La presentación en sociedad de Nunatak y el Pulso Infinito” (Son Buenos, 2016) venía precedida de una gran expectación. Bien es cierto, que aunque llevaban presentando el disco en salas desde su publicación, era el momento de disfrutar de Nunatak en un escenario como el Teatro Circo de Murcia. La ocasión lo merecía y el grupo, consciente de la importancia de esta noche, nos brindó un concierto impecable y fluido a la vez que intenso y épico, que no hizo más que confirmar el talento, el crecimiento como banda y presentar “oficialmente” su candidatura a alcanzar las altas cotas musicales de la escena independiente.

Pero antes de hablar del desarrollo de la actuación del grupo cartagenero, mención para el grupo invitado Jump to the Moon, cinco jóvenes murcianos, que perfectamente podrían ser anglosajones y que presentaron en directo seis de sus temas de un primer disco que saldrá en breve bajo la producción de Paco Ganga (Lofelive, TheLeadings). Canciones en inglés acompañadas de esa frescura propia de su edad pero bien presentadas. Tienen todo el tiempo del mundo por delante.

Ataviados para la ocasión, elegantes y sobrios, dejando atrás las coloridas camisas a las que nos tienen acostumbrados, los componentes de Nunatak fueron apareciendo uno a uno sobre el escenario. En éste se presentaba una gran variedad de instrumentos, lo que nos hacía presagiar que, tal vez, estábamos ante la puesta en escena más cercana de su disco. El lugar, sin duda se prestaba a ello.

Sin mediar palabra comenzaron con No volveré a Verte enlazada sin pausa con Después de Todo ambos temas interpretados más acelerados que de costumbre imprimiéndole, de este modo velocidad al concierto desde la primera canción. Si alguien pensaba que en un teatro el concierto iba a ser más tranquilo de lo normal, se equivocaba. Tras la presentación de Adrián y sus primeras palabras al público, el solo de trompeta daba inicio a la preciosa Luz en su Voz seguida de Luna donde mostraron ese lado más folk presente en la banda, pero sin etiquetas y con estilo propio, así como todas las soluciones instrumentales que tenían disponibles para esa noche. Piano, percusión, acústicas, eléctricas, violín, violonchelo, trompetas, ukelele… eran las piezas invitadas a esta máquina llamada el Pulso Infinito perfectamente engrasada, donde cada uno de los elementos rendían a su máximo potencial y hacían que todo el conjunto funcionara a la perfección, todo ello dirigido por la descomunal voz de Adrián.

Aparecieron los temas Volverá a Nevar, La cuarta dimensión o Más al Norte todos con un sonido limpio e impecable. Hubo tiempo para las colaboraciones como la de la cantautora murciana Road Ramos que interpretó la exquisita Un viejo Sol y la de Víctor Hernández, de Rey Lobo, en la emocionante El pulso infinito. También el acústico apareció en escena, cuando el grupo bajo del escenario y desconectados tocaron Solos y Hoy, dos canciones que sonaron increíbles bajo techo del Teatro. El momento más épico y emocionante llegó cuando las notas al piano de la película La LaLand sirvieron de introducción para las intensas La Primera Luz y Principio y Fin, acompañadas por la Coral San Buenaventura. Dos emocionales temas que sirvieron para poner punto y seguido a una noche espectacular que se cerró con las apoteósicas, Soy Viento, Soy Fuego y El Grito, por fin levantándonos de nuestras butacas, (no sé cómo pudimos aguantar tanto tiempo) y dando rienda suelta a todo lo que llevábamos dentro.

Nunatak lo consiguió. En la casi hora y media sobre el escenario nos hizo olvidarnos del mundo, nos cargaron de energía, nos erizaron la piel y terminaron envolviéndonos en ese universo de esperanza que transmiten sus temas, realizando un concierto soberbio y perfectamente ejecutado.