Gerardo Cartón y Jorge Obón son los autores del igual de útil que entretenidísimo “Manual del Perfecto Festivalero 2016”.

Los festivales de música, indiscutiblemente, son una de las ofertas de ocio con mayor éxito tanto en nuestro país como fuera de nuestras fronteras. Pero aun con esas, el público sigue demandando consejos y trucos para poder disfrutar al máximo de la experiencia y evitar cualquier tipo de disgusto innecesario. Es por ello que Gerardo Cartón y Jorge Obón (junto a las ilustraciones de Joaquín Reyes) idearon un nuevo “Manual del Perfecto Festivalero”(editado por Lunwerg Editores),esta vez edición 2016, para resolver todas las dudas que te pueden correr por la cabeza antes de enfrentarte a más de un día de conciertos en vivo. Hablamos con sus autores para que nos hablen de su obra y demás temas relacionados con ser un festivalero de pro.

¿Cómo nació la idea de hacer una guía para festivaleros? ¿Tan perdida anda la gente sobre el asunto?
Gerardo: Fue como una epifanía. Jorge y yo, sentados bajo un árbol en un Sonorama o en un Primavera Sound, ya ni me acuerdo, empezamos a hablar de la cantidad de festivales que nos habíamos hecho juntos y por separado y dijimos: “Toda esta experiencia hay que contársela al mundo; los festivaleros nos necesitan”. Y vaya que así ha sido. Desde que escribimos el primer libro han sido muchos los que se nos han acercado para darnos las gracias por haberlo escrito, e incluso hemos conocido a fans que se llevan el libro a todos los festivales que van, en plan Manual de los Jóvenes Castores. No se trata de “andar perdido”, sino de mejorar la experiencia festivalera en todos sus aspectos. En los festivales, como en la vida, the only way is up, y esa es una de las principales razones de escribir un manual cada año.

Ya es todo un logro que hayáis podido pisar todos los festivales que se hacen en nuestro país. ¿Cuánto tiempo os ha llevado pasar por todos?
Jorge: Llevamos unos 20 años asistiendo a festivales, pero no los hemos pisado todos, ni mucho menos. Piensa que cada año nos avisan de la existencia de decenas de pequeños festivales, como El Ruso de Alarcón (Cuenca), al que no asistirán más de 50 personas y, sin embargo, vamos a repetir por segundo año consecutivo. De momento hemos pisado casi todos los que queríamos pisar, pero aún estamos empezando: solo hemos publicado dos volúmenes del manual. Cuando lleguemos al volumen número 25 hablamos de los que nos faltan.

¿Va a haber una edición actualizada de 2017? De ser así, ¿qué novedades va a presentar esta vez?
Gerardo: Esa es la idea. Ahora mismo lo estamos moviendo internacionalmente, así que dependerá mucho de esa posible edición foránea. Si se publica en inglés la guía de 2017 será un mix de las dos anteriores con algún contenido inédito. De no ser así, tenemos preparadas unas novedades la mar de jugosas que, de momento, no podemos desvelar…

A pesar de ser una guía escrita por dos hombres habéis tenido en cuenta todo tipo de detalles como por ejemplo qué puede hacer una festivalera si le viene la menstruación en medio de la fiesta. Vuestras amigas-novias-esposas os han echado un cable, ¿no?

Jorge: Sí, naturalmente, mi amiga-novia-esposa compartió conmigo la mayoría de los festivales a los que asistí en 2015, y como si fuera una ruleta trucada, tocó menstruación en todos. ¿Te puedes imaginar el día de la marmota de la incomodidad en medio de uno de esos veranos calurosos y pegajosos? Pues eso, toda la familia se ha hecho el máster en festivales, solo falta el perro con orejeras, aunque todo llegará. Pero ya no es por eso, sino porque hay festivaleros y festivaleras que se lanzan al recinto sin preparar nada el terreno, y de madrugada te encuentras con escenas a veces complicadas, incómodas y hasta lamentables. Por eso enfocamos el Manual como aquel de los jóvenes castores, casi como si fuéramos de acampada porque a veces la diferencia entre pasar un buen o un mal festival radica en tu comodidad personal.

