MondoSonoro Comics

Han pasado seis años desde que el zaragozano José Domingo publicase por primera vez estas “Aventuras de un oficinista japonés”, obra por la que obtuvo el Premio a Mejor Obra Nacional del Salón del Cómic de Barcelona en 2012 y que fue nominada a Mejor Cómic Internacional en los Eisner de 2014. Y tanto da, la verdad, porque lo que Domingo consiguió es una de esas obras atemporales que mantienen su frescura pase el tiempo que pase. Lo hizo en apenas cien páginas -estructuradas casi todas ellas del mismo modo, en cuatro viñetas- que son un verdadero placer para la vista gracias a un colorido muy particular y a infinidad de detalles que acompañan a la acción principal.

A lo largo del cómic, acompañaremos al protagonista -ese oficinista japonés que abandona el trabajo maleta en mano para dirigirse a su casa- en una verdadera epopeya altamente psicotrónica que le llevará por infinidad de escenarios y situaciones de lo más inverosímiles y al mismo tiempo de lo más divertidas (monstruos, alienígenas, diablos, caníbales, sectas…).

En una verdadera orgía de imaginación a medio camino entre Dave Cooper y Max, Domingo maltrata a su apocado protagonista que, pese a todo, logra superar cada uno de los peligros a los que se ve abocado. Y no se preocupen por el spoiler -lo de que logra superar todos los peligros- porque en realidad la verdadera magia de “Aventuras de un oficinista japonés” está en el trayecto que compartimos con el oficinista japonés y no en la resolución del cómic (tan graciosa e inesperada como el resto de aventuras). Para crear esa adictiva magia, Domingo tampoco necesita palabras y casi ni siquiera onomatopeyas (aunque a uno le encajaría perfectamente una de aquellas viejas melodías maquinales de cualquier Arcade de aventuras como banda sonora). Se comunica con nosotros a base de humor, acción y ritmo desenfrenado. Por eso lo más probable es que, cuando alguien de ustedes agarre “Aventuras de un oficinista japonés” entre sus manos no lo suelte hasta completar todo el recorrido junto al desgraciado protagonista y descubrir qué destino malvado ha ideado Domingo para sorprendernos en la última de las páginas.

Como extra del volumen, el crítico Gerardo Vilches nos descubre -con la ayuda del propio autor- página por página los secretos ocultos de muchas viñetas, pequeños detalles que pasan casi inadvertidos durante una primera lectura, por muy atenta que esta sea, y que nos obligarán una vez descubiertos a darle un nuevo repaso al cómic y disfrutarlo mucho más y en mayor profundidad con cada una de las lecturas posteriores.

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