Un año más asistimos al que es y seguirá siendo uno de los acontecimientos musicales del verano, el FIB Heineken, el cual, pese al escepticismo inicial despertado por un “cartel sin grandes nombres” (y algunos de los grandes repetidos), se ha saldado con un nuevo éxito que consolida el evento en torno a los 30.000 “fieles”asistentes. Dejaremos de lado temas como la falta de humildad y la autocrítica inexistente por parte de los responsables, y reconoceremos que el festival ha mejorado en cuanto a infraestructura y organización: todo está cada vez más ordenado y se ha ganado en instalaciones y comodidad. Centrándonos en el aspecto musical, comenzaremos, para abrir boca, por el jueves 7, día de la fiesta de presentación en esta ocasión celebrada en el propio recinto del festival, en el escenario Motorola. Por éste desfilaron Aldo Linares, que inauguró el festival, La Costa Brava, El Columpio Asesino y las actuaciones destacables de Pernice Brothers y Budapest, como siempre correctos y unos pletóricos Deluxe cuya actuación pidió a gritos un ascenso al Escenario verde. Ya metidos en harina, el viernes 8 contó en el Escenario Fib Club con A Room With A View, quienes justificaron con creces su presencia en el festival (con una actuación que a la postre será la última en su trayectoria), y Souvenir que dieron paso a un Sr. Chinarro que volvió a hacernos dudar si asistíamos a un directo o a una prueba de sonido. Nacho Vegas, por su parte, nos empapó de su languidez perezosamente desenvuelta. The Postal Service convencieron a pesar de los pequeños problemas de sonido que se vieron paliados con el perfecto enlace entre “Brand New Colony” y “Such Great Heights”. Simultáneamente, en el escenario Fiberfib.com, sería Beth Orthon la primera en meterse realmente al público en el bolsillo, con su cautivadora magia. La expectación vino de la mano de Daniel Johnston, cuya únicas armas fueron su voz y una guitarra que alternó con un teclado, fascinando a algunos y decepcionando a otros. The Delgados provocarían el lleno absoluto de este escenario, desarrollando principalmente su último disco, “Hate”, con una puesta en escena admirable, convirtiéndose así en uno de los triunfadores del día. Por lo que respecta a los grupos patrios, Manta Ray dejaron una vez más el pabellón muy alto con una actuación densa a la vez que contundente. Del escenario Motorola destacar las actuaciones de Moloko, que hicieron bailar hasta al apuntador con sus mejores temas, destacando obviamente “Sing It Back”, y 808 State, cuyo set se convirtió en una maraña de sonido de difícil clasificación. El escenario verde se inauguró con The Zephyrs, que continuaron con la tónica de relajación que habían creado algunos de los grupos de la tarde, eso sí con un final intenso que culminó su puesta en escena, y con la que prosiguió Badly Drawn Boy que, en formato acústico, convenció a propios y extraños. Echo And The Bunnymen dieron el toque maestro con sus históricos temas, atreviéndose incluso a “caminar por el lado salvaje”. Placebo desarrollaron una actuación poco novedosa pero tan convincente como de costumbre, llegando a convertirse en uno de los conciertos de la noche. El listón estaba alto, pero no inaccesible para unos Blur que se supieron ganar al respetable con un repertorio repleto de singles, con “Girls And Boys´ y “Universal” como momentos cumbre. Beth Gibbons & Rustin´ Man cerraron el escenario con un concierto que hizo las delicias de sus seguidores, completando sin duda uno de los grandes conciertos del FIB´03. El sábado día 9 comenzamos con una remesa de grupos nacionales de la mano de Lou Anne, Juniper Moon, Love Of Lesbian, Jet Lag y Cecilia Ann, correctos todos ellos acondicionando la tarde. En el escenario Fiberfib.com, la expectación crecía cuando Camera Obscura presentaban su nuevo disco “Underachievers Please Try Harder”, con unos pequeños problemas de sonido a priori. Los británicos daban paso a los galos Tahiti 80 y a un “Heartbeat” que se ha convertido en un clásico de este festival. De vuelta al Fib Club, Schwarz entusiasmaron con un intenso concierto creando una atmósfera de psicodelia y distorsión para emplazarnos posteriormente a The Raveonettes, uno de los nombres ´grandes´ en esta edición del Benicàssim, cuya demoledora actuación cautivó no sólo a los fieles seguidores de Sonic Youth o Jesus and Mary Chain. Tras esta descarga de sonidos, Donovan se ofreció a sus incondicionales con un repertorio de sus temas más clásicos, interpretados en un formato menos acústico, más propicio y adaptado al ambiente del festival. Del escenario Motorola sobresalieron Death In Vegas y Groove Armada, ambos con un repertorio bailable y enérgico que puso en movimiento a la multitud. Ya en el Escenario Verde, La Habitación Roja ofrecieron un concierto contundente, pero que en general no llegó a sorprender. The Jeevas intentaron convencer al publico retomando quizá demasiados temas de un pasado Kula Shaker que no están dispuestos a enterrar. The Coral, por su parte, sorprendieron a gran parte del público con su combinación de estilos y con mucha energía, pudiendo comprobar dos caras distintas de la escena británica con la consiguiente actuación de Travis. Estos últimos demostraron desde el principio de su actuación, con “Sing”, que tienen hits suficientes y que no es imposible interpretar canciones melódicas con vehemencia. Pero lo bueno se hace esperar, y el momentazo de la noche iba a llegar con Beck, que, pese a que el derroche de decibelios no fue el deseado, hizo las delicias del público que recibió con agrado incluso el interludio de canciones acústicas. Del resto del set sobresalieron “Nicottine & Gravy”, “New Pollution”, “Loser” o “Devil´s Haircut”, con la que se cerró la actuación. A JJ72 le quedó la difícil papeleta de cerrar el escenario con una actuación discreta que no pasará a la historia. El domingo día 10 del Escenario Fib Club merecen destacarse Cielo y Ellos, estos últimos con una actuación abarrotada. En el Fiberfib.com, Black Box Recorder y Calexico, con otro de los conciertos del festival, fueron entonando al auditorio que empezaba a mostrar el cansancio de los días anteriores. Por su parte, volviendo al Fib Club, Múm no pudieron más que desarrollar una actuación para incondicionales, sin conseguir despertar el interés deseado de los despistados que pasaban por allí. La vuelta de Suicide se saldó con una gran expectación y con un resultado convincente. El Escenario Verde abría con Hoggboy y su fluir de sonidos de puro rock, dando un giro esos sonidos al pop con Sexy Sadie. Super Furry Animals se mostraron aplastantes en una actuación que alternó pop, rock, sonidos electrónicos y peluches gigantes a lo Yeti. Suede, un año más, demostraron que son unos dignos cabeza de cartel desarrollando una actuación emotiva y sólida llena de hits y con un Brett Anderson totalmente entregado a un público enfervorecido que coreó temas como “She Is In Fashion”, “So Young”, “Beautiful Ones” o “Saturday Night” con la que cerraron su actuación. Cuando creíamos haber visto el mejor concierto del festival, llegó Moby y cumplió a la perfección el vini, vidi, vinci. Desde la iluminación, hasta la puesta en escena pasando por el increíble sonido, Moby ofreció un concierto brutal que supuso la máxima congregación de fibers del festival. Para acabar la noche, Goldfrapp en el Verde y 2 Many Dj´s en el Motorola abrieron pletóricamente el fin de fiesta que se extendió hasta altas horas de la madrugada.