Es difícil imaginar un cartel mejor para que una revista como Rockzone sople diez velas, presidido por una banda que ocupaba su portada hace pocos meses y que encarna buena parte de la filosofía de esta. Pero antes de hablar de esa banda, hay que dejar claro que nada de lo que pasó antes por el escenario fue un simple aperitivo. Ni mucho menos. Tres grupos, con el hardcore como denominador común, que cada uno a su manera dejaron claro que las fronteras nunca son buenas, y las que hay entre géneros no son la excepción.

Los primeros en subir al escenario fueron los tinerfeños This Drama, viejos conocidos de la escena estatal -aunque casi encuentren más reconocimiento al otro lado del charco- y los menos cercanos al metal del plantel, picando del hard rock y del punk rock noventero tanto como del hardcore. Eso sí, la mordida, las maneras y el buen rollo en el escenario los acercan sin problemas a este último, y con un concierto que fue de menos a más demostraron por qué vienen de publicar un directo y que no solamente de “Tarantula Mata” viven. Si algo jugó en su contra -más allá de lo heterogéneo de su estilo, que aunque no tenga un target tan concreto no debería ser visto como algo negativo- fue un público aún frío, un problema que no tendrían Wilderness (la banda anteriormente conocida como Oblivion, que diría Prince).

Con “No Room For Fools” erigido mejor disco hardcore del año nacional del año pasado para esta publicación, ni promesa ni hostias. En directo ya no es que sorprendan, es que convencen a cualquiera. Derrochando actitud, con dos guitarristas sobrados de calidad, un bajista con alma de frontman y ningún miedo a tomar la barra como parte del escenario, Wilderness demostraron que tienen muy claro qué quieren hacer y cómo tienen que hacerlo. Si con This Drama quedaba cubierto el lado más punk rock, el stoner e incluso el sludge envuelven el hardcore de los barceloneses, que si siguen así pueden escribir algunas de las páginas más brillantes del hardcore -o el metalcore- estatal de los últimos años.

Y ahora sí: Cancer Bats (en la foto). Qué decir de ellos, si llevan a su espalda más giras estatales que muchas bandas de aquí. Los canadienses dejaron claro una vez más que tienen la reputación sobradamente merecida, y es que tanto tragar horas en la carretera es lo que tiene, que demuestran una contundencia y una precisión encima del escenario al alcance de pocos. Con un repertorio muy centrado en los dos últimos discos (sin olvidar una versión genial de “Sabotage”), encantados quedaron los que querían pogos, los que querían corear cada estribillo y los que querían ver a unos músicos como la copa de un pino en un estado de forma inmejorable. Y, sobre todo, encantados quedarían en Rockzone con el mejor de los aniversarios posibles. Ahora, a por diez años más.