El Bilbao BBK Live es un festival que va in crescendo: todos los años se añaden nuevas propuestas y es evidente que la organización y la comodidad de los espectadores mejoran edición tras edición. Kobetamendi es uno de los mejores recintos festivaleros del Estado y lo demuestra el hecho de que apenas haya colas para pulseras, baños y barras, ni agobios o embotellamientos para moverse de un escenario a otro. Además, el festival bilbaíno ha vuelto a dar en el clavo y, a pesar de la competencia en las mismas fechas y de que las previsiones no se presentaban muy halagüeñas, ha mejorado el dato de 2016 y ha atraído a un total de 112.000 espectadores a lo largo de tres jornadas muy intensas.

Jueves 6 Julio

La del jueves era una jornada engañosa, sobre el papel parecía algo escasa pero escondía más de una sorpresa. No hubo que esperar mucho para llevárnoslas, nada más entrar ya nos sorprendieron Rufus T. Firefly inaugurando el escenario principal con una notable actuación. Con temas de, entre otros, su cuarto álbum “Magnolia”, posiblemente su obra cumbre hasta la fecha, dejaron un gran sabor de boca para los más madrugadores del festival. Posteriormente no quisimos perdernos la actuación de los locales Vulk. No fue ni mucho menos su mejor concierto pero demostraron con su sonido y actitud el porqué se han convertido en una de las revelaciones de la escena vasca. Como era previsible, no faltaron buena parte de sus pelotazos como “Zaldia burning” y “Something internal”.

Rufus T. Firefly por Tom Hagen

También nos descolocaron los norteamericanos Cage The Elephant, que pusieron patas arriba el escenario principal a base de trallazos rockeros y un showman que no paraba de moverse de un lado a otro y de arriba a abajo de las tablas. Los de Kentucky obviaron la rama más indie de sus álbumes y apostaron por volvernos locos a base de guitarras en cortes como ‘Ain’t no rest for the wicked’ o ‘Mess around’. No pudieron estar a su altura los británicos The 1975, que se perdieron en canciones excesivamente blandas y en medios tiempos que no convencieron al poco público que se dio cita en el escenario Heineken.

Cage The Elephant por Dena Flows

La mayoría del personal ya estaba cogiendo sitio para el gran reclamo de la primera noche: los míticos Depeche Mode (foto encabezado por Dena Flows) con la enésima reinvención que supone su último álbum, ‘Spirit’. Dave Gahan y compañía salieron puntuales y muy en forma, saltando de una época a otra de su extensa discografía, para deleite de un público maduro que conocía la mayor parte de los temas. Los británicos no llegaron a aburrir (como sí ocurrió en su visita de 2013), pero se quedaron estancados a mitad de concierto, a pesar de los esfuerzos de un Gahan que no paró de moverse. A partir de la excelente ‘Enjoy the silence’ la cosa volvió a tomar brío y desembocó en un largo bis con ‘Personal Jesus’ como eficaz cierre. Se dejaron en el tintero ‘Just can’t get enough’, qué pena.

Después, gran parte del público apostó por The Avalanches o Spoon, pero nosotros preferimos acercarnos al escenario de la entrada a uno de los conciertos especiales de esta edición: el de Xoel López, que cerraba etapa repasando sus viejos temas de Deluxe y de sus dos últimos trabajos. Para ello contó con una banda de lujo con gran presencia de los metales y nos tocó la fibra sensible con ‘I see you London’, ‘Hombre de ninguna parte’ o una grandiosa ‘El amor valiente’.

Así que volvimos muy contentos y emocionados al escenario principal para ser testigos del fiestón que montó Justice. Y eso que la cosa empezó muy mal, con Gaspard y Xavier abandonando el escenario al de pocos minutos, mosqueados por los problemas de sonido. Tardaron en volver casi un cuarto de hora, para después darlo todo con sus remixes y temas propios acompañados de un despliegue impresionante de luces y focos de todo tipo que culminó con el ya trillado ‘We are your friends’.

