Cualquiera que haya salido una noche y escuchado por casualidad “Lust For Life” de Iggy Pop habrá recordado aquello de “choose your future; choose life”. De repente un brote de adrenalina subiendo por las venas y los pies intentando moverse solos. Nos imaginamos corriendo por las calles de Edimburgo, entrando en los pubs más oscuros y visitando los baños más infectos de la ciudad. Sin duda, “Trainspotting”, de Danny Boyle, marcó a toda una generación de jóvenes en su nacimiento en 1996. Ahora conversamos con él en Madrid a propósito del estreno de “T2 Trainspotting”, una película inspirada nuevamente en la obra de Irvine Welsh y en personajes como Renton y el resto de su cuadrilla.

En esta segunda entrega de la película, hay dos temas que vuelven a escucharse, aunque aparezcan cambiados. Se trata e Lust For Life de Iggy Pop en un remix de The Prodigy y “Born Slippy” de  Underworld convertido en “Slow Slippy”. ¿Cuál es la razón por la que decides incluir estas remezclas en la película?
La sombra de la primera película es alargada. Tuvo mucho éxito. La gente tenía recuerdos muy cálidos y afectuosos de ella, así que decidimos aprovecharnos de eso y explotar la habilidad de las canciones para disparar recuerdos y amplificarlos. Es la forma más auténtica de hacernos recordar que existen y una de las herramientas de las que disponíamos. Pero al mismo tiempo no queríamos repetir la música de la primera, porque entonces sería una réplica y estaríamos faltando a la naturaleza de la misma, que es que han pasado veinte años. Así que nos planteamos que solamente usaríamos la misma música si la remezclábamos, si la reimaginábamos. Por suerte, Underworld hizo ese remix, ese trabajo de reimaginar Born Slippy. Cuando lo escuchas, reconoces la canción al momento, pero a la vez es completamente diferente, lo cual es maravilloso. Por su parte, The Prodigy hicieron un remix asombroso de Lust For Life, haciéndola –si es posible- todavía más vibrante y contundente que la original, transformándola en un personaje más cuya presencia te va desafiando a lo largo de la película.

Si bien estas canciones fueron escogidas para remover la memoria de los espectadores, ¿cuál fue el motivo para incluir a bandas jóvenes como Wolf Alice o Young Fathers?¿Hay una intención de conectar con la juventud?
Supongo que puedes decir que es eso. Siempre que hago una película siento algo que llamo un “latido”, que suele ser música normalmente. Una serie de canciones, una banda o algo que puede que nunca llegue a aparecer, pero que en mi mente marca el ritmo de lo que la película será. En la primera película fueron Underworld y su “Born Slippy”, que acabamos usando. En esta fueron varias cosas. Estuve un tiempo viviendo en Edimburgo y ahí escuché a Young Fathers, que resultaron ser una banda increíble y que llevaban unos pocos años tocando. Sentí que ese era el latido de la película. Usamos cuatro o cinco temas suyos y espero que esto sirva para conectar con la gente joven y dar a conocer su trabajo. Por otro lado están mis hijas. Mi relación con la música hoy en día es sobre todo a través suyo. Fueron ellas quienes me hablaron de Wolf Alice. Escuché sus discos y me topé con esta canción, Silk, que encajaba perfectamente con ese adorno musical que hay hacia el final de la película. Lo expresa de una manera muy bella, pero también hay temas más antiguos de artistas importantes como “Dreaming” de Blondie o “Radio Gaga” de Queen.

Pero la tendencia de los jóvenes ingleses, ¿no es, sobre todo, escuchar sobre todo música electrónica y rap? ¿No temes en este sentido que la película no logre ser tan efectiva como la primera y no llegue a conectar con ese público?
No lo sé, cuando pienso en cómo puedo conectar con la gente joven de una manera tan específica, se convierte en algo táctico y nunca debería ser así. Tienes que hacer las cosas de corazón, aunque eso no quita, obviamente, que quiera que esta película guste a la mayor gente posible. Pero eso no es algo que pueda garantizarse, por eso haces las cosas basándote en motivos que son buenos para los personajes, para la historia y para ti, y esperas que de alguna manera sea lo suficientemente enriquecedor para llegarle a la gente. Si te metes en cuestiones tan deliberadas, como ocurre en los sellos discográficos y en los estudios de cine, donde tienen grupos focales que analizan los gustos de la gente y toman decisiones en base a lo que le gusta al público y no lo que les gusta a ellos… Bueno, todo eso es estúpido. Así que al final esperas que por las razones correctas, a la gente le guste lo que haces.