Razzmatazz tenía el aspecto de las grandes citas, no hubiese cabido más gente ni en 2D; primer síntoma de que lo que ahí dentro se iba a cocer traspasaba el homenaje ñoño, el autobombo y el aplauso fácil de cumpleaños. ‘MondoSonoro’ había reunido a cuatro bandas, de audiencias aparentemente algo alejadas, pero que bien valían marcar la fecha en el calendario aún sin ser lector habitual de la revista.

En la pista, abarrotada des del minuto uno -¡las redes sociales atestiguan que había personas en la cola horas antes del bolo!-, la gente tenía hambre de música. Poco después de las nueve, Standstill saldrían a poner las bases de lo que sería el guión: profesionalidad y potencia. Las bandas sabían que, más allá de la camaradería mostrada sobre las tablas, el mejor homenaje debía ser sonoro. Se lo tomaron al pie de la letra: empaque y vendaval con un Enric Montefusco especialmente motivado; no le se ve demasiado de discursos lacrimógenos y cumpleaños-felices-tirones-de-orejas, la emoción le recorre en forma de rabia… Y cantó sin freno: “La mirada de los mil metros” dejó a los de primera fila sin cejas.

 

Los que merecieron otro homenaje, sin duda, son los técnicos de sonido, capaces de aguantar el mejunje de voces; desde la primera actuación las mezclas fueron habituales y eso no se dejó notar en las ondas. Tiempos de espera decentes, sin grandes lujos de audio pero todo funcionando la mayor parte del tiempo. Y digo la mayor parte porque Dorian tuvieron que topar con el único bache -precisamente en “El temblor”, casualidades-. Por el resto, y como era de esperar con la suma de Marc Ros (Sidonie), “A cualquier otra parte” fue una celebración en sí misma, un grito generacional. Hasta ese momento, Dorian habían ofrecido el concierto con más decoro y contención. A partir de ahí, una fiesta: la rueda de nieve se iría hinchando sin oposición.

Marc Gil no tuvo casi ni que bajarse del escenario para participar en ella, Love Of Lesbian lo reclamaron para “Allí dónde solíamos gritar”. Los de Santi Balmes, con una carrera algo parecida a la revista pese al pequeño decalaje de tiempo, entregaron un repertorio dispuesto para el delirio y la protesta, la exaltación y la comunión. “Manifiesto delirista”, “Club de fans de John Boy”… Un currículum como el suyo admite variedad, y variedad dispusieron.

Asomándose el final: ¡Tachan, tachan! A escena los “tíos fotogénicos” (en palabras del propio Balmes). Los que más portadas tienen como banda nacional, los que toquen psicodelia, rock o electrónica, pondrán al respetable a gozar; hay gente que sabe a lo que ha venido al mundo, y Sidonie están en ese grupo: sin grandes alardes técnicos pero saboreando cada minuto. Marc, Jess y Axel, pensarían: ¿Tenemos media docena de canciones por banda?, no se hable más: “Costa azul”, “Estáis aquí”, “El bosque”, “Fascinado”… Provoquemos el terremoto. Un preludio ideal para el fin de fiesta ‘oficial’ -luego vendría el oficioso, ya verán- con “Adelante, Bonaparte” de Standstill.

A lo largo del día, las felicitaciones en los muros de redes sociales hacia la revista fueron constantes, por lo que el mejor regalo que podían hacer los ‘mondos’ a sus seguidores era organizar un acto que tuviese carácter noticioso por sí mismo. Y la organización, los profesionales y los cuatro jinetes de la muerte, las cuatro bandas, demostraron solvencia e interés a tutiplén. Además, primando la música a lo largo del recorrido, como no podía ser de otra forma; reservando la lágrima y la emoción desbordada para el clímax final de un “We are the champions” con todas las bandas y currelas de la revista sobre el escenario. Épica, sonrisas y muchas caretas -sí, sí, caretas- de Joan S. Luna. Una canción bien elegida entre el repertorio eterno de Queen que, en la noche de los 20 años de ‘MondoSonoro’, pareció dedicado íntegramente a la publicación: “The show must go on”, “Don’t Stop me now”… Todo parece ser analogía para estos incansables de la crítica musical. En especial este “Don’t stop me now”, que grita con prospección: No nos paren ahora, que sólo son 20 años y tenemos cuerda para rato, señores.