Justice por Tom Hagen

Antes de dar por terminada la primera jornada y retirarnos para reponer fuerzas, nos pasamos por Basoa, la maravillosa zona entre árboles dedicada a las sesiones de música electrónica, para escuchar el set de The Black Madonna. La dj y productora norteamericana se ha ganado su hueco en la primera línea de la escena internacional y había ganas de comprobarlo de primera mano. Lo cierto es que esperábamos, sobre todo en los primeros compases de su set, sonidos más houseros y disco, al menos algunos guiños clásicos, pero nos llevamos un buen sopapo con un technazo muy serio. El público disfrutaba con la fuerza y contundencia de la artista de Kentucky, que creaba una atmósfera oscura e hipnótica. En el ecuador de su set nos tuvimos que retirar, no sin quedarnos con la pena de no poder seguir bailando.

Viernes 7 Julio

El viernes se presentaba como el día más apetecible de los tres, así que decidimos exprimirlo al máximo desde el mediodía con las actuaciones en el centro de Bilbao de Rufus T Firefly y Nudozurdo bajo un sol de justicia. Casi seguido volvimos a Kobetamendi para ver a los locales Empty Files, una de las propuestas más interesantes de la escena vasca, a caballo entre el sonido Bristol y el rock industrial de Nine Inch Nails. Estuvieron a la altura e incluso por encima de la media del festival y convencieron con creces al centenar de personas que se congregaron a tan temprana hora. Prácticamente a la misma hora, Izaro recibía a los asistentes en el escenario situado en la entrada del festival con su delicado pop-folk. La joven cantante de Mallabia (Bizkaia) ha conseguido en los dos últimos años gracias a sus primeras canciones y su posterior debut “Om”, el cual repasó en gran medida, convertirse en una de las principales figuras de la nouvelle vague de cantautoras.

The Amazons inauguraban las actuaciones del día en el escenario principal. Considerados una de las revelaciones del año en las islas británicas gracias a su debut homónimo, descargaron su rock emotivo y de guitarras poderosas. Una joven banda a tener muy en cuenta en los próximos años si continua con esa facilidad para ofrecer himnos épicos y con directos solventes.

Ya que estábamos arriba no podíamos perdernos la propuesta de Explosions In The Sky, banda atípica de Texas sin cantante y basada en la experimentación con las guitarras y la creación de pequeñas sinfonías atmosféricas. Definitivamente, el BBK Live no era su sitio, pero eso no quitó para que disfrutáramos un rato de joyas como ‘Your hand in mine’.

Fleet Foxes por Rock In Focus

Casi del tirón le llegó el turno a otra banda norteamericana de renombre: Fleet Foxes, renacidos y con nuevo disco bajo el brazo. Herederos de Paul Simon, America y las grandes bandas de folk de los 70, los de Seattle son especialistas en conmover al público con composiciones casi perfectas, repletas de arreglos y melodías vocales que no desentonaban en absoluto en las verdes laderas de Kobetamendi. Aunque sí se echó de menos la presencia del multinstrumentista Father John Misty, ahora embarcado en una exitosa carrera en solitario. Al final, mientras entonaban la genial ‘Helplessness blues’, la gente ya marchaba en desbandada hacía Phoenix.

Lo de los franceses tuvo algo de pequeña decepción y de déjà vu ya que, a excepción de los temas de su último álbum, el concierto fue casi idéntico al que ofrecieron en la edición de 2014. Tampoco ayudó la lluvia que comenzó a caer, ni la gran afluencia de gente que llenaba en exceso el escenario Heineken. Así que pronto nos dimos por vencidos y nos fuimos a buscar un buen sitio para ver a los superventas The Killers, principal reclamo de una noche en la que se llegó al sold out.

