La primera edición del Festival En Órbita reunía en la Plaza de Toros de Granada a una amplia representación del indie más festivo del momento. Bajo el hashtag #dandovueltasymásvueltas saltaron al ruedo unas cuatro mil personas que disfrutaron de una jornada con más sol que sombra y que se convirtió en un mano a mano entre Juan Alberto de Niños Mutantes, Marc de Dorian, Miguel de Maga, Carlos Sadness y Javi de Full, que se hicieron el quite unos a otros compartiendo escenario y momentos celebrativos. En lo más alto del escalafón estaban Izal, que junto a Full abrieron la puerta grande de la monumental granadina con faenas completas en todos los tercios.

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Los granadinos Éter fueron los encargados de lidiar el primer toro del mediodía, que no era otro que un sol veraniego que embestía y de qué manera. Eso no impidió que ejercitaran su psicodelia al natural y acompañados de un centenar de valientes que se apresuraron a pillar el mejor sitio en la barrera. Nunatak, aunque presentaban su segundo trabajo en Granada, prefirieron entrar a matar directamente y repartir su media hora entre lo más reconocible de su repertorio, desde “Soy Viento, soy fuego” hasta “El Grito”, y se sumaron al ambiente festivo con una adaptación marca de la casa de “En tu fiesta me colé” de Mecano. La temperatura registraba su máxima del día justo en el momento que Carlos Sadness llegaba con su brisa fresca hawaiana. ¡Toca el ukelele! pedía esa legión de fans que ya ocupaba medio aforo del albero, y así fue. Y además “Bikini”, “Miss Honolulu” y sobre todo un derroche de feedback positivo que deparó el primer selfie colectivo de la tarde.

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El calor cogió por sorpresa a Ángel Stanich que tuvo que cambiarse de camisa ya con los músicos en escena. Fue el único que recibió el aviso aunque eso no le privó de terminar su faena con ese habitual salto de la rana en “Metralleta Joe”. La polvareda de Stanich dejó el terreno perfecto para Full que confirmaron la alternativa con un concierto que les pone en el camino de asaltar el trono del indie de grandes plazas. Con ellos empezó el mano a mano y Miguel de Maga descorchó con sus paisanos “Burbujas de Champagne”.

Maga llegaban a Granada en plena maniobra de resurrección y se dejaron llevar por el recuerdo de ese concierto aniversario de la Joy Eslava de Madrid invitando a Juan Alberto de Niños Mutantes, Marc de Dorian y devolviendo el guante a Javi de Full con esa nana llamada “Celesta”. El ritual de este año celebrativo continuó con Niños Mutantes, hacen un mes recibían el homenaje de toda la escena en La Riviera y ahora lo hacían de sus paisanos. “Que bonita se ve la Plaza de Toros sin toros” ironizaba Juan Alberto poco antes de llamar al escenario a Marc de Dorian, que hizo lo propio con “Hermana Mía”, su aportación a “Mutanciones”. Por fin el sol se alejaba “Errante” y la tarde se quedaba despejada para los fuegos de artificio de Izal y el ruedo completo.

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Como es habitual en esta gira arrancaron con ese mantra que te traslada de “Copacabana” a los Cárpatos. Comienzo trepidante, también el tiempo apremiaba para ellos que engancharon “Asuntos Delicados” y “Hambre “ e incluso más adelante hacían un medley que incluía “28 horas”, “Arte Moderno”, “Palos de ciego” y “Oro y Humo”. Generosidad en un set list festivalero que rozaba la veintena de temas. El público entregado desde el primer minuto a un espectáculo que conjuga precisión y espontaneidad a partes iguales, magia y efectos especiales. Algunos pensarán que teniendo una plaza de Toros coreando cada una de tus canciones es fácil salir por la Puerta Grande, el camino hasta aquí sólo lo saben ellos. Ya quedaba no fallar con la espada, y así fue, “Que bien” y sobre todo “el puto baile”, como sentenció Mikel, no dio lugar a descabellos y esta vez quien salió a hombros fue el público.

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El cierre de un festival que mejor que para Dorian, auténticos especialistas en esta suerte. La banda se crece, la puesta en escena magnifica su repertorio y Marc se convierte en maestro de ceremonias, casi un predicador con ese gabán negro y los haz de luz confluyendo en su figura. Si Izal se fueron entre la polvareda y el confeti, Dorian propiciaron “La Tormenta Perfecta” y ese estribillo infinito ideal para dejar En Órbita esta nueva cita festivalera en Granada.