MondoSonoro Comics

Recuerdo, y no es poco recordar, que en mi examen de Historia Del Arte de Selectividad (llamadme viejuno, sí) salió “Las Meninas”, de Velázquez. Recuerdo alegrarme porque se me daba bien elucubrar sobre los juegos de espejos, pero acabé haciéndome la picha un lío. Si hubieran editado este cómic en aquél lejano 1992, hubiera sacado un 10 sin duda, porque parece como el broche final a la obra de Don Diego de Silva Velázquez, pintor de la corte.

En “Las Meninas”, García afila su pluma y viaja transversalmente adelante y atrás, donde confluyen Foucault, Rubens, Buero Vallejo o Goya, entre otros. Olivares y sus pinceles se enfrentan al juego de reflejos y elipsis mediante constantes guiños al lector desde casi todas las viñetas y una soltura cromática espectacular para cada período temporal de la narración. Hay mucho amor al arte (y, de buen seguro, mucho tiempo de gestación) en esta novela gráfica moderna y barroca como el mismo Velázquez, gamberra como Dalí, bravucona como Picasso, pop como el Equipo Crónica. Y todo precipita en esa doble página (180 y 181), que llega en el momento justo plasmando la obra de arte total que es el propio lector observando a los pintores (¡García y Olivares dentro del cuadro también!) y a sí mismo. Si como dice el propio Velázquez ,“el arte ennoblece a las personas”, García y Olivares adquieren con esta maravilla la categoría de nobles del reino (del cómic).

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