Por otra parte, en el primer volumen avisábamos a las festivaleras de que no se deben llevar zapatos de tacón a un festival, algo que parece de perogrullo, pero que estuvo provocado por un episodio no muy afortunado con el tobillo de una buena amiga en un Primavera Sound. Sentimos que debíamos hacer algo un poco más útil. Hasta abrir un capítulo especial en posteriores manuales, más que nada porque aunque cada vez haya más cuota femenina en el mundo del espectáculo, las publicaciones especializadas parece que están siempre dirigidas al público masculino y a eso hay que darle una vuelta.

Sin duda, estamos viviendo una burbuja festivalera en nuestro país. ¿Creéis que esto va para largo o más pronto que tarde va a petar?
Jorge: Esto es como lo del cine. Desde que recuerdo, siempre hay crisis en el cine español, del mismo modo que siempre hay burbuja festivalera: siempre está a punto de estallar, siempre va a haber una criba y siempre estamos a punto de petar. Pues no es cierto. Lo habrá sido, y tal vez lo vuelva a ser en el futuro, pero lo cierto es que hay un buen número de festivales consolidados que pueden durar muchos años para el solaz de la chavalada; y siempre habrá festivales fast-food con el mismo cartel de siempre, que más tarde o más temprano desaparecerán por cansancio del público, por mala gestión, por corrupción o por lo que se te ocurra. Pero yo no veo desapareciendo de la noche a la mañana a ninguno de los festivales consolidados en España.

Lo importante es que hoy en día el festival de música en España es la celebración socio-cultural por antonomasia para la juventud. Unos van para escuchar a su grupo favorito y otros para emborracharse hasta perder la dignidad, es irrelevante en este sentido. La cuestión es que en general no falta público, y hasta que no se rompa esta tendencia social, generacional o como la quieras llamar, vamos a seguir teniendo festivales porque significan una nueva manera de viajar y divertirse para miles de personas. Dame música en directo y no me cuentes más. Hemos sustituido la verbena por el festival, and we are proud of it.

Más allá de centraros en los festivales nacionales también habláis de los principales internacionales. ¿Encontráis muchas diferencias entre los festivales de aquí y los de fuera respecto a la reacción-desfase del público?
Gerardo: La diferencia principal entre los festivales de fuera y los de aquí es que los primeros no se circunscriben estrictamente a la música, sino que hay muchas otras actividades de corte cultural, lo que hace del festival en sí una experiencia y no una mera sucesión de conciertos. Aquí es difícil pretender algo así porque no existe esa tradición que viene de los 60´s y de los 70´s, décadas en las que la música era una opción sociopolítica más allá de una mera festeraka. En ese sentido, por eso aquí se desfasa más que fuera. Porque salvo algunas excepciones, los festivales son más sinónimo de “juerga con música” que de “experiencia cultural”.

¿En qué festival lo habéis pasado peor? (Entendiendo peor cómo agobiante o mal organizado)
Gerardo: La verdad es que yo no recuerdo haberlo pasado mal en ningún festival. Quizás algún día en Glastonbury “embarrado de más”, o en algún Coachella a más de cuarenta grados a la sombra a las tres de la tarde. Pero eso es lo que yo llamo “vicisitudes de festival”. Jorge y yo elegimos muy bien los festivales a los que vamos, así que en este sentido no solemos fallar. De ahí lo de “perfectos festivaleros”.

Jorge: Si los festivales aún pudieran agobiarnos, tal vez deberíamos de dejar de escribir el Manual del Perfecto Festivalero. No es que nos parezca todo bien. De hecho, en este segundo volumen del Manual hacemos un repaso más o menos severo al festival Alrumbo, tanto sobre su cartel como sobre su infraestructura y organización. Pero mira, hace pocos días que me han confirmado que se dieron cuenta de la falta de coherencia de su cartel al meter música indie y lo han corregido. Y sobre la infraestructura, se mudan a otro recinto expresamente pensado para una celebración de estas características, así que todo bien otra vez, otra gran oportunidad.

