José Guerrero pidió un whisky doble antes de que pasara nada y alguien dijo: “Este de moderno tiene lo justo”. Se nos venía encima “Mi brazo que te sobre” ante una audiencia numerosa, expectante y salpicada de músicos para celebrar uno de los mejores discos que nos ha dejado 2013.

Rollercaster Kills abrieron la velada con las canciones que formarán su nuevo disco. Sólidos, su directo alcanzó pronto una buena temperatura y el trío se dejó llevar sin tiempo que perder. Punk rock bastante afilado, muy del gusto del Wurli y eficaz para encender la noche de Cuello, producto de la bendita hiperactividad de Guerrero.

Grabado en directo, pocos dudaban de que “Mi brazo que te sobre” luciría desde el principio, aunque hubo que esperar. Los valencianos calentaron con nuevas canciones que ya han pasado por el estudio para un segundo disco que no lo tiene fácil ante la inspiración que encierra el debut, pero que muy posiblemente sea otra fiesta de la melodía, los tonos altos y el rock and roll. Llegado el momento y ajustado el volumen de voz, el cuarteto recorrió el disco sin dejarse ningún trallazo. “Trazo fino”, “Estudiándote”, “Te veo sin valorarte”, “Mosquetero Débil Cisne”. Encendieron la fiesta títulos que la gente ya no olvida, como sucede con los buenos discos.

Todo al volumen esperado, pudimos ver cómo la banda se sostiene sobre una entrega total de Oscar Mezquita en la batería, cuyas fuerzas se pusieron a prueba y cuya caja atronaba en el escenario de mala manera. Llegaron tempos más reducidos (“Tu Bilis Confiesa”, “Visado de Reina”) y el crescendo más brillante del disco en “La Ecografía de su Morbo” donde la paleta de tonos de Guerrero volvió a lucir (y a despertar un recuerdo a Cedric Bixler). Todo según lo previsto. Breve, intenso, poderoso. Eso es Cuello.