Como es habitual, cada año en Mondo Sonoro destacamos lo mejor del año, en este caso en Aragón. Aquí tienes los 15 mejores discos, según la redacción en esta comunidad autónoma.

Calavera Mejor disco del año en Mondo Sonoro Aragón 2015. Foto Beatriz Pitarch.

Calavera Mejor disco del año en Mondo Sonoro Aragón 2015. Foto Beatriz Pitarch.

Calavera suben un peldaño. Del dos al uno. Wild Lion hace dos podios. Muchos epés en la lista, sí: el tamaño no importa cuando hay oficio y resultados, decimos sin asomo de rubor, sin sacar el metro ni mirar de reojo al urinario contiguo. Veteranía, juventud, disparidad sonora, unos superventas, varios supermanes, muchos candidatos a las puertas del corte (el doble, exactamente, de los quince seleccionados por nuestro equipo de colaboradores) y, como siempre, ceño fruncido por los candidatos que no llegan a asomar en estas páginas. Es lo que ocurre con las elecciones sin dedos correctores: son implacables. La conclusión es otro año de excelente bagaje en la música popular aragonesa. Nieva menos en el monte, pero cala lo mismo en el montañés: tampoco es cosa de ‘sanchar’ la panza a lo Ferrán Adriá y recurrir siempre a refranes desestructurados.

Listado de Los mejores discos en Aragón 2015

1. CALAVERA. ‘El monte del perdón’
Parecía complicado intensificar la delicadeza de ‘Quebranta’, el EP que sacaran el año pasado, y no: no lo han conseguido. Tampoco parece probable que hayan trabajado con la superación de un listón en la cabeza. Este nuevo trabajo es OTRA obra maestra, no hay comparativa posible. ‘Habrá que celebrar’, ‘Campo a través’ y ‘Un gran fracaso’ son canciones memorables. ‘De cactus’ y ‘Todos nuestros comienzos’… también.

2. LOS BENGALA. ‘Incluso festivos’
Guillermo Sinnerman y Borja Téllez saben de la pujanza que ostenta el lado animal en su forma de ver y vivir la música. En este proyecto han encontrado el vehículo ideal para dar salida a ese estilo veloz, salvaje, ígneo por naturaleza. ‘Jodidamente loco’ prende la mecha en cada sala, ‘No hay amor sin dolor’ es el himno y ‘La máquina infernal’ o ’65 días’, testimonio del respeto a sus mayores.

3. THE FIRE TORNADOS. ‘Patience’
Se esperaba con ganas el primer producto de estudio de este grupo de la factoría Wild Lion, garajero de pro y arrasador en directo. No decepciona el sonido abrasivo, heredero de mil aristocráticas leches: el blues más afilado, el colmillo sangrante de MC5, la negrura de Joy Division, los primeros Talking Heads, The Hives… la coctelera, a punto de explotar, se limita a trabajar muy bien.

4. TACHENKO. ‘El comportamiento privado’
¿Qué hacemos con vosotros, jóvenes, enemigos como sois de los regalaoídos sin fuste? ¿Decimos otra vez que habéis dado en la tecla, que vuestra apuesta por subir el protagonismo de las guitarras funciona (la Telecaster mola), que volvéis a helarnos la sonrisa con esas letras rotundas envueltas en ropajes coloridos, y ‘Fuego’ más que ninguna? ¿Qué? ¿Lo decimos, así y asá? Pues eso.

5. MY EXPANSIVE AWARENESS. ‘My Expansive Awareness’.
La juventud es un grado cuando la veteranía no garantiza de inmediato el resultado de un esfuerzo creativo. En los jóvenes que gastan pabellones auditivos educados y curiosos, el reto rebosa osadía, desparpajo y ganas. El debut homónimo de los zaragozanos les emparenta con los años dorados de la psicodelia, un salto grácil de los sesenta a los noventa, de oca a oca. Un par de dados a sus manos, ya.

6. LA NUBE. ‘Bicho rosa’.
Pocas veces un hiato de tres lustros ha tenido tan venturoso fin. Cristina, Pepe y Nines han regresado a la trinchera con el rosa en las entrañas, la lengua y las puntas de los dedos. Con ‘Storm’ como introducción, el trío ha dejado claro que el poder sigue siendo un calificativo perfecto para su música. Y su bicho vinilero ha encontrado acomodo en muchos hogares marcadamente animalistas. Lógico.

