Solo aquellos que hayan seguido un poco la trayectoria de los ingleses Enter Shikari (foto encabezado e inferior) sabrán que conforman una apuesta segura en lo que a venta de entradas y diversión se refiere. Si a esto le sumamos que la de ayer en la sala Zentral de Pamplona era una de las dos únicas fechas confirmadas en nuestro país (hoy tocan en la sala Apolo), cabía esperar una noche épica. A pesar de los agradecidos esfuerzos de la banda por levantar al respetable, el éxito no estaba asegurado. La adrenalina se quedó a medio gas, cosa no de extrañar cuando hablamos de un concierto en Iruña.

The Qemists fueron los encargados de crear el anticiclón musical y calentar el ambiente por medio de una actuación con un marcado componente electrónico y en la que no faltaron algunos de los éxitos que les han catapultado hasta la primera línea del drum and bass, la electrónica y el hardcore. “Anger”, “Jungle”, “Run you”, y cómo no, “Stompbox”, fueron algunos de los temas que despacharon ante un público expectante pero receptivo ante la propuesta de los de Brighton.

Tras el parón de rigor, que relajó un poco los ánimos, se empezaron a escuchar las primeras palabras de un mensaje grabado anunciando la inminente irrupción de los protagonistas de la noche. Haciendo honor a su nombre, abrieron con “Enter Shikari” como declaración total de intenciones. “And still we will be here standing like statues” resonaba en un Zentral, con muy buena entrada, y un público entregado a medias. Pogos en las primeras filas, demasiada calma a mitad de sala.

Sabiéndose partícipes de una audiencia dura de roer, no tardaron en ofrecer “Solidarity” y “Sorry you’re not a winner”, el single de aquél “Take to the skies”, que hoy cumple 9 años de vida, y que les puso en la órbita musical del post-hardcore. Tras un arranque de primer nivel, llegó el turno de repasar su último trabajo “The mindsweep” por medio de “The one true colour” y “The last garrison”, enganchada con el último estribillo de “No sleep tonight” con cierta maestría.

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El goteo de hits era constante cuando se dejaron caer las muy coreadas “Destabilise” y “Radiate”. Fue en esta última cuando la banda decidió subir una marcha más en su comunión con el público y procedió a infiltrarse en la sala, con un Rou Reynolds extasiado que acabó arrastrándose por el suelo mientras a duras penas sostenía su guitarra.

Todavía quedaba tela que cortar y setlist que desplegar cuando empezaron a sonar las primeras notas de una “Slipshod” que transformó las cuatro paredes del Kafé Teatro en una techno rave improvisada. A partir de ahí, la euforia se desinfló un poco por medio de un setlist un poco menos universal que tuvo sus repuntes en temas como “Arguing with thermometers” y “Torn apart”.

En este impás de energía hubo incluso tiempo para el momento fatídico de la noche, con la interpretación a piano de una “Dear future historians…” que fue ensombrecida por el murmullo de un público irrespetuoso, preocupado más por pedir la siguiente cerveza que por atender a la banda por la que habían pagado. “Mothership” fue la encargada de hacernos olvidar el mal trago antes de un bis que recogieron la fácilmente coreable “Redshift”, “Anaesthetist” y “The appeal & the mindsweep II”.

Un amargo cóctel de sonido capado, poca implicación del público y un setlist desigual dejaron ayer a un servidor con un extraño sabor de boca. Lo peor, que no fue principalmente culpa de unos Enter Shikari que han demostrado sobradamente en multitud de salas que tienen uno de los directos más demoledores de la música actual. Lo de hoy en la sala Apolo de Barcelona será otra historia. Seguro.