Puede considerarse a Ultravox una de las bandas más cambiantes y eclécticas del panorama new wave inglés. Desde su formación en 1976 ha sabido cultivar todo tipo de géneros, desde el punk primerizo (etapa John Foxx) hasta ciertos coqueteos con el industrial, pasando por el synth pop e incluso el sonido new romantic. Su paleta artística se ha relacionado mucho con sus miembros, alcanzando el éxito tras la entrada de Midge Ure, quien supo dotar de efervescencia y sensibilidad al mítico combo británico.

Podremos ver a Midge Ure recuperando material de Ultravox en Barcelona (14 julio, Razzmatazz 2) y Madrid (15 julio, Sala Arena).

Los comienzos del grupo no fueron fáciles. Se vieron incapaces de definir un estilo propio y sólido, basculando entre el influjo del glam y el punk, lo cual les condujo a descalabros en las listas de éxitos del momento a pesar de haber sido fichados por sellos tan potentes como Island Records. Intentaban encajar dentro de un molde para el que no habían sido diseñados, y las distensiones internas entre los miembros de la banda no tardaron en aparecer. Todo parecía perdido durante 1979. Ultravox, que por aquel entonces se escribía con signo de admiración, sonaban ya a eco del pasado, debido en cierta manera a la falta de interés de sus miembros por el devenir de la banda. Fue en ese momento cuando uno de sus componentes, Billy Currie, conocería a Midge Ure en un proyecto que daría mucho que hablar dentro del mundillo tecno pop, Visage. Gracias a este encuentro y a la salida de John Foxx de la banda, Ure pasó a ocuparse de la voz y la guitarra dentro de una banda famélica por la que nadie quería apostar. “Rusty Egan, batería de The Rich Kids y también en Visage, estábamos escuchando mucha música electrónica y krautrock, cosas como Can, La Düsseldorf y Kraftwerk, entre otros. Decidimos crear una banda de estudio formada por nuestros músicos favoritos y Billy era uno de ellos. Trabajamos en Visage durante un año. En aquel momento, Ultravox se estaban desmoronando y Rusty le sugirió a Billy que yo debía ser la persona que reemplazase a Robin Simon y a John Foxx. Me apasionó la idea de unirme a ellos y explorar otras áreas interesantes de la música”, me comenta Midge Ure, vía email.

La inclusión de Ure dentro de las filas de Ultravox marcó un punto de inflexión en la historia del conjunto. Este carismático artista supo impregnar en las nuevas composiciones un sonido innovador marcado directamente por el influjo de sintetizador que heredó en cierta forma de su paso por Visage. La materialización de sus pretensiones tomó forma en el laureado Vienna, que en 1980 arrasó dentro de un contexto en el que el punk había muerto por atragantamiento y la música de baile estaba empezando a cobrar fuerza. Ultravox pasaron a ser así una de las bandas claves dentro de lo que todos conocemos como techno pop de los ochenta. su influjo a otras agrupaciones de la época es inexcusable. Temas como “Dancing With Tears In My Eyes “nos han hecho bailar a todos, ya fuera con lágrimas o sin ellas. La efectividad de Ure como compositor se atisbaba desde The Rich Kids, banda formada por el primer bajista de Sex Pistols, Glen Matlock. “El punk lo cambió todo de forma definitiva. Supuso el punto y final para las bandas prefabricadas que dominaban las listas del momento, aunque yo estaba en una de ellas. Un periodista musical que me había visto actuar con Slik me recomendó conocer a Glen, con la posibilidad de llevarme a Londres para unirme a The Rich Kids. Realmente fue una época tan vibrante como ingenua”.

Ure ha sabido dotar de magia a todo grupo en el que ha colaborado, y Ultravox fue la mejor demostración de este axioma. Sin embargo, y como todos sabemos, la vida se caracteriza por su continua fluctuación, y dentro del mundo de la música, esta es siempre mucho más acusada y frenética. La gracia compositiva de Ure empezó a flaquear en 1986 con el lanzamiento de “U-Vox”, un disco que no supo cumplir las expectativas marcadas por los fans y la discográfica. Por norma general, cuando las cosas van mal se tiende a buscar culpables, y la confrontación entre los miembros de la banda se consumó como algo completamente inevitable. Fue por ello que en 1987, año en el que bandas como The Cure o Depeche Mode pontificaban su carrera a escala mundial, Ultravox se dirigían irremediablemente hacia la desaparición definitiva debido a los malentendidos y el desmoronamiento en las listas de éxitos. “No me cabe duda de que podríamos haber seguido, pero realmente no sentía ningún hálito de vida que me llevase a crear algo nuevo, así que la idea de trabajar en otras áreas y con otros músicos me pareció mucho más atractiva que continuar con Ultravox”.

Sin embargo, muchos somos los que opinamos que la mejor victoria es una retirada a tiempo, y con Ultravox la regla se confirma. A pesar de que la banda intentó reestructurarse en 1992 ya sin la presencia de Ure, su nueva propuesta, “Ingenuity”, no consiguió calar en los corazones de los fans de la misma forma en la que el magistral legado de Ure lo había hecho, por lo que el experimento quedó convertido en algo menos que un entremés. Ahora, coincidiendo con el efecto revival, Ure vuelve de nuevo a los escenarios para revivir aquellos temas que han encandilado a multitud de generaciones y que forman parte de nuestra propia historia.

Disco Recomendado: “Rage In Eden” (1981)

Un disco que comienza con un corte como “The Voice”, no puede ser malo. “Rage In Eden” fue el segundo larga duración de Ultravox con Ure dentro de la banda, precedido por el apolíneo “Vienna”, y sin lugar a dudas se encarga de consolidar un estilo propio y personal que describe el nuevo sonido de Ultravox a la perfección. Logra combinar de forma ejemplar la experimentación con el ritmo, el romanticismo con la vehemencia. 1981 no fue un año en el que proliferasen los grupos complacientes. Todavía quedaba cerca el suicido de Ian Curtis, líder de Joy Division, y gran parte de las formaciones del momento se escoraban hacia la música fría y opaca cercana al after-punk. “Estoy convencido de que Rage In Eden nos llevó a zonas interesantes de la creación, aunque un tanto oscuras”, apunta Ure al respecto.

Ultravox supo romper esos diques generando un disco equilibrado y rebosante de éxitos. “We Stand Alone”, “The Thin Wall “o el propio “Rage In Eden”, encargado de dar nombre al álbum, son emblemas insuperables que con el paso del tiempo, tal y como le pasa al grafito, se han convertido en diamantes. La acertada combinación de guitarras, percusión y sintetizadores hacen de su sonido algo increíblemente dinámico y apetecible, muy eficaz para las pistas de baile.