Black XS Fiestas Demoscópicas Mondosonoro Barcelona
DEMOSCÓPICAS
Fecha del evento:
viernes, 10 de febrero de 2012
Redactor:
Yeray S. Iborra
Sala:
Razzmatazz 1
Ciudad:
Barcelona
Pais:
España
Promotor:
Mondo Sonoro
Fotografo:
Hara Amorós
Como ya nos pasó con Aliment, The Seihos, Chinese Christmas Cards, Fred i Son y tantos otros en su día, volvimos a salir de las Black Xs Fiestas Demoscópicas de MondoSonoro con la sensación de querer saber más de aquella banda, escuchar de nuevo aquella canción cuyo título ya no recuerdas, repetir aquel directo de impacto… Pues bien, todo esto da sentido a la celebración de este escaparate de comunicación horizontal, directa y de apuesta por la calidad que con tanta ilusión se prepara año tras año. Ver Razzmatazz viva, encendida, expectante e inquieta cuando ni siquiera había salido a escena el mejor disco del año era señal que había canela fina sobre el escenario: ¿O es que después de una noche como la que vivida no seguiréis bien de cerca los pasos de L’Hereu Escampa, Doble Pletina o Boreals?
Cerrada la reflexión, L’Hereu Escampa (en la foto) encendieron los ‘amplis’ para no volver a apagarlos. La pareja de la Plana venía con el objetivo de sumir a Barcelona en el más dulce de los insomnios con su entrega sin límites, con su descarga atronadora de decibelios. Corre la leyenda que tienen amargadas a las abuelas de su vecindario y que hasta los Santos de su Vic natal han sucumbido a su imponente hardcore desgarbado, cargado de agallas y actitud y sobrado de grandes canciones: “Les vaques”, siempre mejor en directo. Acostumbrados a ratoneras, garajes y sótanos, no tuvieron problemas para llenar el espacio mayor al que se enfrentaban. Lo hicieron a base de gritos desgarrados, guitarras de relleno, melodías casi cantables y una batería de impacto que nos dejó boquiabiertos en más de una progresión. En conclusión, entender a L’Hereu Escampa como una especie de Japandroids a la catalana es maniqueo; el tiempo lo dirá.
Aún retumbaban los oídos y ahí salieron unos Doble Pletina (mejor demo en MondoSonoro Catalunya) a los que les tocó el papel de oasis en la dictadura del ruido que la noche prometía. Sin pretensiones y sin engañar a nadie, los barceloneses ensoñaron con “Música para cerrar las discotecas” y jugaron sus cartas pop con ases del tamaño de “Cruzo los dedos (arreglos delicados, coros dream, canciones ligeras y amables). Los recordaba de las piscinas de la pasada edición del Poparb, pues bien, allí lograron transportarme de nuevo (en pleno invierno, en plena urbe): un lujo, un momento para echar el freno.
La paz duraría poco. Boreals había preparado un mosaico colorista y sintético no sólo en las magníficas proyecciones que Joan Bennassar controlaría en directo, sino, y sobre todo, en su amalgama de recortes musicales: una suerte de electrónica de mínimos, primaria unas veces, martilleante otras, con una tímbrica cuidada y sin hacer feos al baile, guitarras gripadas o melodías contundentes. Admiren “Invierno fractal”. Trajeron a la noche locura cósmica edificada a golpe de sintel, cachivache, y cerraron de forma apoteósica (canción sin título) demostrando que, aparte de ‘compañeros’ de promoción de Lasers o TSOWC, son de los más espabilados de su quinta.
Perdonaran ustedes relegar a las últimas líneas la que es la evidencia de solvencia más grande del panorama estatal: seguramente el día de mañana las bandas aquí reseñadas, no necesitarán tanta presentación. El Columpio Asesino había revolucionado Joy Eslava en Madrid, desató la locura en Razzmatazz, es tal el empaque, el rodaje y la profesionalidad que han adquirido, que el escenario no soporta el peso de tanta textura, de tanto pulmón de la batería de Álvaro ‘la apisonadora’ Arizaleta y tanto guitarreo punzante del hermano Arizaleta (Raúl). Volvieron a cascarse al final y de golpe “Diamantes” y “Perlas”, poniendo Razzmatazz patas arriba al ritmo de “Toro”, a grito de ''No me vengas con que es vicio''. La noche estaba en lo más alto y parecía que el concierto tocaba a su fin pero aun tuvimos la oportunidad de disfrutar de “Vamos”: ¡Ye, ye, yee (que también cayó)! Aunque, sinceramente, si en ese momento de brillantez, excitación y euforia se hubieran marcado el “Papi Chulo”, comprábamos igualmente.
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