Belako se lanza a la aventura de llevar su música a las islas británicas y en Mondo Sonoro no nos lo hemos querido perder. Como si de un diario de abordo se tratase, en este especial recopilamos la experiencia del grupo de Munguia en Edimburgo, Liverpool, Londres y Bristol, a través de sus propias palabras.


Como grupo, no nos cansamos de repetir que en ningún momento nos pusimos objetivos específicos que alcanzar cuando empezamos a hacer música. Pero una semana antes de volar al Reino Unido sabíamos que se acercaba algo que todos esperábamos con ansia, sin saber realmente lo que supondría a la hora de la verdad. En resumidas cuentas, esperábamos salas vacías y una buena dosis de aprendizaje fuera de nuestra zona de confort.

Belako Edimburgo

Llegamos a Edimburgo el lunes 9 de mayo tras un día de aeropuertos, colas, facturaciones, controles policiales, “cintas especiales” para los instrumentos, todo lo apetecible de viajar en avión. Nos recogieron Rebeca (el cerebro de la operación Escocia) y Vicente, y nos llevaron a la que sería nuestra casa hasta el viernes, con Ángela y Jordi. Esa noche fuimos a cenar a un mexicano muy recomendable, The Basement. El martes tuvimos nuestro primer full breakfast y pudimos hacer turismo bien a gusto y empaparnos de la historia de la ciudad, todo esto acompañado por las pintas (el hilo conductor del viaje) y el whisky escocés de rigor, como no podía ser menos. El miércoles subimos al observatorio desde el cual se veía toda la ciudad e hicimos paradita en una tienda de discos muy chula al lado de casa en Leith Walk, Vinyl Records. Por cierto en la zona de Leith se rodó la gran Trainspotting” y supimos que esos mismos días grababan la segunda parte (como buenos frikis que somos teníamos que presumir de algo así). A la tarde, atacados de los nervios fuimos a hacer la prueba de sonido a Sneaky Pete’s. Sala pequeña, sonido bruto y sucio, bien. Según empieza el primer concierto, Publisher, nos enteramos de que no quedan entradas y conseguimos pasar a un par de personas que querían vernos en Glasgow pero como se anuló se habían animado a venir hasta ahí. Old Town Rituals calentaron el ambiente en segundo lugar y nos dejaron su pie de teclado galáctico. Cuando subimos al escenario pusimos toda la carne en el asador, como de costumbre, y la respuesta fue, según los locales, un Sneaky Pete’s como nunca se había visto, una “fiesta tocha” que diría nuestra querida Ane. Mención especial a Leire, Eneko y Ane, representando a Mungia en territorio escocés. Esa noche después de tocar nos llevaron al Banshee Labyrinth, antiguas mazmorras convertidas en taberna con jam sessions abajo, una sala de cine (ese día con “Scarface”) y bar. La noche acabó con bailes extremos de una versión metalera de “Rasputin” de Boney M en el Opium. El jueves disfrutamos de lo que nos quedaba de Edimburgo con una resaca bonita, y a la noche casi todos fuimos buenos porque el viernes tocaba madrugón para ir a Liverpool. El buen tiempo llegó y se fue con nosotros (todos los días nos repetían que tanto sol no era habitual).

Belako Edimburgo

Liverpool, 13 de mayo, sol y paseo exprés por el barrio chino, las catedrales y The Cavern antes de comer e ir a la prueba. También somos (sobre todo Cris) frikis de los Beatles pero parece algo exagerado cómo se les explota en esta ciudad. Pat, nuestro técnico de sonido en el Zanzibar Club (un currante cojonudo) decía que para ellos era lo más parecido a una religión. Tomamos una antes de tocar en el Jacaranda, un pub con tocadiscos en las mesas de arriba, lleno de vinilos para elegir y poner con los colegas tomando algo (esto es un mensaje directo a los hosteleros vascos, queremos más bares así en casa). Tru Dub Victims abrieron la noche del Zanzibar y nos ganaron con su peculiar reggae de bases electrónicas con voces a lo The Clash. Después fuimos nosotros. Tony, el dueño del club nos preguntó a ver si hacíamos pop así que decidimos ir con todo, nada de reservarnos para Londres, y la acogida, no tan espectacular como la de Edimburgo, fue buena. Teníamos esa sensación de no haber dejado al público indiferente, y en una escena con tantas propuestas parece algo difícil de conseguir. Cerraron los Bad Bullets con el “dragón” a la guitarra, así lo apodamos por sus movimientos épicos. Ambos grupos eran gente muy maja y abierta, aunque después la noche en Liverpool nos dejó ver en ocasiones un ambiente algo chungo en la calle con peleas locas.

