del FIB. Los canadienses tienen tablas sobre el escenario y suben enteros cuando recurren a “Make Up The Breakdown”, pero su show se resiente cuando atacan su nuevo y decepcionante disco. Los que brillaron a gran altura, como era de esperar, fueron Nick Cave & The Bad Seeds. El australiano demostró su total dominio del directo, arropado por una banda de ensueño que funcionaba como el perfecto engranaje de un reloj suizo. Para el recuerdo dos momentos: la rabiosa “Tupelo” y la orgiástica “There She Goes My Beautiful World”. Los hermanos Gallagher y sus Oasis demostraron (con pelea dialéctica incluida sobre el escenario, no podía ser menos) que sus nuevas canciones son un lastre en directo y en disco. Larguísimas hasta el aburrimiento y faltas de gancho. De ahí que la gente conectara con ellos al acometer clásicos como “Rock And Roll Star”, “Live Forever”, “Alcohol And Cigarrettes” o “Wonderwall”. Tras ellos, sus amiguetes de Kasabian nos confirmaron que son un grupo de broma y su música pirotecnia barata. De aquí un año nadie se acordará de ellos. Pánico, una suerte de impersonators chilenos de !!! y The Rapture, sonaron realmente frescos y, a ratos, sanamente autoparódicos. LCD Soundsystem cerraban el escenario grande con otro show para el recuerdo. Un James Murphy consciente de que tenía que entregar algo diferente al respetable, dada su reciente gira por nuestro país y su presencia en el Sónar, cambió ligeramente su habitual set-list culminando su bolo con un “Yeah Yeah” que enlazó con una versión bastarda del “I Feel Love” de Donna Summer y Giorgio Moroder, un regalo en forma de jam session electropunk, que cerraba un círculo al unir la tradición de la música disco clásica con la vanguardia actual del género.