Clermont-Ferrand es la capital de la región de Auvernia, una zona con un potencial turístico aún por explotar. Estratégicamente situada en el centro de Francia, gracias al Europavox y a su web musical pretende y ha conseguido situarse en el mapa musical europeo. Un festival y una web orgullo de la región, que tiene como objetivo mostrar las bandas más prometedoras del continente. Junto a ganchos importantes, la verdadera importancia y sustancia reside en esos nombres que en unos años estarán en boca de todos pero que antes pasaron por aquí. Visión de futuro.

Por problemas con mi vuelo, me perdí parte del primer día del festival pero fue llegar y comprobar in situ que como este hay pocos festivales, un festival humano, acogedor y rico en experiencias. Puppetmastaz, el combo de rap alemán, llevaba al furor a los cinco mil asistentes con sus marionetas, en un cruce imposible entre Wu-Tang Clan y Barrio Sésamo, pura diversión. De la locura germana a la sutileza sueca, Adna encandiló a todos con su folk delicado. Casi en la penumbra la sueca desgranó un set donde realidad y sueños se fundían en un mundo onírico fascinante. Con veintidós años tiene mimbres de estrella. Tras ella podías elegir en seguir en ese mundo de ensoñación con la danesa Agnes Obel o retornar al mundo de la locura y la fiesta con Deluxe (no confundir con el artista gallego). Los franceses con sus bigotes más divertidos dieron una lección de electro y energía vibrante. La danesa por el contrario dejó petrificado a todos los asistentes. Que tres de los cuatro escenarios sean a cubierto y en recintos para albergar música procura un sonido que no es el habitual en los festivales, Obel repasó sus tres discos en especial el último ante un público mudo por la emoción. Reinaba el silencio más absoluto mientras la artista y sus tres compañeras ofrecían uno de los conciertos del festival. En estado de shock ante tan bello y emocionante concierto me dirigí a ver a Chinese Man y pude comprobar que Deluxe habían arrasado con todo. Si te gustan Gorillaz pero cada vez te divierten menos, el colectivo francés es tu banda. Tres Dj’s y tres Mc’s con la ayuda de una gran puesta en escena pusieron el fórum patas arriba con su hip hop electro con toques de world music. Triunfaron, haciendo bailar y disfrutar hasta al más reacio.

El día siguiente iba a ser largo y fue una pena, sobre todo para las bandas españolas que tocaban al aire libre, que lloviera sin pausa, aunque no impidió que la gente disfrutara con ellos. La tarde la empecé con el belga Témé Tan. Su fascinante y moderna propuesta mezcla sin complejos el pop, la música urbana y sus orígenes congoleños, ritmos tribales, electrónica y enganchosas melodías. Un hombre orquesta que no tiene fronteras. Tras él llego el día, tras dos calabazas en otros festivales llevaba desde 2011 intentando ver en directo a Michael Kiwanuka y valió la pena esperar… Tocó íntegramente su último disco y nos dejó a todos con ganas de más. El británico es el artista de rock/soul actual más preciado y le respalda una banda engrasada a la perfección, mientras él lo convierte todo en oro. Es Bob Dylan y Pink Floyd, Otis Reading y Marvin Gaye, pero lo más difícil es que suena a él mismo. Es además un virtuoso de la guitarra que no abusa de ello y que deja fluir las canciones naturalidad. Que con “Cold Little Heart” y “Black Man In A White World” llene casi veinte minutos de show no resultó tedioso, al contrario. Épico, sencillo y maravilloso a la vez.
Bajo una tenue pero insistente cortina de agua, nuestro John Grvy convenció y mucho al público francés y a la prensa internacional como pude comprobar al día siguiente. Su soul electrónico hizo bailar a todos, además dio rienda suelta a su lado más salvaje, bailando entre la gente y llevándoles la sonrisa a las caras con versión de Backstreet Boys incluida. Desde Italia, Kiol parecía estar en todos sitios y es que tocó casi cada día. Cruce entre Paolo Nutini y Jake Bugg, este joven tiene tablas y maneras para crecer, pero sobre todo canciones y un gran directo. Cuando Bearoid saltó a escena la cortina de agua era la más potente de la noche pero eso no amilanó al artista valenciano afincado en Barcelona y al igual que Grvy anteriormente se puso al público francés en el bolsillo con sus frescas canciones. Me puse a cubierto para disfrutar de Super Parquet, unos franceses que unen música tradicional con electrónica y que te dejan atrapado. Imposible huir de ahí aunque fuera para cenar algo. Los ingleses Shame serán algo grande si alguien consigue que no vuelen en pedazos. Post-punk de alto octanaje con una puesta en escena totalmente salvaje. La sensación de peligro y anarquía era de las mayores que he visto en mi vida. Un híbrido entre Joy Division y los Sex Pistols, una bomba que suena a The Smiths y a Fugazi con un grupo y un cantante que volvieron locos a todos, la sorpresa y casi ganadores en solitario (Kiwanuka fue superior para mí) del festival. DBFC son un grupo medio francés y medio británico que mezcla el pop efervescente de New Order con la pasión por el dance de Primal Scream, una especie de Phoenix tocando versiones de LCD Soundsystem. Ofrecieron un notable concierto poco antes de que Boys Noize hiciera las delicias de los que no querían irse a casa con su electro trotón y adictivo.

La ciudad tiene la sangre azul y amarilla (los colores de su equipo de rugby, recién proclamado campeón de la liga francesa por segunda vez en su historia). Siente el mismo orgullo por su preciosa catedral que por el estadio Marcel-Michelin. El final de fiesta de este año iba a ser muy especial. Por primera vez un concierto iba a celebrarse en ese templo del deporte, las veinte mil entradas se agotaron en horas y es que Manu Chao iba a cerrar esta edición. Los divertidos La Fanfare Rockbox revisitando clásicos del rock en versión orquesta puro french quartet de Nueva Orleans calentó el ambiente, tras ellos los españoles The Excitements y su soul enérgico hicieron vibrar al respetable pero nada como la aparición de Manu Chao con el título de liga en escena para llevarse la mayor ovación que jamás ha tronado en Clermont. Su concierto, pura verbena sin fin duro casi tres horas. El músico más global de Europa hizo las delicias de su público y desgranó todos sus éxitos con el público totalmente entregado. Con la edición de este año, Europavox se pone al frente de esos festivales a los que debes asistir sí o sí. Clermont-Ferrand c’est magnifique, y cincuenta mil personas no pueden estar equivocadas.

Laura Jalaguier

Laura Jalaguier