Echando un repaso a todo lo que he llegado a escribir sobre Beck Hansen en esta santa publicación, descubro que las alabanzas se suceden en pasmosa abundancia. Eso viene a significar que amo gran parte de su discografía, que le respeto por su facilidad para romper barreras, para materializar su creatividad en discos de lo más atractivo.Lo que ocurre es que eso no significa que asista a sus actuaciones convencido ya de que el show a presenciar va a ser toda una bomba. Una actuación jamás debe ser juzgada a priori, aunque desgraciadamente eso es algo que no deja de ocurrir entre quienes escribimos. Lo hacen sus detractores, pero no menos aquellos que le consideran la panacea del siglo. Apuntado esto, no se sorprenderán si les digo que la actuación del estadounidense que mejor se ha acercado a Prince no funcionó como debería. Da la impresión de que conforme hayan ido pasando los años, el bueno de Hansen ha confundido el tocino con la velocidad. Porque no resulta tan fácil pretender ser James Brown. Si en su anterior gira casi lo consigue gracias a la capacidad de sorpresa y a una cierta eficacia, en esta ocasión sus acompañantes no cumplieron ni por casualidad. Vamos que pretendían ser Parliament y Funkadelic, para quedarse en Azucarillo Kings, porque una cosa es ser gracioso y otra bien distinta patético (y no se trata de que los catalanes lo sean). Obviamente, cuando uno se preocupa más de sus pelucones que de marcar férreas líneas de bajo pasa, por méritos propios, al segundo grupo. Pero el problema es que tampoco Beck parecía consciente de que grandes piezas como “New Pollution”, “Sexx Laws”, “Loser”, “Where It’s At” o “Devil’s Haircut” merecen mayores esfuerzos para continuar siéndolo. Porque Beck debería andar respaldado por una banda descomunal -solamente su Dj y Roger Manning entrarían en esa categoría-, y no por una banda de simpáticos humoristas. Como a estas alturas, algunos estarán pensando que un servidor es un capullo (quienes le veían por vez primera y aquellos de la panacea de los que antes hablaba), pues les digo que, encima, me perdí la actuación de Beth Orton y así les confirmo sus suposiciones.