Tras completar un año redondo en el que, gracias a las virtudes del espléndido “If” (Subterfuge, 14), al fin han alcanzado el reconocimiento generalizado que por calidad merecían desde hace tiempo, Neuman iniciaban temporada con una nueva serie de conciertos. Su primera aparición de 2015 se concretó en un concierto acústico a cargo del vocalista Paco Román, quien visitaba la zamorana Sala Berlin por tercera vez y, de nuevo, se encontró con un aforo completo y ganado de antemano.

El músico se mostró así ampliamente cómodo y familiar, tanto a la hora de adaptar el cancionero del grupo al formato como en el plano personal, tirando de complicidad con el público de la ciudad. Es evidente que no resulta sencillo despojar de sus muchos elementos a una serie de canciones habitualmente tan elaboradas como las del combo murciano, y sin embargo la enorme calidad intrínseca de las mismas resulta suficiente como para soportar cualquier tipo de experimento.

Así, acompañado de un arsenal formado por cuatro guitarras, ukelele, bombo, pandereta, un buen número de pedales y, por supuesto, su apasionada voz, el artista logró mantener toda la intensidad presente en los originales a lo largo de más de noventa intensos minutos. La desnudez de las canciones encumbró a la propia interpretación, mutando hacia un nivel adicional de emoción guiada por la libertad que otorga la soledad sobre las tablas. Porque en realidad las formas no son determinantes en Neuman, y lo de verdad innegociable radica precisamente en el contagio de su puro sentimiento. Una sinceridad que derivó en convicción a lo largo de temas como “Turn It”, “Tell You”, la siempre preciosa “Ingrid”, “Bye Fear Hi Love”, “Sil Fono” o “Kids”.

Neuman son tan épicos como en realidad humanos, y ahí reside su incuestionable personalidad. Ésa que los destaca como valiosos esquiroles dentro de la actual escena nacional, y que ellos aprovechan para refrendar con solidez cada vez que pisan un escenario.