Difícil resumir todo lo vivido durante tres días en una de esas citas imperdibles de la ruta festivalera veraniega, cuyo éxito más que merecido nos ha dejado grandes triunfadores. El jueves ya sólo en la entrada se pudo observar la avalancha de fans que siempre arrastra Depeche Mode entre su variopinto público, pero antes de que los de Basildon salieran a escena disfrutamos en pleno solazo de unos Toy metódicos que intentaron arrastrar al público más tempranero hasta la hipnosis psicodélica; unos Alt-J ya en calidad de grandes cuyos temas fueron coreados con pasión (sobre todo, “Matilda” y “Tessellate”) por el público foráneo más entregado; o unos Edward Sharpe & The Magnetic Zeros que convirtieron el escenario colindante a la zona de comida en toda una verbena. A duras penas los estadounidenses cabían sobre el pequeño escenario, pero supieron aprovecharse como nadie del calor humano generando un buen rollo irrepetible. Editors tampoco defraudaron (Tom Smith sigue dominando como pocos el escenario), aunque más allá de sus primerizos éxitos o esa “Papillon” con la que cerraron, les está pasando mucha factura ese recientemente irregular “The Weight Of Love” que no puede hacer sombra a sus primerizas mejores bazas. Con el resto de escenarios paralizados para recibirles, Depeche Mode tiraron por el camino fácil con ese setlist que desde hace semanas pasean en su “The Delta Machine Tour”. No obstante, aunque supiéramos de antemano con qué nos íbamos a encontrar y conozcamos al dedillo los tics del siempre incansable Dave Gahan, siguen siendo todo un espectáculo para los ojos. Maravilloso el inicio ralentizado en clave blues de “Personal Jesus” y esa nueva versión que ahora pasean de “A Pain That I’m Used To” remezclada por Jacques Lu Cont. Poco después Two Door Cinema Club volvieron a darse un merecido baño de masas repitiendo exactamente lo mismo de hace unas semanas en Sónar, y Delorean nos dejaron claro que su futuro “Apar” se mueve por terrenos sonoros más orgánicos.

Ya el viernes los conciertos de The Vaccines y Mark Lanegan se vieron con un enemigo: la fuerte lluvia que les hizo acabar su set antes de tiempo. Sin embargo, pese a venirnos durante una hora la sombra de Glastonbury a nuestra cabeza, Klaxons con algo de retraso tomaron el relevo de la normalidad tirando por un divertido show que vivió sus mejores momentos cuando repasaban los inmortales puntos fuertes de aquel “Myths Of The Near Future” de hace algo más de un lustro. Kings Of Leon, los cabeza de cartel de la jornada, resultaron metódicos y meramente correctos (la interacción con el público fue nula). Aunque eso no quita que cuando se guardaron para la tanda final “Use Somebody” y “Sex On Fire” consiguieran despertar a ese sector del público al que le resultaba ajeno aquel primerizo repertorio menos populista de sus dos primeros discos. Standstill volvieron a tocar de cabo a rabo su último “Dentro de la luz” con menor efectividad que cuando hemos visto su espectáculo “Cénit” en un recinto cerrado (la carpa en la que actuaron restó efectividad a ese montaje de láseres y proyecciones románicas que pasean) y 2manydjs, sin sus característicos visuales móviles de portadas, cumplieron con el cometido de hacernos bailar hasta que los dj’s alargaron la fiesta con la puesta de sol.

Sin amago de lluvia que estropeara el festival, el sábado The Hives protagonizaron uno de los conciertos más divertidos y desfasados vistos recientemente. Todo energía y hits. Algo más comedidos se mostraron Vampire Weekend, quienes no perdieron la compostura en uno de sus conciertos más masivos en nuestro país (su directo ha mejorado muchísimo desde que les viéramos por primera vez enalteciendo la bandera del afro-indie). Y Twin Shadow actuó para cuatro gatos quitándose a la primera de cambio grandes números como “Five Seconds” o “Forget”. Lógico. El noventa y nueve por ciento del público a esa hora estaba en Green Day, quienes protagonizaron el mejor y más entretenido concierto de estos tres días, por goleada. Obviando prácticamente su última trilogía, tiraron por el asenal de greatest hits con una entrega envidiable. Se fuera o no fan, todo el mundo se lo pasó pipa, lo cual está al alcance de unos pocos privilegiados. Lo de Fatboy Slim tirando de EDM y banda sonora ibicenca fue de vergüenza ajena después, pero su horrible sesión no pudo quitarnos la sonrisa de la boca de estos tres días inmejorables.