Jonathan Demme falleció ayer a los setenta y tres años de edad. El director neoyorquino deja tras de sí una filmografía potentísima que, dejando de lado las películas de ficción (ganó el Oscar al mejor director por “El silencio de los corderos”), presenta una serie de obras relacionadas con la música (documentales, videoclips, conciertos filmados…) que le convierten en uno de los cineastas capitales a la hora de entender la relación que mantienen la imagen fílmica y la música pop y rock. A continuación repasamos algunos de sus trabajos más sonados en ese ámbito.

“Stop Making Sense” (1984)
Tras haberse curtido en la factoría de Roger Corman en películas de explotación (algo que le marcó de por vida y que le enseñó a usar el ingenio y la imaginación para sobreponerse a los bajos presupuestos) y de sus primeras aventuras en Hollywood, Demme entró por la puerta grande en el mundo del pop con este alucinante concierto filmado protagonizado por The Talking Heads. La idea revolucionaria que aportó el director de “Philadelphia” fue la de dar una personalidad propia a cada miembro de la banda. El mismo David Byrne lo explica aquí.

 

“Algo salvaje” (1986)
Como Martin Scorsese, Jonathan Demme también trufaba de canciones pop las bandas sonoras de sus películas. Una de las más potentes fue la banda sonora de la fantástica comedia romántica “Algo salvaje”. En ella sonaban canciones de New Order, Oingo Boingo (grupo que lideró en su momento Danny Elfman) y hasta una colaboración entre David Byrne y Celia Cruz. Ahora bien, el momento musical más recordado de la cinta es la aparición de The Feelies en una fiesta tocando una versión del “Fame” de David Bowie mientras Jeff Daniels y Melanie Griffith bailan de forma alocada.

 

New Order “The Perfect Kiss” (1989)
Cómo no, Jonathan Demme dirigió a lo largo de su carrera un buen número de videoclips (Bruce Springsteen, UB40 y Chrissie Hynde, Talking Heads…). Dentro de ese ámbito, lo más recordado es el cortometraje que realizó con New Order y que ilustraba uno de los hits de la banda británica, “The Perfect Kiss”. Una mini-película de diez minutos con el grupo tocando la canción en un estudio que es un prodigio de montaje. Demme le da un espacio propio a cada integrante, apostando por unas reveladoras primeras tomas de sus rostros (¡la timidez de Stephen Morris y Gillian Gilbert!), para luego abrir ligeramente el plano y mostrar el local y parte de los instrumentos. Pura clase.

 

Neil Young: Heart of Gold” (2006)
De estructura e intenciones similares a “Stop Making Sense” pero en clave folk rock, este concierto filmado posee una belleza y emoción sin parangón en el género. Demme fijó su cámara en la interacción que mantienen Neil Young y la que por entonces era su esposa, Pegi Young. Un baile de gestos y miradas cómplices que siguen dando un valor especial a esta elegantísima y sobria grabación. Young y Demme mantenían una relación de amistad desde finales de los setenta que fructificó en varias colaboraciones en forma de documentales. Es más, el director de “El mensajero del miedo” ejerció como consejero en la única incursión en el cine de ficción de Neil Young como director, la extraña “Human Highway”.

 

“Ricki” (2015)
La última película que dirigió Jonathan Demme es su obra de ficción más relacionada con el mundo de la música. Guionizada por Diablo Cody (“Juno”) y protagonizada por Meryl Streep, se trata de una notable comedia dramática sobre una cantante de rock de bares de carretera (Streep) que decide volver a casa para ayudar a una de sus hijas. Co-protagonizada por Rick Springfield (uno de los héroes del power pop comercial de los ochenta), “Ricki” presenta versiones de clásicos de Tom Petty, Bruce Springsteen y Dobie Gray (el video que ilustra este apartado), entre otros, interpretadas aquí por Springfield y Streep. Por cierto, la banda sonora presenta también una canción de The Feelies (obsesión recurrente en el cine de Demme), una famosa versión del “Paint It Black” de Rolling Stones.