“Era el año 92 y pasaban tres cosas fundamentales en mi vida: tocaba el bajo con Manta Ray, estudiaba psicología en la UNED y abría La Plaza con Carmen González, mi pareja de entonces. Enseguida supe que de esas tres, tenía que escoger dos…”

El bar La Plaza de Gijón cumple hoy 25 años. Desde que abrió sus puertas aquel 20 de noviembre de 1992, ha sido tugurio insignia para la escena indie incluso más allá de Asturias. Su dueño, el músico Nacho Álvarez (ahora al frente del Quarteto Bendición), desempolva recuerdos y algunas fotos para los lectores de MondoSonoro, al tiempo que prepara una gran fiesta (8 y 9 de diciembre) con directo de Triángulo de Amor Bizarro, reunión de Manta Ray, entre otros conciertos y sesiones djs.


“El torso capao” y otros detalles de vidas previas aún siguen ahí

“Cuando cogimos el bar, lo dejamos prácticamente como estaba. Previamente, había sido pizzería, un bar de gays, también lo tuvieron dos mozas… Cuando estábamos limpiando, preparando la inauguración, se arrimó una paisana vieja, de esas que visten de negro y ya no se ven por el barrio, que nos dijo ‘ayy, neños, cómo vos metéis aquí, que esta esquina está maldita desde hace 100 años o más… Aquí pasaron muches coses males… ¡Marchar de aquí!…’. ¡Era una de las brujas de Macbeth, jajajaja!”


El primer verano ya sonreíamos

“Abrimos el 20 de noviembre de 1992, a las 7 de la tarde. Cogíamos el traspaso de un bar sin estilo, sin nada especial, con sus bolsas de patatas, su cafetera… Añadimos unas cortinas que nos había hecho la madre de Carmen, con flores, todo muy poco “cool”. Ya era de noche… ‘No entra nadie, no entra nadie’, nos decíamos. Así, hasta las ocho. El primero que entró fue un yonki a vendernos unos clínex. Carmen y yo nos miramos y le dijimos ‘No, gracias’. Nos acordamos de la paisana que nos había echado mal de ojo. Al rato, se presentó un gitano, muy amable, muy educado. Sacó su navaja y la puso casi sin querer sobre la barra antes de decir ‘Oye, ¿tú aquí no tendrás pensado mercar? Mercar farlopa… No, no…’. Yo de aquella casi ni la había probado, no tenía un duro. Carmen no dejaba de decir ‘¡Dónde cojones nos metimos!’. Era aún un barrio difícil, quedaban por esas calles algunos yonkis, putas y travestis -la Keta nos hizo pasar tardes memorables, era muy fan de Eliminator Jr.-, había muchos bares de putas y tablaos… ‘No, no, no. No pensamos hacer nada de eso…’. El gitano cogió la navaja, la metió en el bolso y dijo… ‘Muy bien, muy bien. Ahora ponme un chupito’. Y tomamos aquel chupito, sin saber entonces que años después tendría muchos tratos con él. El siguiente que entró al bar, la tercera persona, fue David Guardado, bajista de Penélope Trip. Verle entrar fue como ver a un salvador. Un mesías. Moisés abriendo las aguas… Es que esa zona era muy oscura, y éramos muy chavaletes”


El póster venía plegado en un EP del grupo. El tutú era de Luis Mayo (Screamin’ Pijas)

“Aquellos primeros años coinciden con el auge mundial del indie inglés, el grunge, etc. Nirvana entonces era algo casi underground aquí. Nuestro bar sirvió de ágora para aquellos inquietos chavales, que empezaban a ser nuestros clientes y amigos, Penélope Trip, ¡que ya eran famosos! Nosoträsh, Kactus Jack, Eliminator Jr., Undershakers o Medication, mis favoritos de entonces. Adoptaron La Plaza como lugar de encuentro, y eso fue el principio de todo… Yo les abrí la barra para que entraran a pinchar y ellos iban trabajando el tema musical. Les di la opción de pinchar y manejar la música un poco a su antojo, cosas de Sarah Records que me aburrían bastante, Stereolab (inmensos), Boo Radleys… Cuando me ponían a Le Mans y coses de eses yo aprovechaba para salir a fumar, y eso que estaba permitido fumar en los bares y, además, nunca fumé. Sympathy for the Devil fue la primera canción que pinchamos Carmen y yo en el bar. En lo que más coincidíamos era en Spacemen 3 y cosas así.
Para ser tan jóvenes tenían mucha cultura pop, mucho entusiasmo y, algunos de ellos, un gran sarcasmo que me hacía estar siempre alerta y mejorar como chigrero (barman), dj, músico…”


Covadonga de Silva. No es Christina Ricci.