Phoenix por Tom Hagen

Los de Las Vegas empezaron por todo lo alto enlazando ‘Mr. Brightside’, ‘Spaceman’ y ‘Somebody told me’ y provocando el delirio del personal. Pero algo fallaba. Sí, el sonido era horroroso, por lo menos en una parte del recinto. Apenas oíamos la batería y la voz de un Brandon Flowers que, eso sí, estuvo estelar. De la guitarra ni rastro. A pesar de todo, el repertorio fue de lujo, caían los éxitos de la banda uno tras otro, alternados con versiones como la gran ‘Shadowplay’ de Joy Division. Y pocos grupos pueden alardear de un público tan entregado, que lo dio todo hasta el broche final con ‘All these things that I’ve done’ y ‘When you were young’.

Royal Blood era una incógnita y a punto estuvimos de perdérnoslos. Menos mal que no lo hicimos, ya que fueron los triunfadores de la noche. Entre el público cundía el desconcierto al comprobar que ese sonidazo era solo cuestión de un bajista y un batería. “¿Pero cómo hace que el bajo suene así?”. Nadie se lo explicaba, no había respuesta. Abrieron con los dos primeros temas de su nuevo trabajo, que repasaron prácticamente al 50% junto a su impresionante debut homónimo. Se despidieron con la potente “Out of the black” con un público entregado y encantado del show de los británicos.

Con Royal Blood echamos toda la carne en el asador, así que luego la propuesta de Los Punsetes en el escenario de la entrada nos resultó bastante descafeinada, por lo que dimos por concluida una jornada entretenida pero que quizás tuvo demasiados altibajos.

Royal Blood por Dena Flows

Sábado 8 Julio

El sábado comenzamos la jornada al mediodía en el “Escenario Barco” de Jägermeister,  una hora de paseo por la ría en barco con tres actuaciones de 20 minutos de la mano de la baracaldesa RRUCCULLA y su kaleidoscopio electrónico, el garaje-punk del madrileño King Cayman y el trap del gallego Kaixo…tremendo aperitivo de cara a la jornada final.

Llegamos a Kobetamendi para la actuación  de The Orwells, banda de rock norteamericana con un excéntrico vocalista como frontman, que nos convenció a pesar de su notable resignación por haber sufrido la pérdida del equipaje, incluyendo algunos de sus instrumentos como la “mierda” de guitarra que les prestaron, tal y como comentaron frustradamente varios de sus miembros. No nos quisimos perder la última parte de la actuación de los madrileños The Parrots, y no hubo que esperar ni un minuto de canción para darse cuenta de que estábamos ante una de las actuaciones más salvajes del festival. Si hace dos años su concierto ya nos dejó alucinados con invasión de escenario incluida que obligó a la seguridad a suspender el concierto, el pasado sábado fueron un vendaval y la carpa alucinó con su energía. Sonaron sus clásicos como “All my loving” y nuevos temas como “No me gustas, te quiero” entre bailes y pogos y con su cantante Diego bolando entre la chavalería que lo daba todo.

The Parrots por Dena Flows

Si un nombre desentonaba en el cartel de esta edición del BBK Live era el del viejo Brian Wilson, compositor de todas las obras maestras de los Beach Boys. A sus 75 años, la leyenda californiana se presentó para repasar sus éxitos acompañado de 9 músicos en su mayoría también de la tercera edad. Así, Wilson y sus escuderos dieron una masterclass de gran rock and roll y pop luminoso y, sobre todo, de buen gusto. Era irresistible escuchar esas canciones de toda la vida como “I get around” y, sobre todo, ‘Wouldn’t it be nice’, que es imposible escuchar sin que se te pongan los pelos de punta y que corearon hasta los más jóvenes del recinto. Tras comenzar con varios himnos como “California girls” y “Surfer girl”, ofrecieron de principio a fin y en orden el “Pet Sounds”, para despedirse con “Good vibrations”. La dificultad de las armonías obligaba al fundador de la banda californiana a ceder a menudo el papel de vocalista a los otros miembros de la banda, especialmente en el caso de las notas altas a Matt, el hijo del otro fundador de The Beach Boys, Al Jardine, ambos integrantes de la superbanda de Wilson.

