La tercera edición del Doctor Music Festival, el másgrande -en dimensiones- por debajo de los Pirineos, aún sorprendiéndonos con una notable mejoría en el cartel con respecto al año anterior,no consiguió congregar a todo el público para el que estaba preparado un espacio tan bello y tan bien acondicionado. Por su parte, el Festival Internacional de Benicàssim, sin duda con el mejor cartel de su historia, batió records reuniendo a veinticuatro mil personas en un nuevo emplazamiento que pide a gritos un mejor acondicionamiento. Por lo que respecta al resto, no cabe duda de que, como cada año,el U-Zona Reggae ha vuelto a salirse con la suya al reunir a más de quince mil aficionados al género, en pleno Torelló y con una mejorada infraestructura que sigue sin importar un comino a los asistentes.Veremos el próximo año.

 

Jueves, 6 agosto
Uno no se puede fiar ni de los lugareños. Preguntas inocentemente y te envían a una rave de dimensiones bíblicas en la que,el que menos, tiene las pupilas del tamaño de una paella para veinte.A tiempo de remediar el entuerto, abandono el local y me meto en la sala Botánico a la espera de disfrutar de la mutación de Tedium en los Tindersticks nacionales. Tarde, el grupo ha actuado ya y mis compañeros de la prensa (grandes firmas incluso) andan más bebidos que Micky Rourke en pleno rodaje. ¿Será cierto eso de que, durante unconcierto, a la crítica resulta más fácil encontrársela en la barra que en las primeras filas? De todas formas, beber con moderación siempre ayuda a que las actuaciones de Sr. Chinarro resulten llevaderas.Porque la genialidad de sus discos (“Noséquenosécuantos” vuelve a ser un buen trabajo), en directo se transforma en un peñazo de dimensiones considerables. ¿Se ha visto más desgana sobre un escenario? Aunque -miren que disfruto y mucho con su “La Soupeà la Grimace”- Bertrand Betsch intentó ponerle ganasy empuje y no consiguió más que convertir a Luque en vencedor por técnica. Por su parte, Da Capo se quedaron a medias pesea presentar “Minor Swing” y su aire cabaretero, en plena costa levantina, sonó a mil diablos.
Viernes, 7 agosto

Tras la pérdida irreparable que significó el hecho de no poder asistir a la actuación de Unbelievable Truth, la extraordinaria banda de Andy Yorke, tan sólo restaba una doble opción parasalvar la tarde; vendría de la mano de Gorky´s Zygotic Mynci y Red House Painters. Con ellos, el contraste se hizo patente. Si con los primeros conseguimos aligerar el sofocante calor y echarnos unas risas, con Mark Kozelek y cía enmudecimos y nos desconcertamos. Sí, porque lo que en un principio pareció una actuación pesada y malintencionada, con el paso de los días se ha acabado convirtiendo,dentro de nuestra mente, en un grandísimo concierto. Certifico lo que en su momento únicamente supo ver el maltrecho Marc Piñol: sólo para fans, sí, pero inmenso. No tan inmensa pero igual de efectiva resultó la actuación de Yo La Tengo. Efectiva porque los de New Jersey se acogieron a la opción festivalera, esto es, arremeter -a ritmo taquicárdico- con viejos y, sobre todo, nuevos hits y tomar las de Villadiego. Sin sorpresas. Algo parecido a lo ofrecido por Manta Ray. Se acercaron al planteamiento autista que llevaron al BAM del pasado año (tomas extensas, predominio del silencio, escasas concesiones) y volvieron a rendir a gran nivel. Algunos lo llaman actitud. Avanzada la jornada, PJ Harvey se apoderó del recinto a base de clase, glamour, seducción e intimismo. Pocos hits (“I think I´m a mother”, “Dress”, “Taut”…) y gran parte de su inminente nuevo álbum (por lo apuntado esa noche, ya tenemos un firme candidato a ocupar uno de los primeros puestos entre lo mejor del 98) fueron el bagaje de una actuación inolvidable. Sí, otra vez. Más intrascendente y tendenciosa fue la sesión de Sonic Youth. Cuando empiezan a pesar los años y ya no vemos con los mismos ojos a Ranaldo, Shelley, Moore y Gordon, apechugar con su prescindible “A Thousand Leaves” se nos antoja como lo más parecido a un severo castigo. Brasa descomunal. Por el contrario,Tindersticks exhibieron una de las propuestas más abrumadoras e impactantes del festival. Con un repertorio más accesible y conocido(hits, para entendernos) que en su reciente gira española, los británicos brillaron y convencieron. Gran noche la suya. Pocos minutos, los que pudo aguantar mi cuerpo agotado, de Super Furry Animals sirvieron de indicador. Divertidos, enérgicos, entregados, eufóricos e insustanciales. Algo es alga. De la carpa Galax-Nitsa, y aquí, dada la coincidencia de horarios, me fío de diversas confidencias periodísticas, poco, muy poco, que destacar:  la rockista pero eficaz puesta en escena de Lionrock, el aburrimiento “live” del cada vez más pesado Ian Pooley y, eso sí, la excelente sesión de breakbeat,house y funk de Dirty Beatnicks.