“En Cimadevilla todavía se oía a Dire Straits, a la peor Tina Turner, a Emerson Lake & Palmer, y yo creía que tenía que haber sitio para un bar en el que se escuchara a Sonic Youth, Eintürzende Neubauten, My Bloody Valentina, Television, Can, ¡John Coltrane! ¿Cómo se podía obviar tan buena música? Esa fue la ruptura de La Plaza, aunque La Folixa, un bar cercano, empezó a poner cosas así, pero al poco se especializó en rock con tendencia ‘malasañera’, garage, etc. Me encantaba ese bar, por cierto…
Por supuesto que ya estaba Radio 3. Y en Asturias había otras cosas, como Reacción Psicótica, el programa de Rico Roces en Radio Asturias. Y el Rock de la Langosta, el programa de Radio Kras que hacían los de Penélope Trip. Creo que era los sábados. Hacían el programa y luego bajaban a La Plaza. Radio Kras fue muy importante para todos aquellos años”


Josele y yo en fiesta de Carnaval, año 93

“Dentro del bar llegó a tocar Australian Blonde, con batería y todo. Manta Ray no tocó nunca, aunque llegamos a ensayar. En el primer disco, Josele y yo ensayábamos aquí, llevábamos guitarras acústicas y usábamos el bar como local de ensayo. Compusimos ahí varias canciones de los primeros EPs y el primer LP. Organizamos algún concierto, tocaron los Die Gobs de Frank Rudow, tocó Australian, Materia Gris, y alguno más. Pero empezaron a multar a los bares que organizaban conciertos. A mí no me multaron, pero dejé de hacer conciertos”


Scattini, Carmen, las patatas del Sporting, Bea y Marcial.

“Año 1993. Las famosas patatas del Sporting, una de las pocas satisfacciones que nos daba y nos da nuestro equipo. Un elemento kitsch entre un montón de modernos. Las patatas naranjas eran picantes. Había gente que cenaba cada sábado a base de estas patatas.
Por aquel entonces aparecieron por el bar Josele ‘El Culebres’, Moni, Soni, Alonso (el primer camarero de La Plaza)…, y cambiaron para siempre mi vida y mi percepción del concepto de la amistad… ¡Os quiero!”


Penélope Trip

“Se tiende a pensar que la gente que formó eso llamado Xixón Sound era gente muy despolitizada, y claro que había gente así, pero había otra gente que luchó mucho pol asturianu, la oficialidad, la insumisión, y gente muy comprometida con organizaciones sociales… También había chavales, en los 90, trabajando en los astilleros, obreros que se estaban dando con la policía, haciendo barricadas o peleando col gomeru y que luego iban por La Plaza…, Xuan, Cepe, gente con la que yo, que también procedo de familia proletaria, me sentía muy cómodo”


Como dice Nacho Vegas: la famosa foto del culo

“Sesión de fotos de promo para el primer disco de Manta Ray, dentro del bar, con un fotógrafo profesional. Justo a mitad de sesión nos dejó el batería. Por eso no sale en la foto. ¡Durante unas semanas fuimos un trío! Año 93”


Lo que yo pude aportar, desde el inicio, fue mi colección de discos. Los aporté y los jodí, por cierto. Aunque mereció la pena

“A finales del 96, tras un viaje a Londres, tras 12 años juntos, Carmen y yo terminamos nuestra relación de pareja. Ella abrió El Guetu y yo seguí con La Plaza. En aquel viaje compré el famoso theremin de Manta Ray, que llegó a ser más popular que nuestras propias canciones, jajaja. Fue un viaje en el que escuché mucho space rock, y yo redescubrí el krautrock, cierta electrónica… Y compré el primer disco de DJ Shadow, que aquí no lo tenía nadie salvo Michel el de Memorabilia, y dos más. Y a partir de ahí se empezó a pinchar música electrónica en La Plaza, Mouse on Mars, Autechre, cosas así… A mí a veces me gustaban y otras veces no entendía nada. Pero entonces cogió las riendas musicales Manuel Scattini, y empezamos a llamar a DJs especializados… Eso nos ayudó, porque estar uno mismo pinchando noche tras noche acaba agotando”

 Sigue leyendo —->