Cantabria se encuentra en un momento de incertidumbre: malos datos económicos, descenso en el número de habitantes, fuga abundante de una población que busca un presente más prometedor… todo esto ha propiciado que algunos aspectos de la vida cultural (como casi todos los demás espacios de la vida) estén tomando un tono marchito. Sin embargo, no todo lo que sucede se muestra tan nublado. De hecho, en el mundo de la música se han visto claros que han servido para arrojar luz y llenar de color un panorama que se niega a mostrarse moribundo ni deprimido.

Santander

En la actualidad, la vitalidad del panorama musical santanderino presenta un aspecto envidiable. Sobre todo si se compara con la situación que se veía en la ciudad hace diez o quince años, cuando la oferta de música en directo se volvió raquítica.

Por fortuna, en 2016 se ha visto cómo la agenda de conciertos ha ganado en densidad prácticamente cada nueva semana. Y esto es así, en un primer lugar, gracias a que el número de locales que apuestan por programar regularmente música en directo no ha parado de crecer. Black Bird, Niágara, Sümmum, Rock Beer The New, Escenario Santander, Rvbicon, Umma, El Café de Noa/Sala Cantabria, El Almacén de Little Bobby… gracias a ellos se ha podido asistir a conciertos de todo tipo de estilos, formatos y dimensiones.

Así es como un gran festival como Santander Music convive con iniciativas más pequeñas pero igualmente necesarias, como las que han llevado adelante los responsables de modestas promotoras como Campamento Base, Infest, Action Weekend, Dubwise, Primitive Noise o Palos y Piedras.

En otro orden de cosas, durante buena parte del año se ha podido visitar la exposición “Días de vinilo” en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander. Esta muestra ha contado con un interés excepcional, tanto por la calidad de la muestra en sí como por haber conseguido integrar la música popular en el hermético panorama de la cultura oficial de la ciudad. Mientras continúa la espera a que se materialice todo lo prometido en los últimos años en cuanto a promoción cultural para la ciudad, es motivo de alegría haber podido de disfrutar de una exposición planteada con la amplitud de miras que ha mostrado esta.

Torrelavega

Tras varias temporadas en las que la capital del Besaya ha caído en un cierto desánimo, poco a poco se vislumbran esfuerzos por parte de personas que tratan de que la ciudad recupere la vitalidad cultural que tradicionalmente le ha caracterizado.

La música programada desde la Asociación Cultural Octubre, las matinales de Müsli, el ciclo Primavera Rock o las fiestas Trvzt suponen esfuerzos continuados, que son buenos síntomas de que la ciudad trata de despertar de su letargo. Y todo esto se ha visto rematado por festivales de cierta entidad, como Torrelavega Sound City o Rock en la Feria.

A pesar de todo sigue resultando un tanto anómalo que buena parte de la actividad musical de la ciudad se concentre en los días de las Fiestas de la Patrona: este verano se sucedieron hasta tres festivales en apenas diez días. Desde luego, queda mucho camino por andar para que la situación vuelva a ser la que Torrelavega merece. Pero al menos ha quedado claro que hay gente con fuerzas para recorrerlo.

Cantabria

Hace ya tiempo que la programación de música en vivo no se limita a las dos grandes ciudades de la región. Así que es digna de aplauso la manera en la que locales como El Cazurro o La Viga en la zona de Liencres, Los Picos en Liérganes, Racionarte en Ruente, La Tribu de Maliaño, El Reino en Cabezón de la Sal o Pamara en Comillas han agitado el panorama desde los márgenes.

Además, el Sunshine Suances se suma a festivales como La Concha Reggae Vibes, Folkomillas o Beltane Fest en su pasión por llenar de sonido toda la región.

Los discos

Siempre es doloroso destacar solo un álbum entre los muchos que se han publicado durante 2016. Por eso, al señalar la apisonadora que es “100 millones de años” de Medussa como disco favorito para la redacción en Cantabria de MondoSonoro también se ha querido hacer un homenaje al buen estado de salud de los sonidos cercanos al post rock facturados en la región. Porque igualmente brillantes han sido otros trabajos como “Seasons” de A Nice Day for an Earthquake, “Nadie es perfecto” de Asma, o “Punto de no retorno” de Órbita.