Me centraría, en este sentido, en aquellos festivales que la mayor parte de las veces están dirigidos al público más joven. Normalmente quieren juerga y nada más, o eso nos creemos. Aunque sea así no se los puede tratar como a borregos aunque sean millennials. Esos festivales están lanzando el órdago de que nada importa con respecto a las condiciones de habitabilidad de un recinto o un camping. Probablemente piensen que volverán siempre, pero esta generación de gente joven está cumpliendo años y, mucho antes de lo que se piensan las organizaciones de esos festivales, empezarán a escoger. Unos se desencantarán de los festivales y otros terminarán descubriendo que hay lugares en los que la existencia es mucho más agradable y se pueden ver los mismos conciertos o mejores. Por eso, más que acusar a un festival o a otro, preferiría ponerme del lado de toda esa gente que está a punto de descubrir que la experiencia festivalera puede ser otra cosa mucho más placentera.

¿Y en cuál mejor?
Gerardo y Jorge: Sin duda alguna, en el FIB durante la etapa de los Hermanos Morán. Fue y será irrepetible.

¿Cómo liasteis a Joaquín Reyes para que se encargara de las ilustraciones?
Gerardo: Conocemos a Joaquín desde hace tiempo y sabíamos que, además de encantarle la música, ha sido fetivalero de pro durante muchos años. Así que a pesar de hacerle una especie de encerrona en un sarao en el que coincidimos no nos costó mucho convencerle, puesto que le encantó la propuesta desde el minuto uno. Igualmente, Joaquín es un solete. Nunca le agradecemos lo suficiente el haber ilustrado este volumen sabiendo el poco tiempo libre del que dispone. ¡Viva Joaquín Reyes!

Independientemente de que seas hombre o mujer, ¿qué debería llevar cualquiera encima para sobrevivir a cualquier festival? Estamos muy a favor de tener un plátano cerca por si necesitamos azúcar urgentemente…

Gerardo: Además del plátano, los básicos son: un chubasquero, chicles o juanolas, vaselina para los labios, dos baterías de móvil cargadas y kleenex. El pack-pro incluiría, además, barritas energéticas, spray para la afonía vocal, una muda limpia y seca, y una navaja suiza. Lo de la navaja es simplemente para ver tu capacidad de colar objetos no permitidos dentro del recinto.

¿A qué festival os apetece más ir este año y por qué?
Gerardo: Sin duda alguna, al Burning Man, en el desierto de Nevada. Después de tantos años con tanta gente poniéndonos la cabeza como un bombo diciéndonos que “no hay nada igual”, creemos que ya ha llegado el momento de catarlo. En lo que se refiere al aspecto puramente musical, a cualquiera en el que toquen A Tribe Called Quest, que aunque parezca mentira, no tienen ninguna fecha programada en España.

Lo mejor de esta guía es el humor que desprende, el cual hace que sea muy ameno y divertido de leer. ¿Desde un principio teníais claro el tono que ibais a emplear?
Jorge: Sí, nos reunimos en torno a una serie de libros de Umberto Eco, Noam Chomsky, Ferdinand de Saussure, y… ¡Venga, hombre, pusimos la grabadora y empezamos a hablar como le hablaríamos a cualquier amigo! Lo usual, sobre todo en el indie en este país, es la falta de sentido del humor, tanto hacia uno mismo como hacia los demás. Nos tomamos demasiado en serio, tanto que una conversación distendida entre amigos, como es este Manual, resulta extraordinariamente amena y divertida. No se trata de que estemos haciendo el subnormal todo el día, aunque nos encantaría; se trata de quitarle hierro a una cuestión que, al fin y al cabo no es más que diversión, arte, cultura, y juerga. Eso es muy importante y hay que cuidarlo mucho más, pero no significa que nos transformemos en los gestores culturales grises que nos daban tormento cuando éramos niños. Por eso lo primero que hacemos es reírnos de nosotros mismos.

Para los que no hayan tenido la oportunidad (de momento) de leerlo, ¿qué anécdota de todas las que mencionáis destacaríais por encima de todo por el motivo que sea?
Gerardo: La que me sucedió en Glastonbury el año pasado. Un viaje astral a través del tiempo y el espacio en el que aparecen Eddie Piller, “Lord of the Mods”, Mark Pickering, “Dj residente de The Hacienda en Manchester”, y el Dalai Lama, “puto amo del universo”, entre otros muchos personajes. Y hasta aquí puedo leer…