“C’era una volta il West”

El tema central de “Hasta que llegó su hora” es una de mis canciones favoritas de la vida y una de las composiciones de cine más grandes escritas jamás. Bella y ensoñadora como pocas, ejemplifica de forma perfecta y en poco más de tres minutos la grandeza de ese oeste legendario y casi de otro planeta que Leone quería plasmar en sus westerns. Ojo, cada vez que escucho esta canción se me hace un nudo en la garganta, y más de una y de dos veces he llorado como un crío. Emoción en estado puro.

 

 

“Un amico”

 Esta canción la descubrí en “Malditos bastardos” y desde el mismo momento de escucharla se convirtió en favorita instantánea. La escena en la que es utilizada es simplemente memorable, y vuelve a demostrar la clase que tiene Tarantino a la hora de elegir las canciones para sus películas. Sobre el tema en cuestión decir que se trata de una canción original de Morricone (creo que no pertenece a ninguna BSO anterior) que juguetea con el pop y que presenta  unos arreglos de cuerda simplemente memorables y unos teclados celestiales. Una canción bonita y emocionante a rabiar.

 

 

“Humanity”

El tema central de “La cosa” de John Carpenter me atrae y me fascina por diversas razones. Aquí Morricone se atreve con otros registros, y bajo el influjo de Carpenter, mezcla con éxito sintetizadores con orquestaciones clásicas para crear unas de las partituras más inquietantes y con más clase que se han escuchado nunca en una película de terror. Una verdadera obra maestra y una BSO que merece ser redescubierta con urgencia.

 

 

“Under Wah-Wah”

Que Morricone tenía un alma pop más que gamberra queda claro en “Diabolik”, film para el que firmó una banda sonora que es un puro delirio popero que borda el espíritu frívolo y cool del tebeo firmado por Mario Bava. He escogido esta canción por lo loca que es, pero todas las incluidas en la BSO son perfectas para ambientar cualquier guateque galáctico que recuerde los años sesenta más coloristas.

 

 

“Deborah’s Theme”

El testamento cinematográfico de Sergio Leone contaba con una música maravillosa de Ennio Morricone. El tema que os pongo por aquí es, sin miedo a ponerme cursi, de una belleza sobrehumana, y demuestra porque Morricone es un músico más grande que la vida. Ni decir tiene que si no se os eriza el vello al escuchar este tema es que no tenéis sangre en las venas.