Suede y Chemical Brothers pusieron el broche final a la presente edición del Festival Internacional de Benicàssim, una edición que será recordada por las excelentes actuaciones de Radiohead y The Cure y por las agobiantes aglomeraciones que tuvieron que sufrir los espectadores, durante los tres días que dura el evento. El número de asistentes al festival ha crecido de forma espectacular, pero el recinto necesitaba un calzador para absorber las casi cuarenta mil personas que se daban cita en el escenario grande durante las horas de mayor afluencia. Conciertos como los de Primal Scream, Black Rebel Motorcycle Club, DJ Shadow, The Beta Band, Belle and Sebastian, Low, Thalia Zedek y El Hombre Burbuja contribuyeron a dotar al festival de su indudable calidad artística pero los problemas de sonido llevaron a situaciones lamentables cuando Paul Weller y sus compañeros de Ocean Colour Scene se quedaron sin sonido en medio de una canción. Lo mismo durante el concierto de Radiohead que, en pasajes tan delicados como el principio de “Exit Music (For A Film)”, sonaban de fondo los bombos y los bajos de las carpas cercanas. Thom Yorke debía estar al borde del colapso porque, a pesar del increíble concierto que ofrecieron la noche del sábado, pareció hundirse cuando a Colin Greenwood se le rompió una cuerda del contrabajo. Aquél fue un momento de terrible tensión, con Yorke hundiendo su cabeza entre las manos y pronunciando una palabra malsonante, pero los aplausos de las cuarenta mil almas concentradas en el escenario verde fueron suficientes para levantar el ánimo y que Radiohead emprendieran de nuevo el tema donde lo habían dejado. Una vez más el público demostró ser lo mejor del festival. Yorke, que parece incapaz de olvidar por un momento su angustia existencial, esbozó alguna que otra sonrisa y no era para menos, uno llegó a temer que ni siquiera cuarenta mil personas aclamándole podrían aportar un miserable rayo de luz a su existencia atormentada. Aunque no hicieron “su concierto”, -Radiohead basan el repertorio de su gira actual por España y Portugal en temas nuevos y en Benicàssim hicieron un concierto más “festivalero”- tocaron un par de temas del disco que empezarán a grabar en septiembre en Los Angeles, “Punch Up At A Wedding” y “There, There”. Mejor aún sonaron The Cure el día antes, cuando propinaron dos horas de concierto difícil, con un repertorio basado en caras B que sólo los fans más acérrimos reconocerían. Robert Smith, con unos quilos de más pero con una voz impecable lideró el grupo de forma intachable demostrando que The Cure han decidido finalmente no separarse porque son “un grupo actual”. Al final, después de un concierto fantástico y valiente hicieron tres concesiones festivaleras, “In Between Days”, “Just Like Heaven” y “Boys Don´t Cry”. El mismo día Los Planetas, una de las pocas apuestas nacionales del cartel, hicieron un show bastante plano y aburrido. Las otras ofertas destacables del panorama nacional fueron Australian Blonde, injustamente relegados a una hora temprana (¡antes de Electric Soft Parade!), Mercromina y El Hombre Burbuja. Lamentablemente, seguimos venerando a grupos como Muse o Supergrass en vez de apoyar a la gente con talento que trabaja duro en nuestra casa, algo impensable en cualquier otro país. Cerraron el festival Suede, que saben suplir un discurso de pocos matices con grandes himnos festivaleros que el público coreó hasta la saciedad. Más tarde, los habituales Chemical Brothers ponían el escenario verde patas arriba congregando el máximo número de asistentes dentro y fuera del recinto. Electrónica de masas para un fin de fiesta más que merecido. Más adelante ofreceremos una crónica más detallada. Ver más información sobre el festival en nuestro apartado de noticias.