Agotar entradas en tiempo record, cuestión de minutos, es algo que muy pocas bandas consiguen y menos aún en el circuito hardcore punk. Lo de los “sapos” es un caso aparte, y así se demostró en las dos fechas consecutivas que realizaron en la Rotonda Delicias el 13 y 14 de mayo con sus respectivos sold out en la venta anticipada.

A diferencia de otros, su regreso era puntual y además por una causa de peso, la solidaridad con las personas refugiadas. Les acompañaban Camille, cuarteto zaragozano que reunía todos los ingredientes para formar parte del cartel  y así lo demostraron ambas noches. Calentaron a los asistentes, que iban entrando en cuentagotas con relativa timidez al recinto, derrochando energía e intensidad sobre el escenario con su rock furo y empleándose a fondo en cada uno de sus temas. Algo más de media hora hasta realizar el cambio de backline, apagar luces y empezar a escuchar los latidos de un corazón que esa noche contagiaría a todos los allí presentes. El bajo de ‘El Estrangulador’ auguraba que la espera terminaba y que la magia empezaba, tanto arriba como debajo del escenario, todos a una. Le siguieron los otros tres temas correlativos de su tercer disco ‘La Casa Magnética’, disco que recientemente re-editaron en vinilo con el mismo fin benéfico de estos conciertos y que grabaron con la misma formación con la que regresaban esta noche. Fer, Gabi, Guillermo y Chuchi estaban en plena forma, como si esos diecisiete años no hubieran pasado, disfrutando intensamente cada instante. Llegan los primeros temas de su aclamado “Fuego Al Cielo de Los Cuervos” y la euforia asciende hasta cotas máximas. ‘Matarifes’, ‘Insumisión’, ‘Stop Control’ o ‘Perdido En La Bardena’ nos regalan momentos indescriptibles donde la sonrisa de la asistencia se mezcla con los flashes de la iluminación.

Dos bises cierran la noche, esa noche que muchos y muchas no quieren que acabe, pocas veces hay tanta magia en un recinto. Gracias en parte a esa interactuación entre ambas partes, el contenido de sus letras, de su mensaje y la firmeza de una banda que regresó , no por nostalgia, sino por los sueños, las ganas de seguir soñando y luchando por un mundo diferente. Gracias por este regalo, gracias por existir y seguir latiendo.