Andrés Magán (Vigo, 1989) está de actualidad con la publicación de su nueva obra, “Fragmentos seleccionados”, bajo el paraguas de la editorial Apa Apa. Un tour de force creativo que se resuelve en ciento veintiocho páginas enigmáticas y sugerentes. El cómic más extenso de este autor que hace un lustro estaba haciendo ruido desde el dúo de rock Fantasmage y que el año pasado ha diseñado la portada de “Adieu or die”, de Aries, es una estupenda excusa para entrevistar a una de las más sólidas promesas del nuevo cómic nacional.
Otras obras suyas son “Grina zono”, “Optimización del proceso”, “Cuento del niño bueno/cuento del niño malo” o “Los dos amigos”, publicadas por editoriales como Fosfatina, Ediciones Valientes o Linterna Mágica.

“Fragmentos seleccionados” es tu obra más extensa hasta la fecha. ¿Cómo surge el proyecto?
Surge cuando Toni [Mascaró] de Apa Apa se pone en contacto conmigo para proponerme hacer un libro. Yo llevaba tiempo pensando en hacer algo más extenso, así que la propuesta de la editorial llegó en buen momento. A partir de ahí empecé a darle muchas vueltas a lo que quería hacer y, casi un año y medio y unos cuantos cambios después, esto es lo que salió. Todo es inédito y hecho expresamente para este proyecto.

¿El libro tiene una intención unitaria, intenta expresar una idea desde varias perspectivas o concibes antes como colección dispersa de relatos?
Es totalmente unitario, es todo parte de lo mismo. Son fragmentos de algo más grande, pero todos pertenecen al mismo sitio, no está concebido como una recopilación.

Yo veo una idea general, sobre cómo nos enfrentamos a las obligaciones, a los trabajos… algo así como el sentido de responsabilidad, que puede devorarnos hasta, incluso, la infelicidad. O darnos la felicidad, otras veces.
Puede ser, sin duda hay algo de eso, pero supongo que el significado se lo tendrá que dar cada persona que lo lea. Yo sé de donde vienen muchas cosas, pero muchas otras no lo tengo tan claro en el momento de hacerlas. Sólo me preocupa que encajen, que sienta que están en el lugar correcto. A veces vuelvo a pensar en algunas cosas tiempo después y encuentro más conexiones que las que conscientemente pensaba que había en un principio. De todas formas, creo que no beneficia a nadie que hable demasiado de todo eso, prefiero que cada uno tenga su experiencia.

Al mismo tiempo entre los distintos relatos se percibe una intención de experimentar con la forma, con la narrativa, la planificación y hasta el estilo de dibujo.
Mi intención no es tanto experimentar como encontrar la forma adecuada de representar las ideas que tengo. Eso da lugar a variaciones porque, evidentemente, cada idea es distinta. Sin embargo, sí que hay algo diferente en este trabajo respecto a los anteriores, y es que he intentado centrarme mucho más en pensar durante un buen tiempo sobre cada idea para después ejecutarla de la forma más eficiente posible, intentando que las cuestiones técnicas no me estorben ni me frenen. A veces es una carga que se me hacía muy pesada, y creo que no tiene sentido porque acaba haciendo que todo esté demasiado encorsetado y no deja lugar a que surjan cosas inesperadas. He intentado planificar menos en un sentido más tradicional, es decir, dejar de lado bocetos y pruebas y centrarme en estar totalmente presente y atento cada vez que dibujo o que escribo, procurando hacer las cosas en el primer intento sin tener una red de seguridad debajo.

Tus inicios son mucho más cercanos al underground más crudo, a lo Julie Doucet o el primer Peter Bagge, un estilo que recuerda poco a tus actuales trabajos. ¿Hay en tu carrera algún punto de inflexión, una obra en la que sientes que has comenzado un camino propio?
Yo creo que es simplemente una evolución lógica. Al principio creo que abordaba mi trabajo de forma más superficial. Siento que estaba emulando, sin ser demasiado consciente, lo que me gustaba en ese momento, y estaba muy centrado en la parte técnica. Supongo que esto está ligado a una falta de seguridad en mis propias ideas que, poco a poco, y a base de trabajar, ha ido desapareciendo. También es cierto que mis gustos también han ido evolucionando, y siempre siento la necesidad de hacer algo nuevo, así que ahí también puede haber una explicación.

