Es un hecho, una realidad; la nueva generación del rap español ya está asentada y con ganas de llegar lejos. Así lo demostraron en el Carpe Diem (jornada dedicada a la música urbana dentro del festival Cultura Inquieta), donde el rap, el trap, el ragga y los ritmos flamencos y latinos congregaron a 3.500 personas entregadas a la causa, entregadas a su música. Millones de visitas en youtube, miles de seguidores en las rrss, un gran interés por parte de los medios de comunicación; pero quedaba por ver si los nuevos grupos que están llamando con fuerza a la puerta del rap español están preparados para enfrentarse a grandes conciertos. Y muchos de ellos demostraron que sí, especialmente Bejo y Ayak y Prok: el primero por su desparpajo y estilo inimitable, convirtiendo su concierto en un auténtico show, y los segundos por su energía y entrega y su fidelidad para con la cultura hiphop.

Aunque no fueron los únicos, ya que los ocho grupos que actuaron abandonaron el escenario del Cultura Inquieta con una sonrisa en la boca. Pero empecemos por el principio. El primer artista en salir a la palestra fue el madrileño Dante, quien, con cerca ya de mil personas en el público pese al calor que azotaba el pasado sábado, demostró el porqué de su gran repercusión en internet con un directo potente y trabajado. Su gran voz dejó paso a uno de los platos fuertes de la jornada, Hard GZ. Muchos se preguntaron porque un cantante de su talla actuaba el segundo en el festival cuando debía ser cabeza de cartel, y lo cierto es que aunque la luz del sol desmereció un poco su concierto, el gallego se entregó al máximo y fue uno de los más aclamados del día. Repasó canciones de su último trabajo “Kaos Nómada” y cerró su actuación con el poderoso “Postureo”, tema que puso por primera vez patas arriba el polideportivo San Isidro.

Foto: Toni Guerrero

Avanzaba la tarde y Soge Culebra salía a escena para poner los tintes reggae de la jornada. Pero además su actuación será recordada por un bonito detalle: una canción homenaje a la fallecida Gata Cattana que puso el vello de punta los asistentes. Un gran gesto del murciano, tras el que llegó el momento del trap al escenario getafense. Lo trajo Kidd Keo (y su crew), con una actuación donde predominaron los bajos sobresaturados y las rimas en inglés, demostrando con un directo potente y contundente que el alicantino se toma el trap en serio y se lo trabaja. No todos pueden decir lo mismo.

Y así llegamos a uno de los platos fuertes del Carpe Diem, el del excéntrico Bejo. Y es que el canario es pura originalidad, desparpajo, desenfado, imaginación, sabrosura y creatividad, convirtiendo su concierto en un auténtico show audiovisual en el que no faltaron atuendos como sus gafas con cordón o su paraguas. Valga como ejemplo las decenas de bocadillos que lanzó al público mientras cantaba su canción “Choriqueso”. Es un showman. Porque Bejo sabe enganchar, tiene carisma, tiene esa chispa que gusta al público y su convirtió su rap-trap en una de las grandes fiestas de esta velada inquieta.

Algo parecido ocurre con Recycled J, otro de los artistas más esperados del festival. Puede gustarte o no, pero el ex de Prefijo 91 aporta frescura con su rap en el que también encontramos flecos de R&B y soul gracias a una voz excepcional. Protagonizando además el que seguramente fuese el momento más álgido del festival cuando Natos y Waor salieron a escena para interpretar juntos algunos temas de “Hijos de la ruina”. El dúo madrileño está en alza y su presencia en el escenario es, sencillamente, imponente, llevando al delirio a los más de tres mil asistentes que se rindieron al inesperado miniconcierto del trío madrileño HDLR.

Natos y Waor Foto: Iván Blanco

La pareja Natos y Waor dejaron el listón alto para que otro dueto, el de los gemelos Ayak y Prok, rematasen la faena. Es llamativo que, hace un año, en este mismo evento, los granadinos abrieron el festival y ahora fuesen los cabezas de cartel (o eso demostraron en la tarima). Pero argumentos dieron para ello, con un concierto rebosante de energía, fuerza, explosividad y mucho hiphop. Su directo ha crecido exponencialmente en un año y en él pudimos oírles rapear sobre bases de Beatnuts, Krs One, acordarse de Gata Cattana y hacer un emotivo homenaje al recientemente fallecido el MC neoyorquino Prodigy. Ayak y Prok son hiphop, old school adaptado a los nuevos tiempos, y sin duda su directo salió reforzado y revalorizado de este Cultura Inquieta.

Tanto fue así que tras su actuación, muchos espectadores dieron por finalizado el festival y abandonaron el recinto. Faltaban por actuar Dellafuente y Maka, pero iba a ser difícil superar a los gemelos de Albayzín, aunque lo intentaron con una función cargada de ritmos flamencos y latinos (especialmente el reggaeton, algo que resultó difícil encajar en un Cultura Inquieta), efectos vocales y un buen montaje audiovisual, sirviendo de cierre de esta larga y nutrida jornada de ritmos urbanos.

En resumidas cuentas, notable jornada de rap (y sus vertientes) la vivida en el festival Carpe Diem, en un excelente recinto de hierba artificial por el que además han pasado otros artistas como The Skatalites, Ara Malikian, Rosendo, Burning o Leiva y pasarán Ilegales, Marlango y Mártires del Compás. Dónde musicalmente pudimos comprobar que sí, que el rap está forma y que sus nuevos representantes están listos para afrontar responsabilidades sobre escenarios de magnitud. Porque son jóvenes, pero están preparados y tienen un público con el que se entienden a la perfección.

Ayax y Prok Foto: Toni Guerrero