Donostia fue el lugar elegido para que Atom Rhumba comenzara su primera gira oficial tras dos años y medio en barbecho, y también la primera ocasión para catar el material más reciente, antes incluso de que salga “Gargantuan Melee”, su flamante elepé. Y con ese fin precisamente aprovecharon la cita, para rodar las canciones nuevas en el directo, donde a tenor de lo visto, siguen siendo amos y señores. Parece que el temario es más conciso pero igual de asilvestrado, los “singles” presentados emanan la sensación de que el ritmo sigue apoderándose del espinazo, y dan, por ende, otra lección de cómo saber vestir de caos organizado las estructuras del blues y del rock para expulsarlo con calibrada intensidad, todo para regocijo de las caderas del oyente. Aquí, imagino, mucho tiene que ver la nueva incorporación a la banda de Joseba Irazoki, guitarrista navarro y factótum del rock euskaldun (su currículo daría para otro texto aparte), un camaleón de las seis cuerdas que ahora le da la réplica a Rober! y redimensiona la fuerza del grupo. Si Rober! carbura la maquinaria, Irazoki la acelera. El carácter infalible de “Gimme Chaos”, “Body Clock”, “Funky Town” o “Eskimo Bones”, también parece que se extrapola a lo que está por venir, como a “Dema Go- Go Jane”, “Heart On Parole”, “The Secret Tongue Dance Society” o el impepinable bis de “Let´s Run” y “Istingako Mutikoa” (su primera vez en euskera). Tiempo similar llevaban sin subirse a los escenarios Chico Boom, epígono de Señor No y Surfin´ Kaos ahora más cercano a los postulados de psicodelia pop de The Soundtrack Of Our Lives que a los del punk rock guipuzcoano de los noventa. Saben mimar las canciones, y lo que a priori parece pecado venial en la música, es decir, estirarlas más de la cuenta, se vuelve y lo envuelve a su favor. La atmósfera es la que manda.