Brian Wilson por Rock In Focus

Después de semejante lujo de actuación, ya estábamos entonados para lo que fuera. Apostamos por los donostiarras Kokoshca, que con su segundo LP se están labrando un nombre en el panorama nacional. Muy merecidamente, ya que además de sonar bien son muy divertidos y temas como ‘La fuerza’ o ‘No queda nada’ se pueden bailar hasta el agotamiento. Continuamos la diversión con !!! (Chk Chk Chk) que a pesar de no contar con la hora más propicia para su espectáculo, buena parte del público se mostró encantado con los estadounidenses y se pegó los primeros bailes de la noche. Imposible no contagiarse con los movimientos y actitud de Leanne Ratcliffe y  Nic Offer.

Los que superaron nuestras expectativas fueron los norirlandeses Two Door Cinema Club, que casi oficiaron como cabezas de cartel llenando el escenario principal. Tras sus últimos trabajos mediocres no esperábamos gran cosa de ellos, pero demostraron que en directo siguen sabiendo poner patas arriba al personal, aunque sea abusando de hits de sus inicios como ‘I can talk’ o ‘What you know’, donde la lluvia empezó a caer con fuerza.

Two Door Cinema Club por Rock In Focus

Esto provocó una huida de gente que, en lugar de acercarse a Primal Scream optó por buscar refugio en cualquier lado. Nosotros no podíamos perdernos a los de Bobby Gillespie, así que afrontamos heroicamente el diluvio universal en un escenario Heineken medio vacío. Sin duda mereció la pena: los de Glasgow se marcaron un bolazo contra todas las adversidades y pusieron a moverse a todos los asistentes ya calados hasta los chorros. No se dejaron ni un hit sin tocar. ‘Loaded’, ‘Rocks’, ‘Country girl’, ‘Movin’ on up’, ‘Come together’… Inolvidable.

Tras la incómoda hora que se vivió por la lluvia, por suerte el temporal remitió y entre barro y charcos nos situamos cómodamente en buen lugar para la locura de actuación de Die Antwoord. Es comprensible que a mucha gente le horrorice la propuesta de los sudafricanos, musicalmente una “macarrada”, en muchas ocasiones llena de ritmos y sonidos simples y contundentes de esa electrónica de hace más de 20 años que a muchos nos espanta. Eso no quita que hayan sabido incluir otros elementos sabiamente, a parte del espectáculo visual, para que su conjunto cautive al gran público y contenga una pegada espectacular. Allí estuvimos disfrutando de las provocadoras visuales y las coreografias de Yo-Landi  y Ninja junto a dos bailarinas, bailando como su estuviéramos por momentos en una clase de “spinning” o en un garito de la ruta valenciana de hace mil años, coreando hits como “Ugly boy”, “baby’s on fire”, “Enter the ninja” o “I find u freeky”, ese tema que nos dejó boquiabiertos a muchos hace ya 5 años.

Die Antwoord por Tom Hagen

Finalmente, casi como regalo de última hora, oficiaron los Biznaga ya de madrugada en el escenario de la entrada. Allí fuimos a disfrutar del único bolo punk del festival, en el que el cuarteto afincado en Madrid descargó todo su arsenal ante un público reducido pero completamente entregado. Y todavía pudimos hacer acopio de fuerzas para pasarnos por la electrónica del Basoa. Porque, si algo ha demostrado este año el BBK, es que tiene un gran número de fieles que pueden con todo lo que les echen. Andrew Weatherall ofreció sin un duda una de las sesiones de la presente edición. El británico demostró su clase y nos deleito con un set de tres horas para enmarcar. Techno de calidad de un artista de culto que nos dejó con ganas de más. Posteriormente llegó el cierre del alemán Motor City Drum Ensemble que nos hizo bailar bajo ritmos house y disco. Ni la lluvia ni el barro consiguieron aguar la fiesta a gran parte del público.