Hay en Bilbao una historia irrepetible sobre una banda de ritmos jamaicanos que celebró la pasada noche de reyes en el Kafe Antzokia un cuarto de siglo de existencia, si si, han leído bien, 25 años de ska, reggae, jazz, rocksteady y dirty-reggae, en una Euskadi tropical poco dada a las músicas caribeñas.

No cabía ni un alma en un Kafe Antzokia con todas las entradas vendidas y con todo listo para grabarlo en video, donde un público variado en edad y género se distribuía por la sala para disfrutar de lo que acabó siendo una buena juerga, una celebración, un fiestote. El concierto se abrió al son de un aurresku con su correspondiente dantzari y acompañado de txistu y tamboril, un aperitivo inmejorable. Desde este momento se podía intuir que el primer tema iba a ser “Aurreska”, tema grabado por un alter ego de la banda, Euskatalites, y editado en un 7” por un sello que seguiremos de cerca, Pantx Records. A partir de este momento, y tras los primeros acordes de este instrumental, todo fue goce para el respetable. Se disfrutaron de igual manera los temas que se encuentran en sus dos LP’s mas recientes, “Rudo Bilbao” y “Vuelta y Vuelta”, como las gemas mas antiguas, “Better Days”, así como los que forman parte de sus aclamados “A Go Go 1” y “A Go Go 2”.

La banda sonó sólida como es habitual, con esa cadencia jamaicana al beat que pocas bandas del genero ejecutan con tanta naturalidad. Y es que lo bueno perdura, como lo es Superakatz, incluso sin la formación al completo, porque en esta ocasión, Jorge no pudo estar a la guitarra aportando esos pickin’s tan sutiles como esenciales en el sonido de la banda. De la misma manera que Alber, que tuvo que ser sustituido por un bajista de la casa, por un avatar como dice Bita, que cumplió con creces la relevancia del bajista en esto de los ritmos jamaicanos.

Hasta aquí el primer tercio del bolo y el primer descanso de la noche. Momento en el que los músicos repartieron champán entre el público, se soplaron las velas y se comió tarta, todo el mundo disfrutó de este emotivo momento. Acto seguido, subió al escenario un combo tan akatziano como el original, formado por músicos de la familia, ya sea por haber formado parte de la banda, por haber colaborado en distintas ocasiones o por haber compartido grandes momentos durante esta larga trayectoria. Sonaron temas originales de la banda así como algún rework, como el “Work Song” de Nat Adderley. También hubo momento para tres raperos de la familia, como Kloy Mc, Xatira y La Basu (foto superior), que se marcaron sus rimas al riddim de la banda con momento para la improvisación tanto lírica como instrumental, sin duda otro momento álgido de la noche. Resultó acertado y significativo este gesto con la familia akatziana y muestra una de las claves de como seguir en la brecha tras 25 años con la misma vitalidad que el primer día.

Pero la mayor de las sorpresas estaba aún por llegar. Bita presentó al mayor de los artistas que ha dado la Villa, nada mas y nada menos que La Otxoa (foto inferior). El Kafe Antzokia lo celebró y disfrutó, y su actuación no defraudó. Cantó un puñado de temas, dos originales en clave de ska jamaicano y dos originales de Akatz. La apuesta de la banda no defraudó y resulto ser una aparición a la altura de la velada.

El fin de fiesta al que nadie quería llegar, por supuesto el “ a casa no voy”, nos dejó a todos con un sabor de boca excepcional y con ganas de celebrar otros 25 años.