Noche triunfal de Mastodon en Razzmatazz que empezó con duras renuncias, como la del cuádruple cartel de death metal de nivel que tuvo lugar en la sala contigua con Aborted, Origin, Exhumed y Miasmal.

Dejando a un lado variables secundarias como precios, gustos personales, interpretaciones subjetivas de la integridad y demás argumentos anodinos, los de Atlanta despejaron la ecuación a su favor con un derroche de poder y maestría que superó con creces el recuerdo de su anterior visita junto a Red Fang; esta noche no les hubieran hecho sombra. Tampoco lo lograron, pese a su calidad y tablas, el dúo Big Business y sus desbocadas, contagiosas y ruidistas jams a medio camino entre el stoner y el sludge, aunque el público enloqueció por momentos.

Un buen preludio, completado por las maneras y el groove de Krokodil, para el torbellino Mastodon, una tormenta deslumbrante de electricidad, técnica, melodías memorables y fuerza bruta de intrincadas formas y perfecta ejecución. Y es que, si bien sabíamos de la excelencia como músicos del cuarteto, albergábamos, por propia experiencia, algunas dudas sobre la traslación al directo de algunos pasajes vocales. Miedos borrados de un plumazo por el registro gutural de Troy Sanders -imponente-, el rasgado y limpio de Brent Hinds -el punto de locura, quizás el más irregular de los tres- y el más armónico y pegadizo de Brann Dailor, esta vez sí, grandioso en su doble faceta como batería y cantante.

El setlist se desenvolvió con naturalidad y fluidez durante una hora y veinte algo escasa pero plagada de aristas y matices. Algunas pruebas de ello: el medio tiempo intenso, creciente y penetrante de “Thread Highly”; la vibrante avalancha de “Once More Round the Sun”; la voluble “Blasteroid”; la vertiginosa y rockera “Divinations” y una “Oblivion” interesterlar; la explosión de luz -literal- de la accesible “Motherload”; el monstruoso riff de “High Road” o las sinuosas guitarras de “Chimes at Midnight”; el grindcore freak a lo Fantômas de “Bladecatcher”; los solos de guitarra setenteros de “Ember City” o el tridente-apisonadora final con “Megalodon”, Crystal Skull” y la estocada definitiva de “Blood and Thunder”, sencillamente matadora.

Luces abiertas, despedida de Dailor al estilo Metallica y audiencia coreando el nombre de la banda. Confirmado: más que a otra liga, Mastodon pertenecen a otra galaxia. Un auténtico placer vivir su evolución en tiempo real.