 

Belako Londres

El sábado 14, cada vez más cansados pero con la emoción constante de estar donde estábamos, nos dirigimos con los instrumentos a rastras al tren hacia Londres. Al llegar estaba el gran Iñigo, por fin tocábamos con nuestro técnico, algo a lo que un grupo se acostumbra rápido y que echa mucho en falta cuando tiene que prescindir de ello por temas de logística. Tocábamos en The Water Rats, pub que no sólo acogió a músicos como Dylan o los principiantes Oasis, también era el lugar de encuentro entre Lenin y Marx, que vivía justo encima. Nos esperaban Bego y María de Rock Sin Subtítulos, más majas que las pesetas, al igual que una legión bilbaína y mungitarra que hizo que la sala se convirtiese en nuestra casa por momentos. Que no cunda el pánico, había ingleses, y lo disfrutaron, pero eran menos ruidosos y bailongos, tenemos que trabajarnos (con más visitas como esta) sus movimientos de cadera. Nuestras gogós Ane Mar y Maider dan fe de ello. Después del bolazo (puede que esté mal decirlo pero nos han pedido que hablemos de nuestra experiencia y es verdad joder, fue un bolazo) fuimos al Lexington a bailar funky.

El domingo perdimos el bus a Bristol porque cada vez nos pesaba más el cuerpo y los instrumentos y aprovechamos para llenar nuestros bodys de gantza prohibida, es decir patatas, zumos, sandwiches y cerdadas varias que nos dieron la vida, al igual que el bus nos dio la muerte durante unas horas. Eider (que nos acogió en su casa) y Koldo de la Euskal Etxea de Bristol nos recogieron y nos llevaron al Crofter’s Rights donde tocábamos en unas horas. Vino nuestro amigo Cristian, que había estado también en Londres la noche anterior, y Gorka, que se suma al “big up” de Mungia omnipresente en toda la mini gira. Era 15 de mayo, nuestro quinto aniversario como grupo, y la mejor ciudad para celebrarlo. Lo poco que vimos nos enamoró. Las pizzas del Crofters estaban de película. Josu siguió, como en todo el viaje, trampeando los enchufes británicos con su palillo porque los adaptadores escaseaban o daban problemas. Era su cruzada personal, y a todos nuestros móviles les vino muy bien, que tirar de wifi toda la semana gasta mucha batería. Nos despedimos de UK con “Beautiful World”, tema para nada previsto (llevábamos meses sin tocarlo en directo) pero bonito para decir agur, gracias a la Euskal Etxea había mucho euskaldun y enseñaron a los locales a pedir “beste bat”. Un hombre de Bristol nos pidió que nos quedásemos allí a vivir y ganas no nos faltaban. Las últimas rondas fueron las latas de sidra del Cosies, el templo del dub, a ritmo de reggae con un subgrave peina-flequillos.

Belako Londres

Madrugamos el lunes 16 para coger el bus a Londres y descubrimos que uno de los destinos cercanos a Bristol era Portishead, y una vez más los cuatro frikis flipándolas. Reventados en Stansted, sólo podíamos pensar en volver pronto, después de haber recuperado algo de pasta, que la libra nos sangró con ganas. En resumidas cuentas, tuvimos salas llenitas, mucho aprendizaje, viejos y nuevos amigos que nos trataron como en casa estando tan lejos, en un contexto inspirador y potente. Eskerrik asko danori, CHEERS!