7. COPILOTO. ‘Los puentes hundidos’.
Javier Almazán decidió un día que era hora de cantarle al aislamiento, alejarse hasta el paroxismo de Paulo Coelho y sus devotos, contar que se ha hecho mayor a fuerza de desengaños y esquivar el lamento de postal, ese quejido sin carga semántica que mata el sentimiento. Además, ha tenido el gusto de ensuciar y arañar las notas, con Paco Loco y Malatesta como compinches de lujo. Brillante.

8. WILL SPECTOR Y LOS FATUS. ‘Arriba de bien’.
Son divertidos, y lo saben. El amor al kitsch les hace libres, y lo aprovechan. Los géneros musicales son sus cuñados, y los mantienen a raya: ora tecno, ora punk, ora pro nobis. Gracias a estos oscenses venusinos, Bill Murray ya tiene banda sonora para su velatorio-luau. Y desde este disco, las palabras puta y chocho pueden entrar como reinas en las fiestas de la RAE.

9. BEEFHEAD. ‘Cocodrilo y serpientes
Trallazo de bienvenida, distorsión en cadena, oficio a raudales. Beefhead ha entrado como un vendaval en la escena, con mimbres experimentados y un sonido que cabalga entre Nirvana y Kyuss, el grunge y el credo stoner, afilado como pedernal. Blanca de Haes, Guillermo Collado y Alberto Sánchez han escuchado a las musas, sobre todo en temas como ‘Mary Jane’ o la propia ‘Cocodrilo y serpientes’

10. AMARAL. ‘Nocturnal’
Cuatro años de espera dan para alimentar expectativas. Por otro lado, la cicatería de la tierra esperaba con ansia una nota de los triunfadores locales para meter la tijera. Tontadas aparte, ‘Nocturnal’ es un buen disco con Eva en plena forma vocal, más poderosa en los graves, sintes y bajo muy presentes y las guitarras de Juan en solfa. ‘Llévame muy lejos’ y ‘La ciudad maldita’ pasan a su baúl del tesoro, además.

11. SHARIF. ‘Bajo el rayo que no cesa’.
El zaragozano se define a veces como la prensa hacía en su momento con Larry Bird, el dios de los Celtics de Boston. No es el mejor artesano de la métrica, ni el más explosivo en la dicción, pero el mensaje llega, y el motor que lo transporta ruge a los decibelios adecuados. Luthorz, Rapsus, Sr. Wilson y Rafa Lechowski colaboran en ponerle al trabajo el brillo que asienta a su creador en el olimpo del rap nacional.

12. LOS PIPELINES. ‘Los Pipelines’.
Surferos e instrumentales, como los Shadows. Había ganas de tener entre manos un material propio de los oscenses, siempre impecables en le recreación de joyas con medio siglo de antigüedad. En su primer largo han repartido el esfuerzo entre material propio y versiones de lujo, huyendo de los estándares más baqueteados. La traslación al directo, además, es impecable. Elegancia en cada estrofa.

13. SHERIFF. ‘Decap’.
Cuando tres temas bastan para generar un quórum casi unánime entre media docena de dolientes variopintos, está claro que hay miga bajo la corteza. Sheriff endurece su sonido y lo psicotiza con mimo: Shellac y Dinosaur Jr. asoman la cabeza de manera simultánea, que no alícuota, en el tema de cabecera, y las referencias se diversifican en el resto: Teenage Fanclub, Superchunk, Bob Mould…

14. THE FAITH KEEPERS. ‘Kuyé’.

En el año hiperactivo de Wild Lion no podía faltar algo de funk, y los Keepers se las arreglaron para lanzar una placa tripartita: dos novedades, dos versiones –Ray Barreto y Michael Jackson: ooye- y dos revisiones de material propio. El minutaje suficiente para calmar la sed de la fanaticada, y pavimentar el camino hacia un nuevo esfuerzo de larga duración, que no tardará en ver la luz.

15. CUTI VERICAD. ‘El camino del samurai’.

Míster Vericad lo ha dado todo, una vez más. El rock’n’roll en estado puro, hedonista e intenso, azúcar y acíbar: canciones de bourbon y trastienda añejadas en barrica de roble, servidas con colaboradores de lujo como Micky, el inmenso Hombre de Goma, los ‘troglos’ Jordi Vila y Simón Ramírez, arlos Segarra de Rebeldes y el candidato al Goya Javier Macipe tras la cámara del clip ‘Malcom (en la parte de atrás)’

LosmejoresdiscosAragon2015

Las portadas de los 15 discos del año 2015

Consultar reportaje completo publicado en la edición de Enero.