Graham Sutton nunca se ha mostrado amigo de mirar al pasado. La carrera de Bark Psychosis es un ejemplo de ello y también su guadianesca trayectoria posterior bajo el alias de Boymerang, cuando recuperó el nombre del grupo para publicar Codename: Dustsucker en 2004 o su intermitente faceta de productor para bandas como These New Puritans. Con motivo de su sorprendente vinculación con la reedición de Hex, el testamento musical de Bark Psychosis, Luis J. Menéndez le entrevista a propósito de un disco que define toda un estilo y casi una época.


¿Cómo te convencieron desde Fire para hacer esta reedición?
Supongo que fue porque me dijeron que íbamos a hacerlo de la forma correcta. El disco originalmente tenía un problema: como sabes el disco dura 53 minutos y sin embargo se metió en un disco, así que el corte del vinilo no era el más idóneo, era demasiado largo para un 12” (el límite debería estar en 22 minutos cada cara para no comprometer la calidad). También era el momento adecuado, porque hace unos años se hizo una reedición del disco con la que no estaba muy satisfecho.

¿No te referirás a la reedición de Vinilísssimo, el subsello de Munster Records?
Sí, fue algo que hicieron al margen de la compañía, simplemente cogieron el CD y cortaron una versión para vinilo sin preguntarme o pedir permiso de ningún tipo.

¿Quién es actualmente el propietario del master?
Inicialmente Virgin, que pasó a EMI y pasado un tiempo terminó en manos de Universal. Así que ahora mismo el disco pertenece a Universal. Yo no tengo posibilidad de recuperarlo, los contratos en aquellos días estaban blindados y no ofrecían esa posibilidad. Eran contratos universales y para la eternidad, y eso era algo que compartían tanto las multinacionales como los sellos independientes.

¿Por qué era tan importante remasterizar Hex?
Porque quería hacer sonar el disco lo mejor posible, para hacerlo aceptable para mí. El tema del mastering ha cambiado de una forma increíble en los últimos años.

Me consta que Hex fue una grabación con un presupuesto más bien bajo. Pero a pesar de ello ¿te quedaste satisfecho en su momento con el resultado? ¿Suena Hex a lo que tenías en la cabeza en aquel momento?
Bueno, eso tiene su parte de trampa porque el disco costó su dinero. No es una grabación de cuatro pistas.

Por supuesto, no quería decir eso. Simplemente que no podíais hacer frente a una grabación en los mejores estudios y durante un tiempo indeterminado, como creo que os habría gustado.
Al final es un álbum grabado con todos los medios que teníamos a nuestro alcance con toda la inteligencia que pudimos ponerle

¿Cual fue el presupuesto del disco?
¿Por qué lo preguntas?

Bueno, simple curiosidad. Como estamos hablando de ese tema puede ayudarme a compararlo con otras grabaciones de la época….
No lo sé, calculado por lo alto el disco tal vez pudo costar… 30.000 libras o algo así.

Después de publicar el disco, y ya con los abandonos de Daniel Gish y John Ling, Bark Psychosis todavía disteis algunos conciertos presentando Hex. ¿Cómo recuerdas la experiencia?
Aquellos conciertos fueron unos de los pocos momentos de felicidad en una etapa que fue muy oscura para mí. También recuerdo que hicimos aquel extraño festival en Moscú, Britronica, junto a Autechre, Aphex Twin y otros grupos, que no tenía mucho sentido y en realidad creo que era una tapadera de la mafia rusa para blanquear dinero. Luis J. Menéndez


El disco imprescindible

Hex 

(Circa, 1994)

Desde su formación en 1986 Bark Psychosis no habían dejado de crecer. Poco quedaba en marzo de 1993, al comenzar a grabar el disco, de la banda decididamente noise de los inicios. Desde el sótano de la iglesia St John The Evangelist en el East London, su peculiar local de ensayo, Sutton, Ling, Simnett y el ex Disco Inferno Daniel Gish desarrollaron un nuevo tipo de intensidad que inspiró al crítico Simon Reynolds a bautizar su sonido como “post-rock”. En Hex por supuesto está presente la huella de Talk Talk y Blue Nile, como también se aprecian horas escuchando discos de jazz, dub, minimalismo, ambient o progresivo que cristalizaron en un álbum nocturno, urbano y cinematográfico, angustioso por momentos y refulgente casi siempre. Una nueva sensibilidad en la Inglaterra post thatcheriana para la misma generación que ahuyentó sus fantasmas con el grunge. L.J.M.


Mas psicosis…

Codename: Dustsucker 

(Fire, 2004)

En 2004, y tras una temporada larga entregado al drum’n’bass de Boymerang, Sutton nos sorprendió con la publicación de este disco, oficialmente el segundo de Bark Psychosis y para el que contó con la ayuda de Colin Bradley, que hasta ese momento no había tenido vínculo con la banda. Durante la entrevista telefónica Sutton me desliza que ahora mismo podría estar trabajando en nuevo material como Bark Psychosis… Para los interesados en el material previo a Hex hay dos magníficos recopilatorios que se publicaron sin la aprobación del grupo: Game Over (3rd Stone, 1997) y Replay (3rd Stone, 2004). L.J.M.


El libro

Fearless

Jeanette Leech 

(Jawbone, 2017)

Como tantas otras etiquetas, el post-rock ha sido con el tiempo despojado de su significado, reducido a un mero cliché que identificamos con bandas como Mogwai y Explosions In The Sky y su característica montaña rusa (tensión-distensión) guitarrera. En su mirada retrospectiva al género Leech bucea en sus orígenes británicos, con una detallada historia en la que se entrecruzan nombres hoy semiolvidados (A.R. Kane, Seefeel, Butterfly Child, Moonshake, Insides,…). También caben escapadas a Louisville, Chicago y Montreal en busca de las bandas que plantearon una alternativa al rock después del rock partiendo de otras tradiciones musicales. Una reivindicación honesta y documentada. L.J.M.