Las fiestas Demoscópicas regresaban a Murcia y volvíamos a comprobar que la acera izquierda de la avenida Mariano Rojas es uno de los hervideros de música en directo más bulliciosos del país. Y no sólo por la oferta, que convocaba al unísono tres conciertos en apenas cincuenta metros, sino por la excelente respuesta del público ante nuestra propuesta de este año. En este caso era la sala Jo! la que no abría sus puertas, y su espacio diáfano y acogedor presentaba un excelente ambiente desde primera hora.

Como buenos anfitriones, El Bueno, El Feo y El Mena se encargaron de hacer los honores y abrieron fuego sin contemplaciones. El trío murciano llena el escenario de ese magnetismo que generan estos forajidos del rock que esta vez nos ofrecieron su cara más soulera. Mena intercambiaba gestos catárticos agarrado a su telecaster con momentos melancólicos y los compañeros de este Ottis Redding blanco -con parecido razonable a Clint Eastwood- mutaban en la sección rítmica. Complicidad entre el público, que ya les sigue y forja su leyenda en directo, y que buscaba con la mirada la sorpresa esperada de la noche. Las Lolipops, dúo de coristas chisposas, subían al escenario para hacer de “Franklin”, una de las perlas de su Ep homónimo, el credo de una homilía gospel habitual ya en los conciertos de esta banda del poniente murciano.

De las camisas de cuadros pasamos a las camisas de flores. Los granadinos Royal Mail observaban atentos desde burladero y salían acto seguido al quite que les habían brindado sus colegas murcianos. Primera puesta en escena de su flamante debut “Royal Game”. Estáticos en un principio, concentrados en el ritmo marcial que marca How Could I Ludwig?, ese opening a lo Blade Runner, tardaron en romper el celofán de un álbum que es un prodigio de sensaciones. Pusieron a prueba la capacidad técnica de la Jo! con esa explosión de efectos y artificios que encierran temas como “Road To Mad” y también el feedback de ese “royal hit” llamado “Majesty” y su pegadizo coro colegial. Contagiada de la gracia granadina, ya saben a lo que me refiero, la audiencia permaneció quieta, atenta y expectante hasta que llegó el cierre a trote rockero de sus “White Horses”, excelente partida final.

Pasada la medianoche abandonábamos el estadio demoscópico, para dar la bienvenida a una banda que sí bien hace tiempo que Audio’s Pain firmó su primera demo, se encuentra ahora en una especie de reencarnación. El ahora trío ha ideado para la puesta en directo de su reciente “Hup Hed” (Son Buenos, 2014), una suerte de espectáculo audiovisual doméstico, capaz de convertir un escenario de club en una destelleante plataforma escénica. El resultado es todo un show electrizante perfectamente sincopado que convierte la épica rock de Audio’s Pain en una aventura más contemporánea. Rubén ejercía de prestidigitador y fue sacando de una especie de armario mágico cada uno de los temas de este nuevo trabajo -“Screamer” o “Superstar”- y alguno de anteriores reconocibles pero visiblemente adaptados a la nueva plástica de los murcianos. Dedicatoria para Maski Pérez, productor de este nuevo artefacto sonoro, que saludaba desde el tendido al tiempo que que la banda encaraba el final del concierto con “Relax”, precisamente uno de los temas en los que Maski -así nos lo comentaba Ruben- ha estado en espacialmente inspirado. Llegados aquí, José Luis Truque en su papel de Sr. Spock programaba el rumbo de la nave hacia los camerinos y dábamos por finalizada una noche emergente.