200 números publicados merecen celebrarse con un lleno como el de ayer en Siroco, mérito de la Mondo Sonoro, mérito de las dos bandas elegidas para la ocasión y mérito de todos los que hicieron una cola de más de una hora para disfrutarles.

Abrieron la noche y la fiesta La Casa Del Árbol, que además de disco presentaron también nueva formación, sumando seis músicos en el escenario y añadiendo profundidad y consistencia a las composiciones personalísimas de Joshua Díaz, líder del grupo y, a la postre, batería de Hola a Todo el Mundo. La Casa del Árbol brilló donde también brillan en el disco, luciéndose con las armonías vocales, intercambiando voces y alargando a conciencia los finales para el lucimiento calculado de cada uno de los músicos. El público recibió especialmente entusiasmado canciones que empiezan a formar parte ya de sus repertorios habituales como “Nuestro Rey”, “Las Cosas Buenas” o “Jardines”. Josh, Dan y Edu, acompañados en esta ocasión por Cristian a la batería, María a las percusiones y Chumi al bajo, fueron creciéndose a medida que avanzaba la noche y su directo, demostrando que con un poco más de rodaje y confianza en sí mismos pueden hacer de los discretos coros y palmas de ayer, legión.

Fabián y ‘su’ banda del norte fueron los encargados de coger el relevo y cerrar una noche que a priori estaba más que ganada. La sala rebosante y mucho fan con ganas de escuchar en directo los temas de su último disco ‘Después del incendio y otras cosas así’, con el que se sacude la etiqueta de cantautor decadente y un poco desfasado y descubre una nueva voz mucho más interesante que lo que hacían suponer sus primeros trabajos. Fabián ha ido despojándose de los tics y lugares comunes que poblaban su primer disco y aún se colaban más sutilmente en el segundo. Por suerte para todos, con su tercer trabajo parece haber descubierto una voz propia, perdiendo vergüenzas y sumando sonidos a los rasgueos de acústica de sus inicios. Aunque sí es verdad que no ha podido escapar a la moda del crowdfunding, método por el que financiará su cuarto disco, ayer demostró con un directo emocionante, sobrio y elegante, que está en el buen camino. Y para cuando sonó su peculiar versión del ‘Todo lo Demás’ de Calamaro, nadie del público parecía pensar ya en corazones rotos, sino en las infinitas posibilidades de una noche que acababa y empezaba, justo, con el último acorde del concierto.