Analogías de la vida. Y de las fiestas populares. En La Pérgola, a escasos quinientos metros cruzando el puente de Deusto, Jeannette y Micky tiraban de nostalgia y recreaban épocas tan pretéritas como inocuas y castizas. En Satélite T, dos bandas también añejas- en espíritu-, hacían lo propio utilizando el paso del tiempo como herramienta para revisitar y revitalizar. Unos que acaban de llegar y otros que no terminan de irse, y que, como dicen en su penúltimo disco, “Esta Vez va en Serio”. Lie Detectors abrieron y materializaron para los aún vírgenes de su directo las percepciones impresas por los diversos foros reales y virtuales. Taladrando el suelo del escenario tacón cubano mediante y maracas en ristre, los gipuzkoanos tiran de la experiencia individual (NCC, Muturbeltz, Dirty Pink Ladies…) para unirse en un holístico ente liderado por su inmaculado frontman Txema Babón. Consiguen con sus contoneos huir del pastiche garajero retro y atraer hacia la diversión los elementos que vertebran los Flamin´Groovies y Pretty Things con los Cynics y Los Salvajes. No hay que irse muy lejos para encontrar a uno de los mejores directos de la última temporada entre menciones a GG Allin, salir de fiesta con las botas Chelsea o resucitar vía MC5 la mítica “Ramblin´Rose” que versioneaban los de Detroit.

La otra mitad de la sala venía por el cuarteto catalán que, como se mencionaba líneas arriba, no puede parar de mirar por el retrovisor de la scooter hacia la era dorada del pop británico. Brighton 64 han regresado con un luminoso elepé, canciones más o menos nuevas (“Modernista”, “Sólo Hasta el Final”, “Soy un tanto Antiguo (y Creo en el Amor”), etc.) que en vivo les han dado la razón a tantos años de tendencias ajenas y trabajo (llevan desde comienzos de los ochenta), tanto con Matamala como con los sellos Bip Bip y Al.leluia Records. Y a fuer de ser sinceros, y con la sempiterna manía de buscar la comparación, se creyó difícil llegar a los niveles del telonero. Pero no fue así. Con “La Casa de la Bomba” la sala se vino arriba, versionearon a Los Canguros (la banda que tuvo el cocinero Sergi Arola) y demostraron, como se ha reseñado, que su tiempo no ha pasado ni parece que será así a largo plazo. Su cantante Ricky Gil ya lo comentaba en su estupendo libro “Bola y Cadena” (Bip Bip, 2004): no pueden dejar de hacer canciones. Y nosotros que las escuchemos.