Un aura de inquietantes sombras rodea a Empty Files (foto inferior), que se encarga de abrir la decimosexta edición del festival Bilboloop en el Kafe Antzokia. No hay llenazo pero sí un nutrido y fiel público que alaba y se deja llevar por la propuesta de rock industrial/electrónica oscura de este proyecto personal de Txufo Wilson (voz/teclados). Completan la escudería Imanol Fortes (voz/teclados/sintes), Gonzalo Ruiz (bajo), Urtzi Iza (guitarra) y Alvaro Olatxea (batería); estos dos últimos integrantes a su vez de la banda Enkore.

Tras una intro sugerente con “Shadows” y “Dark”, regresan a sus inicios con temas de su primer EP, “File 03” –pura erosión a las afiladísimas guitarras-, y “File 05” –una suerte de nana siniestra muy del rollo Twin Peaks-. El juego de luces y visuales conforma un elemento añadido a la música de los bilbaínos. En esta ocasión, no hacen abuso de imágenes -tan solo unas explosiones nucleares en la trip-hopera “Hollows”-, y destacan rayos verdes radiactivos entre la oscuridad expectante. “Lost” nos adentra en una arquitectura postindustrial… y preapocalíptica. “Fire Tongue” comienza con una base de beat simple y juguetón, un pequeño incendio en la cocina que se desata sin control poco después. Con “Warm Leatherette”, su último single, alcanzan la cúspide de esta breve pero intensa actuación. Fortes, tras sufrir un lapsus al presentar la banda -“¡No sabemos ni quiénes somos ya!”-, informa de que Ana Gurrea, cantante original de este tema y habitual colaboradora, no ha podido venir. Por suerte, tiran de agenda y su amiga Paloma les echa un más que digno cable. “Warm Leatherette” destila genuina actitud y sabe a puro (post)punk, a polución industrial, a sexo. Es un temazo.

Tras varios singles y un par de EPs, desde luego es el momento de lanzar ya su primer trabajo de larga duración. Tienen material de sobra y confiamos en que un LP terminará de propulsar a este grupo, ganador del Gaztea Maketa Lehiaketa de este año, así como del Remix Contest de la revista Dj Mag, por su versión del “I Like You As You Are”, de sus paisanos WAS. Se despiden con “Get Up”, otro de sus últimos temas que incluirán en su inminente álbum de estudio. Por alguna razón, nos remite a los créditos de una película sin nombre.

Empty Files es un equilibrista sin red entre dos mundos a priori antagónicos: rock y electrónica. Sin embargo, consiguen una alquimia perfecta y demencial entre ambos estilos, la contundencia industrial no sólo se alía con los punzantes sonidos electrónicos sino que se retroalimentan. Lejos de chirriar, inspiran. Las referencias a NIN, Depeche Mode y Massive Attack son obvias y no reniegan de las mismas, pero han acertado en crear un estilo propio por encima de compartimentos estancos y comparaciones inevitables.

Terminado el bolazo de Empty Files, muchos presentes hacen mutis por el foro y los jóvenes holandeses Klangstof (encabezado) tienen que lidiar con un público bastante más reducido, guiri y muy hablador. Tal vez el orden invertido de las bandas hubiera sido más conveniente. Si los más conocidos y por ende, los que más público van a atraer son los locales, ¿por qué no son éstos cabezas de cartel? La banda liderada por el risueño Koen Van de Wardt se muestra exultante sobre el escenario, contenta de actuar por primera vez en España, según señala el cantante. Trae bajo el brazo su recién estrenado EP Everest. Con un atractivo artwork, la mayoría de los temas incluidos en este trabajo fueron escritos in itinere, mientras giraban con Flaming Lips y Miike Snow. Ganadores del premio Edison a la mejor banda alternativa 2017, su propuesta tiene una solvente madurez impropia de una banda tan joven y refrescante. Nos ofrecen un baño relajante de cálidas melodías y noise pop de entretiempo, con vagos ecos del trip-hop más naif.

A diferencia de los anfitriones Empty Files, Klangstof sí que da buena cuenta de la pantalla instalada al fondo del escenario, alternando hipnotizantes imágenes de tintas psicotrópicas, oleajes, esculturas en decadencia y texturas sugerentes varias. El esquema in crescendo, es decir, inicio de pop suave y colofón de solemne post-rock –caso de “Hostage” o “Island”, por ejemplo-, parece el hilo conductor de su delicada y a la vez sólida actuación. Son canciones cocinadas a fuego lento, “des-pa-cito”, como bromea el cantante, en un guiño al megahit (¡aún!) omnipresente. Sonriente y animoso, nos advierte de que es tiempo para el “disco-dance”, si bien sus temas invitan más a darse un plácido garbeo cerebral por campos de fresas que al discotequeo. Feliz en su mundo paralelo, Van de Wardt se divierte haciendo muecas y gestitos extraños. Lo cierto es que a juzgar por temas intachables como “Sleaze” y “Close Eyes To Exit”, habrá que seguir la pista a este prometedor cuarteto de Ámsterdam.

En línea recta hacia el apogeo del viernes noche, chasco estrepitoso con la banda inglesa Sweat (foto inferior), la tercera en discorde del cartel. La intro (“Sentimental”) hace presagiar lo peor: el cantante, Dante Traynor, utiliza doble micro con nefasto efecto Looney Tunes (¿pero qué necesidad hay?). Y la marca Acme da mucho miedo ahora mismo… Sudores fríos. A lo largo del set, el cantante se dirige felino a las primeras filas del público, como buscando adeptos o la víctima perfecta. Desconocemos si su intención es la de seducirnos, pero la combinación pantalón de cuero + camiseta de yonqui no se antoja muy sexy, la verdad. No obstante, huelga admitir que gran parte del público entra al trapo y se mueve en un balanceo a medio camino entre el trance psicodélico y la euforia Madchester vía Happy Mondays/Stone Roses.

En cuanto a la música que nos atañe, predomina la incitación ¿sexual? por medio de cantos lascivos y melodías languidecientes, como “Be Complete” o la orgiástica “PLW Vip”. A mitad de la actuación, la línea de bajos se acrecienta hasta el temblor general, pero sin llegar a alarmar la escala de Richter. Se agradecen fugaces momentos de lucidez instrumentales; en uno de los cuales Traynor se viene arriba –literal- y salta al bafle mayor a un extremo del escenario, para contonearse un rato en el abismo. La crítica se refiere a estos londinenses con etiquetas del tipo “pop apocalíptico con toque sórdido” (The Guardian), y también leemos asociaciones a David Bowie y T-Rex. No invoquen al espíritu de Bowie y/o Bolan en vano, ¡por el amor del Glam! Hay quien les compara asimismo con The 1975, algo que entristece al cantante de Sweat. “Simplemente no queremos ser como ellos”, comenta.

Con todo, la velada ha reunido sorpresas interesantes muy a tener en cuenta y aguardamos con renovadas expectativas la segunda jornada del Bilboloop (sábado 18), con Cavaliere, Jerry Williams y Hinds.