Durante unos días, en Madrid han robado el verano, parece quenunca va a dejar de llover. Corre, que dentro de la sala no nos mojaremos.¡Mira, es Fernando Alfaro!. Eh, ¿sabes que el concierto seretrasa una hora?. Chucho tiene una hora más para torturarse pensandoque se vuelve a enfrentar a su amada plaza hostil que le vio sonar fatalhace más de un año. El público tiene una hora máspara ensayar sus ojos de arrobamiento ante los dictadores de la poesíadel tuétano. Se colocan los track-list, los cuellos se estiran, lasvértebras se separan. Alivio, sale Chucho dispuesto a arrancarselas erecciones eléctricas a tiras. Los pies de Fernando tiemblanencima de los pedales. “Sin Piel”, la historia de un inadaptado.Estoy tan lleno de defectos que voy a estallar. Los temas del disco se hacenmás potentes. ¡Mefistófeles en camiseta! Las letrasse clavan en el suelo, se desparraman por las paredes. Ruido de tormenta,de caballos, ópera en la distancia. La locomotora temblorosa de lasmanos de la banda encuentra su sitio en el escenario, su música sesostiene. Entre golpe y golpe de batería, Javier ejerce de perfectomaestro de orquesta en la sombra. ¡Menudo batería! ¿Quédices? Que no es un directo cualquiera, que se han cuidado los detallessobre la potencia, escucha la flauta que hace los coros en “Un ÁngelTurbio”. Escarbé hasta no encontrar nada de nada. No le preguntes,ábrete al primer significado de las letras y entenderás loque te quieren contar, déjate de retorcer las neuronas. Quiero dolertecon mi cámara de fotos. Se intercambian los instrumentos, dan leccionesde música, satisfacen a todo el mundo. Fernando ha ganado la plazaque le sonó mal. En directo han funcionado sus temas incluso másque en la ya increíble producción del disco. ¡Aliciarompecuellos, toca calipso! ¿Qué? Que le dejes de buscar significadostriples, que disfrutes, que te olvides de lo trascendente que quieres hacerleser al Chucho, que veas como en directo, “Inés Groissart”tiene aún una capacidad de impresionar que no te habías imaginado.¿Qué hacemos entonces? Pues sentarnos a esperar que lo repitan.l