Quince años de Bilboloop han sido más que suficientes para poder asentar en el panorama un festival que con la cuenta de los años ha logrado auparse hasta ser uno de los más reputados de la villa. A pesar de que cada vez existe un mayor número de eventos musicales que sirven para dar a conocer a nuevos talentos musicales, Bilboloop siempre ha destacado por encima del resto a la hora de acertar con sus apuestas por bandas que están llamadas a convertirse en el futuro de la industria nacional e internacional. En esta nueva edición destacan por encima de todo el buen nivel de las bandas locales Franco y Dekot ante una selección de bandas internacionales que también supieron demostrar por qué merecían protagonizar esta edición-aniversario del festival de promesas por excelencia.

La jornada del viernes se abrió con el concierto de los siempre animados Franco. Nacidos en un principio como una super banda integrada por miembros de otras bandas locales, Franco han logrado durante este 2016 tan exitoso para ellos trabajar para convertirse en una banda con un sonido compacto y coherente. A medio camino entre la energía del punk y el buen rollo que invita al baile y a corear bien alto, sus himnos “Neoliberal” o “La rave del amor” son ya por derecho propio canciones representativas de esta nueva generación de músicos tan necesaria. Un concierto en el que se echó un falta un mayor número de público y que sin embargo fue más que suficiente para generar el ambiente perfecto para arrancar el festival.

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De ellos pasamos a los británicos Man of Moon que, en su primera visita fuera de sus tierras, ofrecieron uno de los conciertos más arriesgados y quizás menos comerciales de todos los que se pudieron ver durante las dos jornadas del Bilboloop. A día de hoy no frecuentan las propuestas en las que una banda integrada por dos miembros (bateria y guitarra-vocalista en este caso) que sepan ir más allá del clásico sonido garage-indie y ofrecer con su música una atmósfera que trascienda de los convencionalismos del género. Las visuales también ofrecieron un innegable apoyo a un concierto de música compleja y envolvente como la de muchas bandas a las que ya nos tiene acostumbrados el Bilboloop. La banda aún no ha hecho público el que será su primer trabajo de larga duración y, a la espera de que este vea la luz, lo cierto es que su concierto fue un buen preámbulo de lo que podemos esperar de estos chicos en un futuro. Un proyecto joven pero sólido y serio que sabe ir más allá de las composiciones fáciles y trabaja por presentar un sonido propio resultante de la mezcla de muchas corrientes ochenteras.

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El aperitivo perfecto para uno de los conciertos más esperados de la noche que no era otro que el de los también británicos Telegram. Su sonido está a su vez muy influenciado por las bandas británicas con las que han crecido. Tal vez por ello su música recuerde a “un poco de esto y un poco de aquello” sin llegar en ningún momento a atrapar con una personalidad propia tan característica como los ya mencionados Man of Moon. Sin embargo, su energía y actitud sobre el escenario son argumentos de peso para poder disfrutar de su presencia en grandes citas del futuro. De esta forma se cerró una primera jornada en la que quizás echamos en falta un mayor número de sonidos electrónicos pero que sirvió para hacer un recorrido por las nuevas propuestas llegadas desde Gran Bretaña y recordar que en Bilbao también se hace música de calidad.

Muy en la nota de lo que ocurrió el sábado en una jornada con un mayor sabor americano y bandas que de nuevo volvieron a dejar el listón muy alto sin llegar a recurrir a los sonidos electrónicos característicos de muchas de las bandas que ya han pasado por la cita bilbaína. Los los locales Dekot han sabido muy bien evolucionar su espectáculo desde que su aún prematura carrera arrancase hace poco más de un año. Su show se nota ahora mucho más compacto y engrasado fruto de los muchos conciertos que han dado en los últimos meses llegando incluso a abrir la tercera jornada de la última edición del Bilbao BBK Live. Tan pronto versionan a Arcada Fire y su Rebelion (Lies), como al mismísimo Mikel Laboa. Su sonido post-punk de corte oscuro es en esencia un cómodo colchón de guitarras y melodías de teclado para que Ane despliegue su voz por toda la sala con una energía no muy habitual en bandas tan jóvenes. Su formación clásica de cuatro miembros es más que suficiente para que sus canciones no pasen desapercibidas ante un público que a buen seguro no les olvidará fácilmente.

Sego dieron por su parte la nota americana a un festival que ya comenzaba a adolecer de un exceso de sonidos británicos. Sus visuales son adictivas y su sonido muy cercano al indie más californiano es un derroche de buen gusto y melodías bien elegidas que saben como funcionar a la perfección en el contexto de un directo. Respaldados por el sello Kitsuné, Sego saben desplegar su música con una elegancia y personalidad muy pocas veces vista haciendo disfrutar a una audiencia a la que parecía costarle entrar a la sala tras la gran fiesta del día anterior.

Algo que no sucedió en el concierto de los británicos Formation. La última bala del festival Bilboloop es ante todo una invitación al baile perfecta para quienes adoran los sonidos rock con tendencia funk muy al estilo de bandas como Chk! chk! chk! o LCD Soundsystem. Una propuesta marchosa y divertida en donde no faltó la constante interactuación con el público (algo que quizás se echó en falta en directos de bandas de corte más personal), los saltos y las risas en un concierto que derrochó energía y que sirvió como perfecto broche final a una decimoquinta edición del festival. Una edición en la que el india-rock se impuso a los sonidos de producción más vanguardista y que sirvió para recordar que aquí también pueden generarse sonidos tan mimados y trabajados como los que llegan desde circuitos internacionales.

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