La mención de honor de este año se la lleva el garage punk de “Fiction Non Fiction” de The Pulsebeats. Pero que ellos se hayan colgado la medalla de plata no debería eclipsar la confirmación del talento de Repion en “Amapola Dueles”, la madurez de Dako Déjà Vu en “Whispering Parzensko”, el hip hop con “El área de la bahía” de Priteo o “SOS Ñete” de Ñete Rodríguez, la pervivencia del folk con “Edra” de Filandera, la vigencia de los sonidos más ariscos como el pagan metal de “The Mountain will Forgive Us” de Crystal Moors, el punk electrónico en “1015” de The Driver o el punk rock de “Ruido, bourbon y perversión” de Karne Cruda, además de dos joyas que han aparecido en los últimos días del año, como han sido “Fetén/Fatal” de Hendrik Röver y los Míticos GT’s y “Ringa Belle” de The Puzzles.

Y un recordatorio aparte se merece Quique González, que ha colocado su “Me mata si me necesitas” en el tercer puesto de la lista de mejores discos nacionales de MondoSonoro. Aunque madrileño de nacimiento, este cantautor es cántabro de adopción, así que es motivo de alegría que los valles pasiegos hayan vuelto a inspirarle en su décimo álbum, uno de los trabajos más sólidos en su larga trayectoria.

Lo malo

Después de lo comentado hasta este punto es difícil negar que la escena atraviesa una fase de buena salud. Pero no todo son luces en el horizonte. De hecho, el retrato de lo ocurrido en 2016 queda incompleto si no se recuerdan algunas sombras que amenazan el porvenir de la música en Cantabria.

Una de ellas es, una vez más, el envejecimiento de la escena. La inmensa mayoría del movimiento musical en Cantabria viene protagonizado por personas que superan ampliamente el corte de edad de la treintena. ¿Dónde estáis los más jóvenes? ¿A qué esperáis para haceros con el hueco que os corresponde? ¿Para llenar los conciertos, montar vuestras bandas y gestionar por vosotros mismos los lugares donde vivir la música?

En cualquier caso, no toda la culpa de esta situación corresponde a la falta de arrojo entre la juventud. 2016 también fue el año en el que desapareció el Certamen de Música Joven del Gobierno de Cantabria. No es algo que deba causar extrañeza, pues esta cita representaba un modelo caduco que en los últimos años ya había dado sobradas muestras de haber quedado obsoleto. Sin embargo, sí que es preocupante el vacío que ha dejado, ya que en la actualidad no está en marcha ninguna otra iniciativa pública destinada a promover la creación musical entre los jóvenes de la región.

Por otro lado, la dificultad para llevar adelante un movimiento asociacionista es un problema de fondo que lleva atascado desde hace tiempo. Esto es algo que se aprecia en toda la región en general, y en la capital cántabra de forma más particular.

La música es un fenómeno social, y para que cobre sentido debe existir una cierta unidad entre los distintos participantes del fenómeno: artistas, promotores y público. Porque una escena no es solo una serie de esfuerzos aislados que se dejan llevar por fuerzas centrífugas, sino que el esfuerzo colectivo es vital para mantener en funcionamiento la actividad musical. La solución a esto pasa por dejar de lado individualismos, salir del aislamiento y esquivar el sectarismo, prestar atención a lo que otros tratan de sacar adelante y recuperar el espíritu de apoyo mutuo. En fin, que ahora más que nunca debe estar vigente ese viejo lema que dice APOYA LA ESCENA LOCAL.

Lo que se avecina…

¿Terminará de aprobarse la nueva Ley de Espectáculos del Gobierno de Cantabria? ¿Cumplirá con todas las expectativas creadas en torno a ella? ¿Cómo sonarán los nuevos trabajos de Chebú, Sierra Nevada, LaChica&LaGrande, Los Deltonos, Chico o Copernicus Dream? ¿La celebración del Año Santo Jubilar Lebaniego atraerá buena música a la región? ¿Qué pasará, qué misterios habrá, llegará a ser 2017 un gran año?

En Mondosonoro Cantabria sabemos cómo escribir sobre el presente, pero por desgracia aún no hemos aprendido a leer el futuro. Solo el tiempo dará respuesta a estas cuestiones. Mientras estas van llegando, nuestra recomendación es que seáis vosotros mismos los que salgáis al encuentro del futuro. La respuesta está ahí fuera, así que lo mejor es buscarla acudiendo a conciertos y a pinchadas, escuchando discos y creando música. Que la escena siga viva depende ante todo de lo que os impliquéis en ella.