 

Sábado, 8 agosto

Con la suspensión de la actuación de Urusei Yatsura, el escenario Maraworld perdió el interés. A pocos metros,en el escenario principal, empezó la noche con los excrementiciosBaby Powder y, claro, empezó mal. Con Luna no mejoró mucha. La banda ha entrado en declive y hay que empezar a admitirlo. Aburren muchísimo en directo y las presumibles sorpresas (¡Nilsson de nuevo!) se convierten en autoparodias. Malo, muy malo. Mejoró la noche con Placebo. Sin desmarcarse de la mediocridad establecida para esa jornada, la banda británica, por lo menos, intentó divertir y animar a un público medio muerto. Su concierto, correcto; su nuevo disco, notable. A Saint Etienne le ocurre justo lo contraria. De un nuevo disco discutible hicieron un gran show. Se satisfizo la vena nostálgica (muchos hits) y no se incidió demasiado en material reciente. Inteligente y disfrutable. A partir de ahí, cambio de registro y visita a la carpa Galax-Nitsa para ver y escuchar a DMX Krew. Revitalizaron la esencia old-school a base de electro guarro y rapeados (dos Mc´s) de cuarta fila y salimos extasiados. Horteras, cachondos y geniales. Con una técnica deleznable frente a los platos, James Lavelle, capo de Mo´Wax, fundamenta su sesión en la interesante pero desagradecida mixtura de hip-hop (Beastie Boys, Dj Shadow), rock (Nirvana,Led Zeppelin), pop (New Order) y su particular e intransferible colección de grabaciones desconocidas. Esperábamos más. Igual sensación produjo el set de Chemical Brothers Dj´s: facilón, previsible, concesivo, pachangera. Faltó sinceridad y credibilidad. Decepción con mayúsculas. De vuelta al escenario principal, el peor concierto de cuantos presenciamos. Lo de Jesus & Mary Chain roza el escándalo. Alguien debería poner fin a tanto descalabro. Pese al lamentable estado en el que se encontraba J., Los Planetas cuajaron un buen concierta. Cierto, lo del Apolo hace un par de meses es insuperable; de todos modos, en Benicàssim se siguieron viendo muestras de cambioy detalles aprovechables. Finalmente, Spiritualized se revistieron de su vertiente más cósmica y Spacemen3niana en un concierto distante, incómodo, brillante. El sábado, pues, peor de lo esperado.
Domingo, 9 agosto

Tan claro está que la explosión naranja se ha quedado en petardito de a duro como que “Sixteen Second Communication”, el debut en larga duración de Polar, es un disco bastante bueno. Eso sí, tras tres días de festival y tocando a las cuatro de la tarde, uno no duda entre ellos y una paella mixta salpicada de una atractiva sangría dulce. Exactamente lo mismo que ocurre entre Astrud y un carajillo de Bailey´s. En cuanto a Migala, seguirán contando con un álbum interesante por mucho que no demuestren lasganas con que uno esperaría verles. Por lo menos, en el Bam tendrán oportunidad de remediar el entuerto. A Autour De Lucie también se les da mejor el estudio, pero vía digital el encanto de Valérie Leulliot queda incompleto. Con los siempre apasionantes Mogwai las cosas cambiaron de tercio, especialmente con unos diez minutos finales de los que quitan el hipo. Al contrario que quienes les precedieron, la tensión rítmica de sus directos aprisionó los sentidos de cualquierade los allí presentes.