La llama del queercore se mantiene viva décadas después de que naciese a mediados de los ochenta a través de fanzines que fueron el reflejo y la inspiración de una cultura que, desde el underground, iba creciendo día tras día. Ahora, el director Yony Leyser lo resume en el documental Queercore: How To Punk A Revolution, que se proyecta en el festival de cine documental musical In-Edit los días 28 y 30 de octubre.

Yony Leyser se sumergió ya en el underground y en las formas alternativas cuando dirigió en 2010 el documental William S. Burroughs: A Man Within, pero esta vez su radio de acción va mucho más allá de una leyenda outsider, para intentar descubrir las claves y la evolución del queercore como género cultural y musical en Queercore: How To Punk A Revolution. “Quería hacer una película sobre rebeldes queer. En 2011 estuve de gira con un grupo de artistas queer llamado Sister Spit y eso me inspiró para hacerla, al tiempo que descubrí lo importante e influyente del movimiento y lo olvidado e indocumentado que estaba”, contesta el director. “Y la respuesta ha sido increíble, quizás la mejor de cualquiera de mis películas. El mensaje es muy importante para la gente en el clima político actual. Aquí tenemos Black Lives Matter, Femen, Pussy Riot, Occupy Wall Street, la lucha contra el crecimiento del fascismo en todo el mundo, así que creo que por eso la película está obteniendo ese eco entre la gente. Se ha proyectado ya en diversos países a lo largo del mundo. De hecho, acabamos de ganar el Premio Felix a Mejor Documental en el Rio International Film Festival”.

Queercore: How To Punk A Revolution podría dividirse en dos partes, una primera en la que descubrimos el nacimiento del espíritu y del imaginario del queercore (tiempos de fanzines, cine alternativo y performances artísticas queer) y una segunda en la que la música se hace mucho más protagonista, aunque centrándose principalmente en los noventa. “Sí, eso ocurre porque el zine fue lo primero que hubo y ellos fueron realmente el principio de todo un movimiento que luego se extendió a través de las bandas de música. Algunos de los grupos me encantan, pero lo que realmente me interesaba de todo lo que las rodea es la estética y el mensaje”. Eso permite que tanto protagonismo tengan en las declaraciones artistas como John Waters o Genesis P. Orridge (“John me ayudó a conseguir financiación para la película. Ambos son buenos amigos y John Waters ha ido mucho más allá de ser un amigo mentor y un gran apoyo para mí y mis películas”) como miembros de grupos como Tribe 8, Gossip y Pansy Division e incluso Peaches.

Ahora bien, uno echa en falta más música y, sobre todo, más artistas actuales que abran el abanico de opiniones. “Preferimos darle al documental un enfoque más histórico. Hay muchas bandas jóvenes de queercore que no aparecen, eso es cierto, pero tengo la esperanza de que, tras ver el documental, haya gente que se interese por el movimiento y las descubra. La música es siempre un medio muy poderoso para difundir un mensaje. Y si tuviera que destacar un caso reciente, te diré que adoro la visibilidad que Against Me! le están dando a lo trans y al queercore en general. ¡Les amo!”.