Desgraciadamente para ellos, los británicos Editors se plantaron en la actualidad pop hace unos meses bajo sospecha. Las evidentes similitudes con el sonido de Interpol les hicieron un flaco favor, algo que podrían haberse imaginado a priori. “The Back Room”, un digno debut discográfico, dicho sea de paso, quizás bebía de las mismas fuentes o quizás era la palpable demostración de que estos tipos de Birmingham se activaron al descubrir a los estadounidenses. No lo sabremos, ni sus declaraciones nos convencerán, pero por lo menos vamos a tener que aceptar que el directo de Editors da el pego. Es de hecho sobre un escenario cuando la banda parece encontrar su lugar y cuando se vislumbran sus verdaderas intenciones. Más que a Interpol, Editors intentan seguir la estela épica de sus héroes de los ochenta. Lo dejaron claro la interpretación de “Blood” -uno de los mejores momentos de la noche-, el acertado movimiento final con “Fingers In The Factories”, los escasos desarrollos más allá de lo expuesto en estudio con los que cerraron alguna que otra canción, la efectividad de lo más cercano a un hit single que tengan, “Munich”… Eso sí, también hubo bajones, sobre todo el que se produjo al cerrar la primera parte de su set (“Open Your Arms”) y abrir la fugaz tanda de bises (con la nueva “The Weight Of The World”). Fuese así o no, la cuestión es que Editors se revelaron como un grupo sobrio y sólido.