En 2011 formabas parte, como guitarra y voz del dúo Fantasmage, una banda entre el punk, el garaje y la psicodelia que tuvo cierto éxito (al menos en el underground). Practicabais una música potente, enérgica y algo canalla ¿De aquella experiencia queda algo en el autor de “Fragmentos seleccionados”?
Pasa un poco lo mismo que con lo que comentaba antes, todo esto surge en una época de profunda inseguridad en la que no me planteaba mucho lo que hacía. Es cierto que en el grupo no estaba solo yo, y las canciones las hacía prácticamente todas mi compañero Nico, así que hay más factores que entran en juego. De todas formas, no reniego para nada de todo eso, de hecho aprendí un montón de cosas que han sido muy importantes después, pero no me siento identificado ahora mismo y no creo que quede mucho de aquello en mi trabajo actual, tanto visual como musical.

En tu estilo se suele citar la influencia de Oliver Schrauwen, que yo creo que está presente pero como un componente más. También advierto mucho manga de vanguardia, y seguro que otras influencias que se me escapan. En este sentido me da la impresión de que también manejas influencias ajenas al mundo del cómic, del diseño y del arte plástico, la pintura… ¿me equivoco?
No te equivocas, yo creo que todo lo que me gusta o me llama la atención me influye de una manera o de otra. Olivier Schrauwen también, por supuesto. Para mí fue muy importante conocer su obra, pero me pasa lo mismo con muchas otras cosas. Siempre estoy buscando libros o cómics que no haya leído, música que no haya escuchado o películas que no haya visto. Soy bastante lento, me gusta dedicarle tiempo a cada cosa nueva que descubro, pero siempre estoy yendo de una a otra, tengo la necesidad de descubrir cosas nuevas constantemente. De todas formas, no creo que estas cosas sean ajenas o distintas entre sí, todo son ideas y yo así las interpreto. Algunas tienen forma de libro, otras de lienzo, otras de edificio y otras de canción, pero para mí es un poco lo mismo.

“Fragmentos seleccionados” es ambicioso y transmite una sensación de un enorme trabajo detrás, ¿eres a la hora de crear especialmente metódico?
Sí, mucho. Lo que he intentado es quitarme el perfeccionismo de la cabeza, no quiero tener nada cerca que me frene cuando estoy trabajando. La rutina me ayuda mucho, aunque soy también bastante obsesivo y a veces eso me hace sufrir más de lo necesario, no soy capaz de desconectar, pero sí que necesito hacer las cosas de cierta manera y en una cierta franja horaria. Supongo que busco un poco de orden para sujetar todo el caos que me supone a veces el proceso creativo. Me gusta madrugar y empezar a trabajar pronto por la mañana. Si eso sale bien, es probable que sea un buen día.

Antes de terminar quiero preguntarte por Noche Líquida, ¿cómo presentarías ese proyecto editorial a quien lo desconozca?
Es un proyecto que tenemos Begoña García-Alén y yo en el que, por ahora, sacamos nuestras cosas. Nuestra intención es, en el futuro, poder hacer pequeñas publicaciones sobre gente o temas que nos parezcan interesantes y que puedan servir como plataforma para que otros creadores puedan compartir cosas que no tienen lugar en otros medios más convencionales con otro tipo de obligaciones y presupuestos. Aún no hemos podido empezar con todo esto principalmente por falta de tiempo, pero en el futuro nos encantaría poder publicar entrevistas, libros sobre procesos creativos o cualquier cosa que consideremos interesante no solo para nosotros, si no para otras personas que quieran saber más sobre otros artistas o ver cosas un poco distintas a lo que hacen habitualmente.